Imagina la situación. Es viernes por la noche, has pasado una semana extenuante de trabajo y lo único que quieres es tumbarte en el sofá, poner tu serie favorita y comer patatas fritas sin parar. Sí, quizás cuando eras más joven te habrías ido de fiesta, pero la vida nos da sorpresas. La cuestión es que ni siquiera has terminado la bolsa de patatas cuando de pronto empieza a dolerte la cabeza. Piensas que será cansancio, así que optas por irte a la cama y, efectivamente, el dolor de cabeza se pasa. Sin embargo, cuando al día siguiente decides meterle mano a una bolsa de Cheetos que tenías en la despensa, te pasa exactamente lo mismo. ¿La culpa es de las patatas fritas?
Quizás esta historia te resulte familiar. Muchísimas personas han reportado sufrir dolor de cabeza tras tomar patatas fritas u otros snacks similares. A menudo, cuando esto ocurre se culpa al glutamato monosódico. Este es un aditivo que se suele añadir a los snacks para que sean más adictivos. Genera señales que activan la secreción de dopamina, produciendo una sensación de placer por la que cada vez queremos más y más. Como una droga. Se utiliza sobre todo en comida asiática, pero también en muchas patatas fritas de bolsa y otros snacks.
Muchas personas han reportado después de consumir glutamato monosódico algunos síntomas como dolor de cabeza, dolor en el pecho, dificultad para respirar, sensación de ardor en la boca o sudoración. Generalmente son síntomas leves y desaparecen por sí solos. Se le conoce popularmente como síndrome del restaurante chino. Sin embargo, los científicos no están del todo seguros de que sea real. Ahora bien, si están en lo cierto y el glutamato no provoca esos síntomas, ¿por qué nos duele la cabeza al comer patatas fritas?
El dolor de cabeza también es una cuestión de grasa
La mayoría de estudios que culpan al glutamato monosódico del color de cabeza están mal diseñados o no han podido replicarse. Eso hace que existan muchas dudas sobre si realmente existe dicha relación. Pero lo que sí está cada vez más claro es que el consumo de grasas puede tener mucha relación con el dolor de cabeza. De hecho, las personas con migraña y obesidad suelen tener dolores más intensos. Y, además, se ha visto que, en general, en todos los casos de migraña el consumo de ciertos tipos de grasa puede ser perjudicial.

En el caso de la obesidad, hay multitud de estudios que demuestran que el exceso de grasa corporal provoca una inflamación muy intensa que también puede provocar dolor. Pero eso no es todo. Un tipo concreto de grasas, los ácidos grasos omega-6, son precursores de las prostaglandinas, unas moléculas inflamatorias que son capaces de activar las terminaciones nerviosas del dolor.
Numerosos estudios relacionan el exceso de ácidos grasos omega-6 en comparación con otros grasos insaturados, como el omega-3, con el dolor de cabeza. Por lo tanto, no sería extraño que las patatas fritas causen dolor de cabeza si tienen grandes cantidades de esta grasa.
Las grasas más abundantes en las patatas fritas
En 2020, un equipo de científicos rumanos midió los niveles de varios tipos de grasa en las patatas fritas de bolsa más comercializadas en el país. El objetivo era comprender mejor cómo pueden afectar a la salud.

Se vio que los tres ácidos grasos más abundantes son el ácido palmítico, el ácido oleico y el ácido linoleico. El primero es un ácido graso saturado, el segundo un ácido graso omega-9 y, el último, un ácido graso omega-6. Por lo tanto, teniendo en cuenta todo lo anterior, no es raro que comer muchas patatas fritas cause dolor de cabeza. Por supuesto, el glutamato monosódico también puede influir. Pero no deberíamos culparlo de todo. Hay sustancias mucho más cotidianas cuyos efectos perjudiciales se nos olvidan. Prueba a reducir las grasas y quizás se te pase ese dolor de cabeza.
