Un estudio realizado por científicos de la Universidad de Zaragoza ha hecho respirar con tranquilidad a media Cataluña, después de que una plaga de garrapatas Hyalomma lusitanicum se expanda por las áreas metropolitanas de Barcelona y Tarragona. Esta es una de las especies transmisoras del virus de la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo, que ya ha acabado con la vida de 5 personas en España en los últimos 10 años. Que las garrapatas se expandan a tal velocidad era (y es) realmente preocupante, pero al menos ahora sabemos que las causantes de esta plaga no llevan con ellas ningún virus peligroso para el ser humano.

Los científicos de la Universidad de Zaragoza no han encontrado el virus de la fiebre de Crimea-Congo, ni ningún otro preocupante. Esto es solo aplicable a la plaga de garrapatas de Cataluña. Es posible que otros artrópodos de la misma especie, en otros lugares del país, sí que transmitan el virus. De hecho, a principios de este mes de mayo un hombre murió por dicha enfermedad después de recibir la picadura de una garrapata en Salamanca.

Ahora que el cambio climático está provocando cada vez más plagas de garrapatas es importante hacer un seguimiento de las mismas para comprobar hasta dónde llega el riesgo de que transmitan enfermedades. Normalmente la mayor preocupación era la enfermedad de Lyme, pero otras afecciones que se nos antojaban mucho más lejanas parecen haber llegado para quedarse. La fiebre hemorrágica de Crimea-Congo es un buen ejemplo de ello.

¿Cómo ha llegado la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo a España?

La fiebre hemorrágica de Crimea-Congo se detectó por primera vez en España en 2010, en garrapatas recogidas en Cáceres. No obstante, hasta 2016 no se detectó ningún caso en humanos. Este se diagnosticó en Madrid, aunque el contacto con la garrapata se había producido en Ávila. Poco después, un médico que atendió a este paciente también contrajo la enfermedad. Eran los primeros casos en Europa Occidental que se habían producido de forma autóctona y no durante ningún viaje. Estaba claro que el virus ya campaba por España y era necesario redoblar las medidas de precaución.

Desde entonces se han detectado 13 casos de fiebre hemorrágica de Crimea-Congo, la mayoría de ellos en Castilla y León. Entre ellos, se han producido 5 muertes.

ciervo
Las garrapatas pueden encontrar en animales silvestres como los ciervos.

El cambio climático está provocando una gran proliferación de garrapatas en España. Estas pueden ir acompañadas de virus y bacterias, causantes de muchísimas enfermedades, entre ellas el virus de la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo. Se cree que este llegó a territorio español a través de aves migratorias y que de ahí pasó al ganado y los animales silvestres. Las plagas de garrapatas no tienen por qué estar asociadas a este patógeno. Ya lo hemos visto en Cataluña. No obstante, se debe hacer un seguimiento de las mismas para evitar que la enfermedad se extienda.

Una enfermedad con alta mortalidad

La fiebre hemorrágica de Crimea-Congo empieza a manifestarse a través de síntomas como fiebre, mialgia (dolor muscular), mareo, dolor y rigidez de cuello, lumbago, cefalea, irritación de los ojos y fotofobia (hipersensibilidad a la luz). Además, al principio pueden darse náuseas, vómitos, diarrea, dolor abdominal y dolor de garganta, seguidos de bruscos cambios de humor y confusión. De 2 a 4 días después, aparecen otros signos, como somnolencia, depresión y debilidad. Incluso puede aparecer dolor abdominal en el cuadrante superior derecho, con un agrandamiento detectable del hígado.

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Las cefaleas se encuentran entre los primeros síntomas de la enfermedad. Crédito: Kindel Media (Pexels)

En algunos casos también puede haber taquicardias, adenopatías (inflamación de los ganglios linfáticos) y erupción petequial (erupción por hemorragia cutánea) en mucosas internas y en la piel. Esas petequias son las que pueden convertirse en erupciones más grandes llamadas equimosis y, finalmente, en otros fenómenos hemorrágicos. 

Los pacientes más graves experimentan un rápido deterioro del hígado y los riñones, por lo que pueden morir por estos motivos o por fallo pulmonar. La tasa de mortalidad se sitúa en torno al 30%. Está claro que es una enfermedad grave, a la que se debe prestar especial atención.

No hay nada que temer con la plaga de garrapatas de Cataluña

La plaga de garrapatas de Cataluña ha sido analizada en la Universidad de Zaragoza, como viene siendo habitual en estos casos. No se ha encontrado ningún virus preocupante, por lo que los catalanes, aunque sigan tomando precauciones frente a las garrapatas, pueden estar más tranquilos.

Esto es algo habitual. Los científicos recogen garrapatas de distintas zonas geográficas y las analizan en busca de patógenos. Además, se suele analizar la sangre de los animales silvestres y el ganado, con el fin de comprobar si han estado infectados con alguno de los virus o bacterias que normalmente transportan las garrapatas. Esto se observa analizando sus perfiles de anticuerpos. Si han estado infectados, deben tener anticuerpos contra esos patógenos.

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Hembra y macho de 'Hyalomma anatolicum'. Crédito: Daktaridudu (Wikimedia Commons)

Se debe prestar atención a todas las garrapatas, incluso a las que inicialmente no se suelen relacionar con estas enfermedades. Por ejemplo, el virus de la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo suele asociarse con garrapatas del género Hyalomma. Sin embargo, en un estudio reciente llevado a cabo en Ponferrada se encontró dicho virus en 10 de 95 garrapatas analizadas, ninguna de ellas de este género.

De cualquier modo, todo esto se lo dejamos a los científicos. Nosotros debemos evitar las picaduras de  garrapatas en la medida de lo posible, evitando andar por zonas con mucha hierba, usando ropa que cubra todo el cuerpo y, por supuesto, analizando todo nuestro cuerpo a la vuelta de una visita al campo. Con este tipo de situaciones, lo mejor a lo que podemos recurrir es la prevención.