El Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) español ha analizado los niveles de gas radón en distintos lugares de España y ha encontrado dos puntos calientes en los que el riesgo de cáncer de pulmón es muy alto.

Este es un gas radiactivo incoloro e inodoro que se genera bajo la superficie terrestre por la desintegración natural del uranio que se encuentra en algunas rocas. Se filtra a través del suelo de los edificios y puede acumularse en el ambiente si no hay una buena ventilación. Esto facilita que aparezcan enfermedades respiratorias como el cáncer de pulmón. De hecho, es la segunda causa de esta afección, después del tabaco.

Cualquier persona expuesta a niveles elevados de gas radón puede contraer cáncer, aunque el riesgo es 25 veces mayor en los fumadores. Para evitarlo, como ya hemos dicho, es necesaria una buena ventilación. Sin embargo, a veces, por mucho que se ventile, la geología de la zona hace especialmente complicado prevenir sus efectos.

¿Cuáles son las zonas más afectadas por el gas radón?

Según los estudios del CSN, la región más afectada por el gas radón en España es Galicia, aunque hay unos pocos pueblos valencianos con niveles preocupantes. Estos son Puçol, Gilet, Torrent y Chera. Sin embargo, en Galicia es algo mucho más generalizado.

El riesgo se debe a una suma de la geología de la zona, que incluye mucho uranio en las rocas subterráneas, y la conformación de los edificios. La Consejería de Sanidad gallega ya se ha puesto manos a la obra para intentar prevenir que los gallegos sufran los efectos del gas y, para eso, el primer paso es localizar los puntos donde el riesgo es mayor.

En primer lugar se analizarán los niveles de gas radón en lugares públicos, como los centros sanitarios y educativos. También se pondrán a disposición de la población las herramientas para que puedan medirse dichos niveles en empresas y domicilios privados. 

Por otro lado se debe hacer un seguimiento epidemiológico, para comprobar si hay lugares en los que se concentre una mayor proporción de enfermos de cáncer de pulmón. 

Una vez localizados esos puntos especialmente calientes, habría que reforzar las medidas de ventilación y mitigación. Es imposible eliminar el gas radón al 100%, pero se puede mejorar la salubridad del ambiente.

Otras comunidades con puntos muy calientes de radón son Extremadura, Andalucía, Madrid y Cataluña.

CSN
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Lo que nos trae el cambio climático

El gas radón es justamente una de las consecuencias poco conocidas del cambio climático. Y es que, por lo general, se libera poco a poco, a medida que el uranio de las rocas se va desintegrando. Sin embargo, cuando hay una capa de hielo sobre el suelo, como ocurre con el permafrost, el gas queda almacenado bajo tierra.

Esto, en principio, es positivo, pero hay un problema. El calentamiento global está descongelando grandes cantidades de permafrost, por lo que el gas radón en esas zonas ya no se liberaría poco a poco. Saldría al exterior de golpe, exponiendo a la población a niveles elevadísimos de radiación.

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Bajo el permafrost puede haber mucho radón acumulado. Crédito: Boris Radosavljevic (Wikimedia Commons)

Las poblaciones esquimales del Ártico, por ejemplo, son de las más expuestas a este problema. Dado que el tabaquismo en sí es un hábito muy extendido entre estas personas, el riesgo es doblemente grande. El radón represente entre un 3% y un 14% de los casos de cáncer de pulmón en todo el mundo, pero crea intensas sinergias con el tabaco, por lo que el riesgo estaría asegurado.

En España no nos encontramos con el riesgo del permafrost, pero ya hemos visto que hay zonas muy afectadas. Es importante que los habitantes de estos lugares recuerden la importancia de ventilar a diario sus hogares. No se trata solo de evitar los malos olores y dejar que entre el aire fresco. También es un gesto necesario para nuestra salud.