– Ago 20, 2019, 10:00 (CET)

El Joker regresa con nueva sonrisa

El Joker cinematográfico tiene nuevo rostro: Joaquin Phoenix mostrará en octubre toda una nueva dimensión de la locura y el crimen en la más reciente encarnación del villano más peligroso de Gotham. Te contamos todo lo que podemos esperar de una de las películas más anticipadas del año y la actuación que quizás le dé el premio Oscar a Phoenix.

Hace diez años, Heath Ledger asombró al mundo al encarnar al mítico Joker en la segunda película de la trilogía del hombre murciélago dirigida por Christopher Nolan. La actuación —considerada una de las más emblemáticas de la historia— no solo capturó la personalidad del príncipe payaso sino también, demostró que los villanos del cómic pueden tener una muy adulta reinterpretación en la pantalla grande.

Para Ledger se trató de un reto colosal: el último actor que interpretó el personaje había sido el célebre Jack Nicholson, que aportó a la versión Burton del ’89 un aire surrealista y temible que sorprendió a la crítica y el público. Con la piel blanca, el rostro deformado por una mueca malvada y llevando una versión siniestra del emblemático traje púrpura del Joker, Nicholson imprimió un aire macabro y violento a la personalidad del villano más famoso del mundo del crimen, que incluso opacó al Batman de Michael Keaton y al breve cameo de Jack Palance, ese clásico malvado y secundario de lujo.

A pesar de las críticas que despertó su selección para el papel, Nolan insistió en mantener su opinión y tuvo razón. Ledger creó algo por completo distinto hasta lo que entonces se había visto en el cine sobre el hombre más temible de Gotham y redimensiona su extraña y violenta personalidad hasta convertirlo en la encarnación del espíritu del caos y la anarquía. Con su extraña combinación de asesino y algo más parecido a una idea existencialista sobre el mal real, el Joker imaginado por el actor fue algo mucho más complejo que la mera percepción de la némesis del héroe.

En la nueva película dirigida por Todd Phillips y que se estrenará en el venidero mes de octubre, Joaquin Phoenix intentará repetir la hazaña de crear un personaje por completo nuevo al de sus predecesores y que sorprenda al público, un logro que se espera convierta a la película —o al menos al actor— en una de los grandes triunfos de crítica del año. El nominado al Oscar no la tendrá sencilla: el Joker es un personaje multidimensional que puede ser interpretado de formas muy diversas y que no siempre resulta sencillo de mostrar en pantalla. La prueba más evidente fue la fallida encarnación con el rostro de Jared Leto que formó parte de la película Suicide Squad (2016) de David Ayer. ¿Qué puede hacer Phoenix para diferenciarse tanto de Ledger como de Leto?

El actor se lo está tomando con una considerable seriedad. En una entrevista incluida en la revista italiana Il Vernerdi (a través de *The Playlist), el actor explicó que ha dedicado una buena cantidad de tiempo a estudiar a pacientes del rarísimo padecimiento PLC (Pathological Laughter or Crying por sus siglas en inglés), para crear un retrato vívido del cuadro mental del Joker y, sobre todo, su ya icónica carcajada maligna. La condición psiquiátrica provoca episodios incontrolables de risa, llanto o ambas cosas, sin que hay un motivo aparente o subsecuente para provocar el estallido.

“Vi videos que muestran a personas que sufren de la risa patológica, una enfermedad mental que hace que la mímica sea incontrolable”, contó Phoenix a la revista. Lo que, de alguna forma, confirma los rumores que su Joker, más que un criminal, será un espíritu torturado que terminará por convertirse en un peligroso villano. Una versión por completa distinta a la que hasta ahora ha llegado al cine. Con excepción de la Ledger —en la que se insinuó un trauma considerable y un pasado turbulento— la personalidad del príncipe payaso suele estar más relacionada con su conducta delictiva que con su estado mental.

La película, ambientada 1981, contará la historia de un comediante fallido que terminará por convertirse en el criminal más peligroso y violento de Gotham. El mismo Todd Phillips confesó que la película estará muy influenciada por el estilo de Martin Scorsese, algo que dejó muy claro con la inclusión de Robert De Niro entre sus protagonistas.

Para sorpresa de buena parte del público y el mundo cinematográfico, esta historia de origen es un riesgo a todo nivel, en especial por la forma en que se aleja de lo que hasta había sido el universo cinematográfico de DC, con el que la trama se relaciona de manera tangencial, pero del cual no forma parte. Desde su estética y hasta el punto de vista en que analizará el personaje, el film supone un paso adelante hacia una imagen más profunda del tradicional villano de historietas.

Joker formará parte de la competencia en el Festival de Cine de Venecia el 31 de agosto y llegará a las pantallas comerciales el 4 de octubre de este año.

Un breve contexto

El personaje del Joker hizo su primera aparición en el Universo del Batman en 1940, cuando ya la figura del hombre murciélago era reconocida y popular en el incipiente mundo de las novelas gráficas y el cómic gracias a la serie independiente Detective Comics. Su autoría aún se debate: tanto Jerry Robinson como Bill Finger se atribuyen su creación e incluso hay versiones contradictorias sobre lo que inspiró a ambos dibujantes para la personalidad y aspecto físico del célebre villano.

Con todo, la versión más conocida insiste que el Joker —como figura terrorífica y además, con fuertes vínculos con diversos personajes literarios— se basa la perversa sonrisa del actor Conrad Veidt en The Man Who Laughs del director Paul Leni, que a su vez, se basa en el libro homónimo de Víctor Hugo.

No obstante, la figura del payaso terrorífico —o en todo caso, quien utiliza esa apariencia como máscara para ocultar el horror— se remonta a un símbolo literario habitual, utilizado como metáfora del medio que subyace en la complejidad de la risa. Un recurso que de hecho, define al Joker —como personaje y percepción del mal— mejor que cualquier otra cosa.