En los capítulos cinco y seis de La Casa del Dragón, gran parte de la trama estuvo enfocada en analizar cómo y de qué manera se puede lograr una victoria en medio de la guerra.
Por un lado, los Verdes intentan encontrar aliados estratégicos para lograr que buena parte de los señores menores de Poniente se les unan en un mapa de influencias cada vez más complicado. Al otro extremo, los Negros buscan afianzar sus apoyos en medio de un panorama que cambia con rapidez. Esto pone el escenario bélico en una región incierta y que ninguno de los bandos en disputa puede afrontar.
Pero más complicada aún resulta la situación en que se encuentra la corte de Rocadragón. Al final del quinto capítulo de La Casa del Dragón, la reina Rhaenyra le explica a su hijo Jace que, a pesar de que hay dragones para montar, no hay suficientes jinetes para hacerlo. Situación que lleva a una conversación que explora uno de los escenarios más interesantes del libro Fuego y Sangre (2018) de George R.R. Martin.
Nos referimos a la Cosecha de semillas, también llamada Cosecha Roja, que permitió encontrar a varios importantes combatientes en la Danza de Dragones. Algo que en la versión literaria de La Casa del Dragón influyó de manera definitiva en el reparto de poder.
Poco a poco, la necesidad de encontrar jinetes capaces de volar sobre el lomo de las bestias míticas de Poniente se volverá una forma de comprender la guerra y, en esencia, el modo de triunfar. Esto llevará a traiciones, enfrentamientos y, claro está, una serie considerable de muertes. No obstante, la búsqueda de la larga línea de los Targaryen plantea otra cuestión: ¿Qué necesita la familia más poderosa de Poniente para triunfar, además de los dragones?

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El reclamo de dragones

Como hasta ahora narró La Casa del Dragón, los dragones sin jinetes no son infrecuentes. De hecho, hay varios en Rocadragón, territorio ancestral de los Targaryen en los Siete Reinos. Algunos son salvajes y jamás han sido montados por nadie. En otros casos, sus jinetes han muerto y están a la espera de que otro miembro de la familia les reclame. Por una cosa u otra, son bestias que siguen siendo poderosas, pero que resultan inútiles si se mantienen incontrolables.
De modo que la conversación entre Rhaenyra y Jace trajo a colación uno de los puntos de interés que La Casa del Dragón explorará en adelante. Nos referimos a la forma en que ese poder latente puede ser utilizado en su provecho. Esto lleva a investigar qué miembros de cuáles casas en Poniente están emparentados con el clan, permitiéndoles —al menos en la teoría— reclamar un dragón y montarlo sin morir quemados o devorados.

Como mostró el capítulo cinco de La Casa del Dragón, candidatos no faltan. De la misma manera que otras tantas Casas en el reino, los Targaryen tienen una gran cantidad de bastardos. Eso, debido a diversas causas. La principal, las infidelidades y el comportamiento libertino de sus miembros. De modo que hay una gran cantidad de miembros de casas nobles que llevan sangre Targaryen en las venas. Son los llamados "semillas de dragón".
En busca de un jinete

El plan de los Negros es, por tanto, un importante movimiento en medio de la guerra. En especial porque, hasta ahora, el combate se ha inclinado hacia el bando Verde gracias a Vhagar y su jinete Aemond. Además, la pérdida de Rheynera y Meleys ha sido tan dura como para provocar un considerable desbalance en la estrategia de los Verdes. Lo que lleva a la búsqueda tanto de jinetes como de dragones para enfrentar la amenaza.
La fórmula exacta de cómo reclamar un dragón todavía no está muy clara en la serie. De hecho, la escena final del capítulo seis de La Casa del Dragón, que muestra a Bruma persiguiendo a Addam de la Quilla para hacerlo su jinete, no aparece en los libros. Pero de alguna u otra forma, resume el hecho de que las bestias míticas y sus jinetes establecen un vínculo que les une por el resto de su vida.

Por ahora, la estrategia de los Negros implicaría lograr un grupo de jinetes para los dragones salvajes. En Sangre y Fuego, se identifica a tres: Ladrón de ovejas, Fantasma Ceniciento y Caníbal, según los nombres con que los bautizó el pueblo. Por otro lado, también podría esperarse que necesiten una montura Ala de Plata, la dragona de la reina Alysanne, y Vermithor. Este último, el único dragón que puede rivalizar con Vhagar en poder y antigüedad.

