La relación entre Elon Musk y Donald Trump ha terminado oficialmente. A unos días de que Elon anunciara el fin de su aventura política, el bromance se ha fracturado a tal grado que Trump amagó con cortar de tajo sus relaciones comerciales. El presidente de Estados Unidos dijo que podría cancelar los contratos con las empresas de Elon Musk, lo que podría poner en riesgo el futuro de SpaceX y la Estación Espacial Internacional.
Si bien la relación entre Elon Musk y Donald Trump venía a menos, nadie se imaginó que implosionaría como el submarino del Titanic. Los roces entre ambos comenzaron tras las críticas al proyecto de ley que impulsaría el crecimiento económico. Elon calificó la medida de una "abominación repugnante" en una publicación de su cuenta de X, lo que desató la ira del mandatario.
A unas horas de que se hiciera público, Donald Trump llamó loco a Elon Musk en una publicación de su plataforma Truth Social:
"La manera más fácil de ahorrar miles de millones de dólares en nuestro presupuesto es cancelar los subsidios y contratos gubernamentales de Elon. ¡Siempre me sorprendió que Biden no lo hiciera!".
"Elon estaba "agotándose", le pedí que se fuera, le quité su Mandato de Vehículos Eléctricos que obligaba a todos a comprar autos eléctricos que nadie más quería (¡eso que él sabía desde hacía meses que iba a hacer!), ¡y simplemente se volvió LOCO!"
Aunque Trump no ha confirmado que cancelará los contratos gubernamentales con las empresas de Elon Musk, el simple hecho de mencionarlo ya puso a temblar a quienes trabajan en la industria aeroespacial. Dejar de lado a SpaceX no solo tendría consecuencias catastróficas en la carrera por volver al espacio, sino que dejaría a la deriva a la Estación Espacial Internacional.

Cancelar los contratos con Elon Musk tendría consecuencias catastróficas para Estados Unidos.
De acuerdo con USASpending, el gobierno de Estados Unidos tiene un acuerdo con SpaceX por 20.700 millones de dólares, de los cuales 14.600 millones tienen que ver con las misiones de la NASA. La empresa liderada por Musk provee suministros, lanzamientos de satélites y más a través de sus cohetes Falcon 9 y Falcon Heavy.
El contrato más importante (y costoso) que firmó SpaceX tiene que ver con la destrucción de la Estación Espacial Internacional. Hace unos meses, la NASA anunció un acuerdo por 843 millones de dólares para desarrollar y fabricar un vehículo para desorbitar la EEI. Si Donald Trump decide cancelarlo, no solo tendría que pagar una penalización, sino encontrar a una empresa capaz de llevarlo a cabo, como Blue Origin o Boeing.
Según la hoja de ruta, la Estación Espacial Internacional comenzará a reducir sus operaciones entre 2026 y 2028, con el fin de evacuarse en 2030. SpaceX es responsable de fabricar el remolcador que ayudaría a reingresarla a la Tierra y estrellar los restos en el Pacífico Sur en enero de 2031. La entrada programada evitaría accidentes, como la caída de basura espacial en zonas pobladas.
Más allá del problema que podría representar el no contar con este vehículo, SpaceX también tiene contratos con la Fuerza Espacial y la Fuerza Aérea de Estados Unidos. Los acuerdos van desde el lanzamiento de satélites hasta el servicio de internet por medio de Starlink. Cortarlos de tajo pondría en riesgo la seguridad del país.

Elon Musk acusa a Donald Trump de estar en los archivos de Jeffrey Epstein.
Al momento de publicar esta nota, la pelea entre Elon Musk y Donald Trump ha escalado a niveles insospechados. Elon, fiel a su forma de ser, atacó con descalificativos a Trump y lo acusó de estar en la lista de de Jeffrey Epstein:
"Es hora de lanzar la gran bomba: @realDonaldTrump está en los archivos de Epstein". Esa es la verdadera razón por la que no se han hecho públicos. ¡Que tengas un buen día, DJT!", dijo Elon en su cuenta de X. "Guarden esta publicación para el futuro. La verdad saldrá a la luz".
Es difícil imaginar que esto último no tendrá consecuencias para Elon y sus empresas, sobre todo tratándose de Donald Trump.
