En los últimos años, los cigarrillos electrónicos se han convertido en la alternativa perfecta de quienes quieren llevar una vida sana pero se ven incapaces de dejar el tabaco. También se han hecho realmente populares entre los jóvenes, que ya gozan de gran información sobre los peligros del tabaco, pero sienten curiosidad por el hecho de tener un cigarrillo entre sus labios.

La mayoría de vapeadores los consumen con tranquilidad y muchos padres permiten que sus hijos también lo hagan, escudándose en que, al fin y al cabo, solo es vapor de agua. Sin embargo, cada vez más estudios sacan a la luz posibles peligros de mantener este hábito que, por supuesto, es mucho más seguro que el tabaco convencional, pero no deja de entrañar riesgos. No hay más que ver la reciente alerta surgida en Estados Unidos, después de que un centenar de vapeadores hayan tenido que ser ingresados a causa de una misteriosa enfermedad pulmonar. Tal es el peligro que incluso dos de ellos han terminado falleciendo. No está claro cuál es el origen de esta afección, pero parece ser que alguna de las sustancias presentes en el líquido del vapeo podría ser la responsable. Por eso ya no resulta tan extraño que sigan publicándose estudios sobre nuevos peligros descubiertos. Dos de ellos han sido publicados esta misma semana. Ambos se han llevado a cabo en ratones, por lo que sería necesario confirmar que los efectos que encuentran se dan también en humanos, pero sirven para alertar sobre un par de posibles nuevos perjuicios: el aumento de infecciones pulmonares y los problemas de fertilidad femenina.

Más infecciones pulmonares

El primer efecto ha sido estudiado por científicos del Baylor College of Medicine, en un trabajo publicado ayer en Journal of Clinical Investigation.

Para su realización, se llevó a cabo un experimento con cuatro grupos de ratones. El primero estuvo expuesto a los vapores de cigarrillos electrónicos que contenían nicotina en su fórmula, el segundo recibió vapores sin nicotina, solo con propilenglicol y glicerina vegetal, usados normalmente como solventes en los líquidos de vapeo. El tercer grupo de roedores recibió humo procedente del tabaco convencional y, finalmente, los últimos respiraron solo aire limpio.

En todos los casos la exposición se realizó durante cuatro meses, que en el ciclo de vida de ratón equivaldrían al tiempo que pasa desde que una persona es adolescente hasta que cumple 50 años, aproximadamente.

Se sabe que en fumadores de cigarrillos en este tiempo aumentan notablemente las probabilidades de padecer enfisema, una afección en la que los alveolos se dañan, provocando que el cuerpo no reciba todo el oxígeno que necesita. Por eso no fue extraño comprobar que en los ratones que se expusieron al humo de cigarrillo se generaran daños graves en los pulmones y una inflamación que recordaba a la de los pacientes humanos con enfisema.

Lo que sí resultó algo más sorprendente fue que los animales que estuvieron ante vapores sin nicotina, solo con solventes, también sufrieran daño pulmonar. En su caso no hubo inflamación ni enfisema, pero sí una acumulación anormal de lípidos, que interrumpían la función normal de los pulmones. Además, estas grasas se acumulaban en un tipo de células inmunitarias, llamadas macrófagos, que habitualmente actúan como primera barrera de defensa frente a infecciones respiratorias. En este caso, al bloquearse, no podían funcionar correctamente, por lo que se facilitaba la entrada de agentes infecciosos, como el virus de la gripe.

Aunque la primera teoría podría ser que estos lípidos procedieran de las propias sustancias utilizadas en los dispositivos de vapeo, comprobaron que en realidad era el resultado de una reparación anormal del fluido que recubre los pulmones. Sin embargo, esto no ocurría en los ratones que se expusieron al aire limpio.

Problemas de fertilidad

Del mismo modo que los adolescentes y los antiguos fumadores eligen los cigarrillos electrónicos por considerarlos una opción segura, las mujeres que buscan un embarazo o que ya han logrado concebir también optan a menudo por consumirlos como alternativa al tabaco.

Esto ha llevado a que un equipo de investigadores de la Universidad de Carolina del Norte llevara a cabo un estudio centrado en analizar cómo afecta el consumo de estas sustancias a nivel de la fertilidad femenina. El estudio, publicado hoy en Journal of the Endocrine Society, también se ha llevado a cabo con ratones, aunque no por eso sus resultados dejan de ser interesantes.

De nuevo un grupo de ratones, esta vez todos hembras, se expusieron a vapor procedente de cigarrillos electrónicos. A continuación, cuando se aparearon de la forma habitual, manifestaron una clara disminución en la implantación de embriones en el útero y un retraso en el inicio del embarazo de la primera camada.

Pero eso no fue todo, pues también las crías que estuvieron expuestas en el interior del útero materno sufrieron los efectos del vapeo. Eso sí, solo lo hicieron las hembras, quienes no lograron ganar tanto peso como las ratoncitas de los grupos de control, que no recibieron vapor de cigarrillo electrónico.

En su caso sí que eligieron usar líquidos de vapeo con nicotina, pero con el objetivo de probar nuevas opciones en el futuro, según ha explicado a Hipertextual la autora principal del estudio, Kathleen Caron. "El diseño de nuestro estudio fue intencionalmente simplista porque elegimos usar cigarrillos electrónicos que contienen solo nicotina y una sustancia portadora / solvente llamada PGVG", aclara. "No obstante, la mayoría de los cigarrillos electrónicos en el mercado actual también contienen una amplia variedad de productos químicos aromatizantes, y estos productos químicos no han sido probados por su seguridad ni están regulados por la FDA. Por lo tanto, estamos interesados en ampliar nuestros estudios para abordar el impacto de estas mezclas químicas más complejas en la salud reproductiva".

Es importante destacar que ambos estudios se han llevado a cabo en ratones. Será necesaria más investigación para confirmar que estos efectos concretos pueden darse en personas vapeadoras, pero sirven como apoyo a otros trabajos que sí que apuntan a los efectos de los cigarrillos electrónicos en humanos. No son tan seguros como se creía en un principio y sus efectos perjudiciales parecen ser cada vez más, mostrando que solo hay una alternativa sana al tabaco. No fumar.

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