ATENCIÓN: El artículo contiene SPOILERS de F1: La Película.
Con el estreno de F1: La Película, los fans de la Fórmula 1 ya pueden ir al cine a disfrutar de una de las mejores películas de automoción de la historia. El frenesí de las carreras bajo la dirección de Joseph Kosinski y el carisma inigualable de Brad Pitt hacen de ella uno de los grandes estrenos del verano. Además, prometía una fidelidad extrema al mundo real de la competición gracias a la producción de Lewis Hamilton.
Sin embargo, una vez vista, muchos fans incondicionales de la Fórmula 1 levantarán una ceja. Y es que hay bastantes cosas irreales e imposibles que suceden en la historia de Sonny Hayes. Es lógico, esto es Hollywood y se necesitaba hacer de este deporte algo salvajemente entretenido. Porque aunque pueda ser apasionante por los juegos de estrategias y el talento de determinados pilotos, lo cierto es que en los últimos años varios Grandes Premios se convierten en procesiones donde apenas se ven adelantamientos. Muy interesante, sí, pero poco cinematográfico.
Por ello, Kosinski ha ideado una serie de escenas y de formas de rodar con las que incrementar la sensación de espectáculo. La idea era repetir el fenómeno Top Gun: Maverick pero con coches en lugar de con cazas. Para eso, en F1: La Película ha necesitado ciertas licencias creativas y saltarse algunas normas del reglamento de la FIA.
5 cosas irreales de F1: La Película
El crashgate

El punto más surrealista de todo F1: La Película es la estrategia que idea Sonny para que su compañero Joshua gane puestos. El personaje de Brad Pitt se estrella a propósito repetidas veces para provocar muchass salida del Virtual Safety Car, haciendo que la mayoría de la parrilla aproveche a entrar a boxes. Pero, a su vez, al mantener fuera a Joshua, le permite adelantarlos y acercarse a los puestos más altos de la carrera. Evidentemente esta estrategia no podría llevarse a cabo y resultaría en duras penalizaciones por parte de la FIA. Como nota, hay que señalar que esto sucedió en el Gran Premio de Singapur 2008 en el conocido como caso "Crashgate".
El piloto de Renault, Nelsinho Piquet, se estrellaba, provocando un Safety Car que colocó primero a Fernando Alonso, que acabó ganando la carrera. Pero tras su salida del equipo al año siguiente, Piquet confirmó que Flavio Briatore, director deportivo, y Pat Symonds, director ejecutivo de la escudería, habían orquestado esta estrategia a propósito, pidiéndole chocarse para favorecer a su compañero. Ambos fueron inhabilitados, con una sanción de por vida para Briatore. Desde entonces, la FIA examina con muchísima más atención cualquier estrategia irregular, por lo que la de F1: La Película no podría darse.
Una parada en boxes eterna

Otro de los puntos más irreales de F1: La Película es esa larguísima parada en boxes en la que Sonny se niega a salir a menos que le pongan los neumáticos que él ha pedido. Esta situación es totalmente inverosímil (que no imposible) porque todas las estrategias se discuten y estudian al detalle en un deporte donde cada décima de segundo cuenta.
Lo más sorprendente de todo es que después de la parada, Sonny aún puede reengancharse a la carrera, cuando lo lógico sería que hubiese perdido por completo la estela del resto de pilotos. Se trata de una escena llena de tensión que favorece ese espectáculo que es F1: La Película, pero que en la realidad no ocurriría jamás.
Un accidente imposible

En este caso, la escena irreal de F1: La Película no tiene a Sonny como protagonista sino a su compañero Joshua. En uno de los Grandes Premios, el piloto se encuentra casi en cabeza, dando caza a Max Verstappen. Sonny le pide paciencia y que adelante después de la curva, pero el joven quiere demostrar su valía y hacerlo antes. Esto provoca su salida de la pista, con una imagen tan espectacular como probablemente imposible.
El coche de Joshua vuela a una altura exageradamente alta, convirtiéndose en un accidente que podría haberle costado la vida. Pero los coches de F1 son muy planos y bajos, por lo que no tiene sentido que vuele a tal altura sin haberse elevado por un motivo externo. Muy bonito e impresionante para F1: La Película, pero en un accidente real su coche simplemente se habría ido directo contra el muro o las barreras de protección por el suelo o, como mucho, levantándose unos centímetros, no varios metros.
La extraña vuelta de formación

Ya desde el principio, F1: La Película deja claro que no va a seguir las normas del deporte tal y como las conocemos. Y es que al poco de subirse a su monoplaza, Sonny lleva a cabo una irregularidad totalmente extraña e inusual. Sale último en su primera carrera y en la vuelta de formación decide quedarse quieto. Comentaristas, aficionados e incluso su propio equipo cree que no es capaz de arrancar el coche y que se ha quedado bloqueado.
Pero lo cierto es que Sonny quiere hacer una vuelta de formación casi como si fuera una vuelta de clasificación, en el último momento y a toda velocidad. Así, se asegura mantener los neumáticos muy calientes y, de paso, enfriar los del resto mientras le esperan parados ya en la parrilla de salida. Solo así podrá ganar posiciones cuando el semáforo se ponga en verde y arranque la carrera. Esto, lógicamente, no se daría si no fuese una película. De lo contrario, todos lo harían.
Adelantamientos en modo avión

Hay otro instante que llama la atención en F1: La Película. Es el momento en el que Sonny abre el DRS y se pone a adelantar coches como un loco. Es cierto que el DRS es un sistema diseñado para incrementar la velocidad del monoplaza y permitirle dar caza al coche de delante (siempre que esté a menos de 1 segundo). Pero este sistema solo puede abrirse en puntos determinados de los circuitos y durante unos pocos metros.
En F1: La Película, Sonny sin embargo se las apaña para adelantar a varios coches de seguido casi a la vez. Algo altamente improbable porque, en el caso de que esos coches estuviesen tan pegados, también podrían utilizar DRS con el que tienen inmediatamente delante, igualando las condiciones y dificultando los adelantamientos del protagonista. Lo que se conoce popularmente como un "trenecito de DRS".

