Cualquiera que disfrute de los vídeos de cosméticos en redes sociales como YouTube sabrá qué es un decluttering. En este tipo de contenido se ve cómo los influencers enseñan todas sus existencias de un tipo concreto de productos y deciden cuáles desechar, regalar o volver a guardar. A menudo escuchamos eso de “esto tiene varios años, pero cunde un montón y aún tengo el bote a la mitad. O “fue tan caro que lo estoy dosificando para que dure más”. El problema es que en esos casos es habitual ver cómo guardan para seguir utilizando algunos productos que llevan varios años en sus cajones. Es algo habitual en los influencers, porque usan muchos productos a la vez, pero no nos engañemos. Todos nos hemos venido arriba con el consumismo o hemos sido poco constantes con un producto, de manera que ha acabado pasando años dentro de nuestro neceser.
Esto es un problema ya que exponemos a nuestra piel a infecciones. Es bien sabido que los productos cosméticos contienen en el envase un símbolo, conocido como PAO, que indica cuál es el tiempo máximo que pueden permanecer abiertos. No obstante, solemos hacer como con las advertencias de los envases de alimentos. “Una vez abierto, consumir en un periodo de 24 horas”, pero si pones papel de cocina la ensalada te dura abierta una semana. Internet está lleno de recomendaciones con este truco y la realidad es que supone muchas papeletas para el sorteo de una intoxicación alimentaria.
En el caso de los cosméticos, si no hacemos caso al PAO pueden ocurrir dos cosas. Por un lado, que la eficacia del producto se vea claramente mermada. Es aplicable sobre todo a skincare, pero también a maquillaje. Puede, por ejemplo, que un producto waterproof deje de serlo con el paso del tiempo. Por otro lado, puede ocurrir que crezca en el producto una concentración de microorganismos suficiente para causar infecciones. Como mínimo, nos la jugamos a lidiar con unos cuantos granos. Por todo esto, debemos tener muy en cuenta las indicaciones del PAO. Pero también otros consejos.
¿Por qué es necesario el PAO?
Todos los productos cosméticos, o al menos la mayoría, tienen conservantes en su fórmula. Esto permite que el envase pueda permanecer abierto desde meses hasta años. No obstante, los conservantes suelen ser sustancias que, a gran concentración, resultan irritantes. Por eso, se debe encontrar un equilibrio para que la dosis sea suficiente para combatir los microorganismos, a la vez que trata la piel con gentileza.
Lamentablemente, esa dosis no suele ser tan alta como para que podamos conservar los cosméticos muchísimo tiempo. Esto fue lo que llevó a la decisión de hacer obligatorio el PAO dentro de la Unión Europea. Así, se evita que alguien pueda sufrir las consecuencias de un mal uso.
La cifra debe calcularla el fabricante a través de test y ensayos sobre su durabilidad. Es bastante habitual el Challenge Test, con el que se mide la eficacia de los conservantes a una dosis dada. Tras analizar los resultados de todas estas pruebas se calcula la cifra PAO. Suele ser bastante conservadora. Los fabricantes no se la juegan a indicar un periodo al límite de la contaminación. Pero, aun así, no debemos jugárnolsa a usar los productos cosméticos durante más tiempo. Es el único periodo en el que se nos garantiza que, si lo conservamos bien, el producto estará en perfectas condiciones para su uso eficaz y seguro.


Todo depende del tipo de cosméticos que vayas a usar
Nunca debemos saltarnos el PAO, en el que se nos indican los meses que se puede usar el producto como máximo una vez abierto. Esto es esencial. Pero es cierto que hacerlo no es igual de grave en todos los productos. Por ejemplo, los líquidos, como las bases de maquillaje en crema, son más susceptibles de contaminarse con microorganismos, porque contienen agua que sirve como caldo de cultivo para ellos.
También se debe tener en cuenta el lugar en el que se aplica. Por ejemplo, los ojos son una zona especialmente delicada. Esto significa que ciertos productos, como las máscaras de pestañas, tienen los PAOs más reducidos.
Ocurre lo mismo con el método de aplicación. Por ejemplo, si es un producto que va directamente a la piel, como un pintalabios, su conservación óptima será más complicada, ya que nuestra piel ya tiene microorganismos que se pueden ir acumulando en el producto a medida que se sigue usando.

Si haces decluttering, cuidado con lo que regalas
Nuestra piel es una especie de ecosistema en el que viven microorganismos buenos y no tan buenos en un equilibrio que, normalmente, la mantiene sana. Si solo nosotros usamos un producto que entre directamente en contacto con esa piel, en principio no debe haber problema cuando se hace dentro del periodo del PAO. Sin embargo, si otra persona usa un cosmético que nosotros hemos puesto en nuestra piel, puede recibir algunos de nuestros microorganismos. Su propio ecosistema no está preparado para albergarlos, de manera que es posible que se produzca una infección. Es algo que debemos tener en cuenta sobre todo con productos que se acerquen a las mucosas, como los pintalabios o las máscaras de pestañas.
Dicho esto, a veces, cuando nos hartamos de un producto, decidimos dárselo a otra persona. Así, hacemos espacio en el cajón para más productos y no nos pasamos del PAO. El problema es que si esa persona usa nuestros productos se pueden producir irritaciones o brotes de acné en su piel. En el mejor de los casos.
Esto es aplicable también a cuando una amiga nos pide la barra de labios en el baño. Puede parecer muy egoísta que nos neguemos, pero lo hacemos por su bien. Lo mismo ocurre con las brochas de maquillaje que no están limpias.
En definitiva, no compartas el maquillaje y procura tener siempre un rotulador en el tocador. Así, puedes indicar en el envase cuándo lo abriste y desecharlo en el momento en el que se supera el PAO. Por tu salud, no te la juegues.
