análisis

Xbox One S

- Sep 5, 2016 - 19:54 (CET)

Ficha técnica

Xbox One S

Xbox One S

  • CPU: octo-core sin especificar + GPU dedicada
  • Almacenamiento: 500GB/1TB/2TB
  • Óptica: 4K Blu-ray
  • WiFi: 5GHz,
  • Puertos: HDMI 2.0a, S/PDIF, USB 3.0, IR
  • Salida: 4K HDR

La Xbox One S no es la sucesora que estábamos esperando, pero sí la que Xbox necesitaba. La reafirmación de la nueva Microsoft, en la que el producto y la experiencia de usuario son los puntos fundamentales de su apuesta por el ecosistema y no por la plataforma es, sin duda, la mejor consola de Microsoft hasta la fecha.

Nunca me había parado a pensar en el diseño de una consola y lo que este podría aportar a la experiencia del jugador, pues al final, en un mundo de mandos inalámbricos y descargas digitales, es una caja que termina debajo del mueble de la TV sin aportar mucho valor al contexto del juego. Lógicamente, de un tiempo a esta parte el diseño se ha ido convirtiendo también en un punto central de ecosistema que conforma la TV+consola, aunque para el mercado general de los videojuegos no es un factor que precipite y determine en última instancia la decisión de compra, al menos no más que las especificaciones y el catálogo.

Pero Microsoft dio la campanada. Ya tenía un producto magnifico en términos de ecosistema, posibilidades y experiencia de usuario. ¿Por qué no complementarlo también con el diseño? Lo cierto es que en retrospectiva, la Xbox One S es el paso lógico y evolutivo de la Xbox One sin abandonar la generación, un paso que arrancaba incluso antes de la llegada de la “Nueva Experiencia de Xbox” y el nuevo diseño de guía. Pequeños pasos, todos, si me permiten la opinión, muy acertados.

Es complicado ver en la Xbox One S a la misma compañía que llevó al mercado la Xbox 360, pese a que sigue siendo la misma. Y es complicado porque la compañía, ante una situación complicada -la hegemonía de la eterna competencia- ha decidido dejar de jugar a la guerra de consolas y empezar una nueva guerra consigo misma. Con lo establecido y con el concepto mal aprendido de lo que tiene que ser una consola. Empezar de cero llevando en la mochila todo lo aprendido en estos años. Y están ganando.

Están ganando el respeto de los jugadores, de los usuarios y de todos aquellos que algún día se plantearon jugar a los videojuegos. Y lo están haciendo rompiendo las barreras físicas entre el PC y la consola, apostando por un catálogo de juegos propios multiplataforma, cross-buy y cross-play. La Xbox One S es, quizás, una pequeña muestra de esta Microsoft del futuro, pero sin duda alguna, y como expondré en las siguientes líneas, es una muestra que está muy por encima de lo que esperábamos para una consola de mid-generation, y sobre todo, muy por encima de la expectativas que teníamos sobre lo que puede influir el diseño, cuando se hace con mimo y cariño, en la experiencia de jugar a videojuegos.

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Llegados a este punto sobra decir que, en términos de experiencia, la Xbox One S tiene poco que aportar frente a su antecesora. No hemos cambiado de generación (y pocas veces lo vamos a hacer más), por lo que es lógico pensar que la experiencia de juego entre Xbox One S y Xbox One tiene que mantenerse intacta, o al menos sobre el papel. Aquí no hay equívoco: hasta que lleguen títulos como el Gears of War 4 que hagan uso del HDR, una de las nuevas características de la S, la experiencia de juego es idéntica. Menores tiempos de carga, menos tiempos de descarga en términos generales y una movimiento más fluido cuando salimos del juego a la guía, por ejemplo. Pero poco más.

Esto no tiene porque ser un problema, se supone que la experiencia tiene que ser la misma, y que salvo características puntuales, la democratización del ecosistema de Microsoft permitirá disfrutar de la misma experiencia independientemente de la plataforma, por lo que hasta aquí, chapeau. No obstante, hay un salto cuantitativo importante.

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En los últimos meses, sií que he ido notando como la interfaz de mi Xbox One (tanto dentro como fuera del programa preview) ha ido poco a poco haciéndose más lenta (también el disco duro está hasta arriba), algo que, en la Xbox One S no me ha sucedido. He intentado emular al máximo la situación, y la primera noche que conecté la consola, la dejé descargando, literalmente, 2TB en juegos.

Me tomó casi 2 días descargar todos y cada uno de los juegos que tenía disponibles en mi librería digital, tanto de One como de Xbox 360, y otro medio día adicional para instalar todos los físicos. Resultado: el disco al 97% y la consola se movía con perfecta soltura, tanto por los menús del dashboard, como a la hora de sacar el menú lateral durante una partida a Dark Souls 3 y tomar una captura de pantalla o cargar un clip de juego. No se si es por el nuevo hardware o por acertar mejor con la optimización del sistema para la nueva consola, pero la experiencia de uso respecto a Xbox One se nota y mucho.

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Ahora, bien, si pasamos a lo que entra por los ojos, el salto de la Xbox One S sobre la One es enorme. Dice Microsoft que es un 40% más pequeña, y comparada side-by-side, se nota, pero el efecto es mucho mayor cuando coloca la Xbox One S junto a la TV. No es la consola más pequeña que hemos tenido entre manos, pero desde luego es la más compacta de las últimas dos generaciones, incluyendo sus versiones slim. Esto tiene su pro, es más manejable y se puede encajar más fácilmente en cualquier tipo de mueble, y sus dos contras: hace un pelín más de ruido que la super silenciosa Xbox One, y se calienta un poquito más. Lógicamente, ninguna de estos dos contras han afectado para nada a la experiencia de juego, pero ya que estamos hablando de evolución, es un punto que sí que quería comentar.

La fuente de alimentación está dentro, por lo que se lleva parte del calor que hasta ahora tenía en un enorme transformador que en mucha ocasiones asomaba bajo el mueble de la TV. Además es un punto muy importante que la consola se pueda poner en vertical, y muy agradecido que pueda hacerlo con el soporte incluido dentro de la caja y que no hay que comprar por separado. Sea como sea, vertical u horizontal, en mis pruebas la consola se ha calentado lo mismo, por lo que los evangelizadores de la consola en vertical para refrigerar mejor no han superado la observación empírica de una larga sesión de juego.

En este contexto, la estructura de la consola se ha mantenido intacta en todos los sentidos: sigue siendo cuadrada, y mantiene los mismos puertos traseros que su antecesora, a pesar de la ausencia del de Kinect, algo que si que ha sorprendido, sabiendo, además que los comandos de voz del sistema pueden ser ejecutados fácilmente desde los auriculares con micrófono o, más fácil, colocando un simple micrófono de 3,5mm al mando.

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Por otro lado, en su lugar ahora incluye un receptor de IR (infrarrojos), por lo que podemos configurar la Xbox One S para activar otros dispositivos, como el televisor, receptor de AV o la barra de sonido, por ejemplo. La idea es que se puede reducir el número de mandos a distancia que necesitamos para controlar el salón. Un acierto con todas las de la ley, la verdad.

Contenidos, hablemos de contenidos. La Xbox One S es compatible con vídeo 4K y HDR, y sí, hay contenido, por ejemplo en Netflix (Marco Polo) que permite hacer una demostración de las posibilidades de la consola, pero lo cierto es que sin una TV a la altura que cumpla totalmente con las especificaciones, y un catálogo de contenidos a la altura, el 4K y el HDR se quedan una anécdota presente que demostrará todo su potencial en el futuro. De hecho, me atrevería a decir que, para el grueso de los mortales, anclado en la guerra de los 60fps, la inclusión del juego en 4K tampoco sería, por los mismos pretextos, un salto definitivo.

En este sentido, la inclusión de estas dos características (4K y HDR) son más que bienvenidas y, de hecho, son una apuesta más que interesante para los que sigan empeñados en la visión inicial de Xbox One como centro multimedia total. Además, con la compatibilidad con HDMI 2.0a, de salida 4K de 60Hz, las opciones para conectar la consola a un centro de entretenimiento y de sonido de altas prestaciones para disfrutar de su también, compatibilidad con Ultra HD Blu-ray, la convierten, tanto pro precio como por especificaciones, en una apuesta más que interesante para cualquier cinéfilo.

Los cambios en el mando, aunque sutiles, generan dos situaciones encontradas: por un lado parece mucho más solido y mejor construido (además el antideslizante le otorga un punto más que interesante), pero por otro lado parece que los materiales utilizados son peores. Es una sensación extraña, seguramente sesgada, y a su favor he de decir que uso como principal el Xbox Elite Controller, por lo que esto, como digo, puede ser un agravio comparativo a título personal. Lo que sí he notado del nuevo mando: es más rápido en su conexión con la consola, y puedo moverme por la casa con total facilidad sin que pierda la conexión (ideal para cambiar música, por ejemplo).

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Sería totalmente injusto decir que la Xbox One S es la consola que debería haber lanzado Microsoft al inicio de la generación, puesto que en realidad no es más que el resultado final de todo los aprendido por el camino, y a la vez, una puerta de entrada a lo que nos espera con Scorpio. Al final y al cabo está en el centro de esta ficticia, llamada así misma, octava generación de videoconsolas, decidiendo cuál va a ser el futuro del videojuego de salón. Mientras llega el futuro, aprovechemos el presente que nos ofrece la One S, al final y al cabo sigue siendo una consola de futuro y para un futuro sin generaciones de consolas.

Conclusión

9
10

La Xbox One S es sin duda la mejor consola que ha fabricado Microsoft, y la consola más bonita que ha llegado al mercado desde que los videojuegos son una industria. Es una evolución lógica de la Xbox One, aunque tendemos que esperar a los próximos lanzamientos para ver todo su potencial, pues aprovechar sus características como el 4K o el HDR dependerá de los creadores de contenido y de los desarolladores.

¿Merece la pena? Los usuarios actuales de Xbox One no verán (de momento) motivos para dar el salto a esta versión slim y mejorada de su consola actual, pero para todos aquellos que estén buscando una consola, la Xbox One S es, a día de hoy, la mejor apuesta para los videojuegos en el salón de todas las disponibles en el mercado.


Pros

  • Diseño y materiales.
  • La velocidad general del sistema se ha acelerado.
  • La fuente de alimentación ahora está dentro de la consola.
  • Incluir receptor de IR es un acierto genial.
  • Soporte vertical incluido.

Contras

  • El algo más ruidosa y se calienta más que su antecesora.
  • Ausencia de más versiones de menor capacidad y más baratas en lanzamiento.