En cuatro temporadas, la antología True detective de HBO, ha intentado balancear la insinuación de algo sobrenatural con una investigación criminal de método. El resultado es que cada una de las entregas, narró historias de crímenes complicados, que, a su vez, insinuaban la posibilidad de algo más extraño. Fue un equilibrio precario pero brillante, que la producción mantuvo a lo largo de sus temporadas, incluso en la segunda, considerada con frecuencia la peor. 

Pero en esta ocasión, True detective: Noche Polar, toma la decisión de no dejar nada a la imaginación del espectador y explora en un misterio inequívocamente sobrenatural. La desaparición de un grupo de investigadores, en plena noche eterna de Alaska, desencadena una serie de eventos inexplicables. En realidad, los anuncios de un elemento paranormal en toda la circunstancia, comenzaron incluso antes de lo que sea haya ocurrido. 

Animales con un comportamiento errático que terminan por quitarse la vida. Visiones, imágenes espectrales, el hielo convertido en un paisaje lleno de secretos. A primera vista, parece una historia intrigante y con mucho que explorar.

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Pero se aleja por completo del procedimental para depender de las intuiciones, reinterpretaciones acerca de lo tenebroso y el miedo que pueda provocar. Lo que lleva a una pregunta con respecto a True detective como producción: ¿era necesario que la cuarta temporada se inclinara definitivamente por el género del terror? 

Los misterios de un pueblo aislado

true detective: noche polar
True Detective: Noche Polar

La respuesta es no. En particular porque True detective evitó, durante todas las entregas anteriores, que se pudiera definir su tono a primera vista. La directora y escritora Issa López toma el camino contrario y explora en lo terrorífico. Lo que diluye la tensión, la búsqueda de respuestas y en específico, la densidad del relato. Para su cuarto episodio, ya es evidente que Danvers (Jodie Foster) y Navarro (Kali Reis) se enfrentan a una situación que las supera. De hecho, muestra a la hermana de esta última, Julia (Aka Niviâna) muriendo en la nieve. Lo hace, en una escena que apunta que su muerte es el preludio de un fenómeno que arrasará con el pueblo de Ennis. 

Pero, el argumento tuvo que mostrar lo ocurrido a su alrededor como un hecho sobrenatural y cercano a un enigma místico. Lo que hace que el aire neo noir de True detective se diluya en una escena que hace referencia al cine de género. ¿Era necesario algo semejante? A medida que avanza la premisa, es obvio que todo elemento de investigación quedará vinculado — o aplastado — por la trama sobrenatural. Por lo que, poco a poco, lo relacionado con los eventos que hasta se han investigado, parecieran ser del todo superfluos. ¿Cuál es el valor de la investigación si todo está relacionado con hechos fuera de la esfera del conocimiento humano? 

De hecho, en el tercer episodio, la misma Navarro demostró sus capacidades psíquicas. Tanto en el tenebroso encuentro del personaje con lo que parecía una posesión hasta su visión acerca de un espacio entre vivos y muertos. Lo cierto es que aunque la serie continúa manteniendo una elegante forma de narrar un suceso grotesco, se esfuerza en exceso en causar miedo.

El ámbito de lo paranormal, que incluyen fantasmas, horrores medio insinuados y lo que parece una presencia que avanza a través del hielo, es interesante. Pero en ninguna forma, involucra a los personajes con una investigación en la que sus viejos traumas puedan tener una respuesta, como insinúo el primer capítulo. Con dos todavía que estrenar, es evidente que la serie se encamina a una respuesta aterradora, pero jamás, convincente sobre sus enigmas. 

El miedo como vehículo al contar una historia

Además, el cuarto episodio de la serie, analiza todo el entorno del incidente de los científicos, sobre el hecho que ya ha ocurrido, pero es la primera vez que se analiza como algo policiaco. Lo que permite que la trama tenga mayor facilidad para narrar las características del avance. Un conveniente expediente muestra que, ya antes, un habitante de Ennis había sufrido el cuadro de los cadáveres. Sin embargo, a diferencia de lo ocurrido con los hombres de Tsalal, parece un hecho aislado. Solo que no lo es y la serie lo insinúa de manera torpe. 

Para su final, con Navarro en persecución de un espectro y Danvers tratando de descifrar que es lo que esconde el desaparecido Clark (Owen McDonnell), la serie llega a punto muerto. En especial, porque el elemento sobrenatural se explota poco o de manera confusa. El equilibrio narrativo en True detective: Noche Polar terminó por romperse y afectar, la solidez de la serie. Un problema que, probablemente, no logre solucionar en dos capítulos.