El pasado miércoles el huracán Dorian, uno de los dos más potentes que han tocado tierra en el Atlántico desde que existen registros, bajaba por fin a categoría 2, dejando momentáneamente atrás la pesadilla que había protagonizado en días anteriores.

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Hoy, en cambio, ha comenzado a tomar fuerza de nuevo, ascendiendo hasta categoría 3 mientras se dirige a la costa de Carolina del Sur. Deja tras de sí un reguero de destrucción en la costa sureste de los Estados Unidos, donde podría seguir causando inundaciones y muertes durante los próximos días. Sin embargo, la peor parte se la han llevado las Bahamas, donde el lunes tocó tierra convertido en un huracán de categoría 5. Hasta ahora se han confirmado 20 víctimas mortales en la zona, aunque no se descarta que sean más. También han sido catastróficos los daños materiales y de los ecosistemas insulares, especialmente en los bosques de pinos del Caribe, en los que habitan varias especies en peligro de extinción. Esto ha generado una gran preocupación por muchas de ellas, pero especialmente por el trepador de Bahama, un pequeño pájaro cuya población se había reducido drásticamente en los últimos años, dejando solo dos ejemplares en el último recuento.

Alerta por un pájaro

El trepador de Bahama, también conocido como trepatroncos, es un pájaro endémico de la isla de Gran Bahama.

Lo que en un principio era un entorno virgen, apenas perturbado por la actividad humana, fue sufriendo a partir de los años 50 los efectos del desarrollo turístico, que llevó a la pérdida del hábitat de multitud de animales, cuya supervivencia se vio afectada también por la introducción de especies invasoras. Como era de esperar, la población de este pequeño pajarillo comenzó a mermar, situándose en 2004 en 1.800 ejemplares, según las estimaciones más optimistas.

A todo esto se fue uniendo la llegada de grandes huracanes, a menudo intensificados por los efectos del cambio climático. Algunos pájaros morían directamente a causa de los fuertes vientos y las lluvias torrenciales, otros por la pérdida de cobijo que suponía la destrucción de los pinos en los que normalmente vivían. Así, cada vez más deprisa, el número de trepadores siguió en decremento, reduciéndose a 27 ejemplares, solo tres años después. Más tarde, tras el huracán Mathew, de 2016, se creyó que la especie había sucumbido a la extinción, pero en 2018 volvieron a avistarse dos pájaros, generando nuevas esperanzas que han vuelto a decaer después del paso de Dorian por la isla.

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Aunque por el momento no se ha podido acudir en busca de los pocos ejemplares que quedaban con vida, los expertos temen su pérdida. Uno de estos científicos es la profesora de Conservación y Biología en la Universidad de East Anglia (UEA) Diana Bell, quién ha explicado en declaraciones a Newsweek que esta no es la única especie de ave que les preocupa. “Ahora tenemos que preguntarnos si las aves como la curruca de Bahama y otras especies nativas dependientes del bosque de pinos han sobrevivido a los vientos extremadamente fuertes, las lluvias y las marejadas ciclónicas que ha causado este huracán”.

Dorian aún tiene mucho camino por recorrer y por desgracia dejará nuevas consecuencias que lamentar, pero pronto llegará el momento de hacer balance. Entonces nos haremos una idea sobre los daños que ha ocasionado también a nivel ambiental. Puede quedar esperanza, pero es muy probable que ese pequeño pajarillo de la isla de Bahama haya sido otra de las víctimas del huracán, aumentando con ella las cifras de especies extintas en cuya pérdida el cambio climático ha tenido mucho que ver.