Una de las grandes favoritas a los Premios Oscar 2025, la enorme The Brutalist, ya ha llegado a los cines. La película, que aspira a todo tras ganar en los pasados Globos de Oro, llama la atención no solo por su duración (3h35min) sino por su historia. Adrien Brody se pone en la piel de László Tóth, un arquitecto húngaro judío que tras sobrevivir a la Segunda Guerra Mundial emigra a Estados Unidos para empezar de cero.

La cinta presenta a su protagonista como un arquitecto de un talento único. Un prodigio generacional que revolucionó la forma de construir edificios y creó el estilo brutalista que da título a la película. László Tóth es un genio y el filme indaga tanto en su forma de ser como en su adaptación a ese "sueño americano" que tantas veces nos han contado y que, en el fondo, sabemos que no fue tan idílico. Pero a muchos espectadores les ha surgido la duda de si The Brutalist está basada en una historia real.

The Brutalist

The Brutalist, ¿real o ficción?

The Brutalist está narrada como si fuese un biopic. La película tiene constantemente el foco en su protagonista, en sus acciones y sus consecuencias bajo el contexto que le toca vivir a lo largo de los años. Solo vemos las decisiones que toma, buenas y malas, y cómo afectan a su trabajo y a sus seres queridos. Es la clásica estructura de un largometraje basado en hechos reales. De hecho, todo concluye con un epílogo que refuerza esa idea, al mostrar una exposición en homenaje a László.

Pero, en realidad, lo que ha estrenado el director Brady Corbet no se ajusta para nada a la verdad. The Brutalist es una historia totalmente ficticia. László Tóth jamás existió. El cineasta tampoco se ha basado en ninguna figura concreta. Todo es inventado, a pesar de que ofrezca sensación de realismo y autenticidad. Es el mismo caso que ocurría, por ejemplo, con la reciente Tár (2022).

¿Quién fue László Tóth?

A pesar de que The Brutalist nada tenga que ver con la realidad ni con el estilo brutalista, el pasado nos ha regalado una divertida coincidencia. Y es que en 1938 en Hungría nació un László Tóth que se hizo famoso. Pero ese hombre no era arquitecto, sino geólogo. Y no se hizo conocido por su trabajo sino por protagonizar un terrible incidente.

En el año 1971, László se mudó desde Australia, donde residía, hasta Roma. Su intención era nada menos que convencer al mundo de que él era Cristo. Durante un tiempo intentó darse a conocer e incluso trató sin éxito de reunirse con el Papa Pablo VI. Un año después, en mayo de 1972, cometió un acto de delirio absoluto. Acudió al Vaticano y vandalizó la icónica estatua de La Piedad de Miguel Ángel.

László le dio a la obra quince golpes, cortándole el brazo a la figura de María a la altura del codo, arrancándole un trozo de la nariz y astillándole uno de los párpados. Rápidamente fue reducido y arrestado, pero Tóth no dejó de repetir que él era Cristo y que, como era eterno, Dios le había obligado a destruir la estatua porque Cristo no puede tener madre. Dados sus evidentes problemas mentales, nunca fue acusado del crimen sino que se le ingresó en un hospital psiquiátrico durante dos años, hasta que se le extraditó de vuelta a Australia. Como puede verse su historia nada tiene que ver con la de The Brutalist.


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