Llevaban mucho tiempo en silencio, precisamente en uno de los momentos más dulces para el ecosistema emprendedor español La Asociación Española de Startups, durante algunos meses, ha estado enfocada en su cambio de directiva; el último paso llegó de la mano del cambio de su presidente. Anteriormente dirigida por Carmen Bermejo el testigo ha pasado a las manos de alguien que ha pasado por el otro lado del emprendimiento; Carlos Mateo tomaba posesión del cargo en julio de este mismo año con el claro objetivo de llevar a la asociación a un nuevo nivel.

Antiguo secretario de la Asociación Española de Fintech, ex-Tuenti, CEO y fundador de Let it Bet y Becash o Ninjamails. Esto, explica, tiene una serie de pros y contras:

"Como emprendedor estoy acostumbrado al sector, a trabajar por objetivos de crecimiento, asignación de recursos para cada parte del proyecto a la agilidad... Lo que me está costando es adaptarme a los tiempos administrativos medio largos".

Con apenas dos meses de trabajo, las tareas pendientes de Carlos dentro de la sociedad pasan por dar a conocer a una organización que hasta la fecha se ha quedado en un segundo plano. Llevada, a partir de ahora, como si de una startup se tratase por un parte los objetivos de Carlos pasar por la gestión de los recursos que hagan mucho más grande a la sociedad. "Cuando entré hace unos meses éramos 130 socios, y en el último mes hemos crecido un 10% y queremos llegar a 500 en dos años", explica Carlos. Crecer en socios y en repercusión. Conservando todo lo que se ha hecho hasta ahora, pero sin olvidar que hay que abrir nuevas líneas operativas: "Queremos hacer más comunicación pública para que los políticos sepan qué es una startup, que la gente sepa lo que hacen, cómo nos afecta la regulación y cómo muchas veces no se está haciendo todo lo bien que se debería especialmente si lo que se quiere es potenciar el crecimiento del ecosistema".

Explica que no es que se haya hecho más hasta la fecha desde la asociación, pero entiende la necesidad de ir más allá. Uno de sus primeros movimientos sería el de generar un informe que abarque todas las startups que forman parte de este ecosistema; con la idea de definir su comportamiento y objetivos. Un estudio que, pese a que se ha llevado a cabo por otras compañías o asociaciones, no goza de un caracter oficial. De momento, lo que tienen claro es que la cuestión administrativa es una de las cosas que más preocupa al ecosistema emprendedor en España. Esto implica que hay que buscar el mecanismo para "hacer las cosas de forma conjunta para tener una sola voz en el ecosistema, porque no queremos solo que nos oigan, también que nos escuchen", explica, "la Asociación tiene que buscar los mecanismos para que las startups quieran hacer las cosas de forma conjunta".

De esta manera, la legislación no tendría que ser el mayor punto de preocupación, sino la financiación o la búsqueda de talento. "Hay que intentar que el regulador lo entienda, que sepa que esto es un generador para la economía y que hay que facilitar la situación para la creación de un país innovador", apunta. Desde este punto de vista, se analiza la posición de dos de las startups -si es que siguen dentro de ese margen- más populares en España. Glovo y Cabify, ambas con récords de financiación en su momento, son precisamente las compañías que más complicaciones en cuanto a regulación están registrando. La primera de ellas por la cuestión de los riders y la segunda de ellas, junto a Uber, por el conflicto con el sector del taxi y la aprobación de un decreto ley que, aunque más laxo de lo que se pensaba en un primer momento, se enfrenta a la compañía.

"Imagina ir a cada ayuntamiento y cada provincia de España a mirar la regulación. Es un problema y desde Europa se intenta que exista un mercado único digital y aquí parece que vamos para atrás".

A favor de los posicionamiento de las tecnológicas, muy en la línea de la idea de Europa, las últimas decisiones de la Comisión, principalmente por la cuestión de la ley del copyrightque se enfrenta a la concepción actual de internet y que, entre otras cosas, podría llevarse por delante la actividad de unas cuantas compañías. Desde este punto de vista, la Asociación "está trabajando en la parte de comunicación pública para analizar todo el trajín legislativo, minimizar daños y, si es posible, mejorar las cosas".