Los universos de Wallapop son insondables. O. al menos, eso parece desde fuera. Desde el casco de bici, pasando por el videojuego de segunda mano a mejor precio, recorriendo el negocio de los coches de segunda mano y, ahora, también la venta de pisos.

De aquí a un tiempo, y mientras la compañía estaba inmersa en su cambio de CEO Agustín Gómez y dando la bienvenida a Rob Cassedy, Wallapop había estado detectando la entrada de un nuevo tipo de producto en lo largo y ancho de su catálogo. Algo que se salía de los cánones establecidos por la compañía. Algunos usuarios estaban intentando vender, o algunos alquilar, pisos a través de la plataforma. En este sentido, Toni Raurich de Wallapop, afirma que "es cierto que hacía tiempo que Wallapop estaba vendiendo pisos, pero no se estaba haciendo de forma correcta".

La tecnológica de venta de productos de segunda mano entendió que había que hace algo con ello. "Wallapop es una city de compraventa horizontal en la que todo se compra igual. pero es evidente que los pisos son diferentes y había algunas cosas que con modificaciones podían ayudar al usuario", explica Raurich. Inclusión de metros cuadrados, zona o estado del inmueble son solo algunas de las opciones que Wallapop ha visto necesario implementar.

De momento, el recorrido de esta nueva sección es demasiado corto para hacer un global, pero las primeras impresiones no dejan indiferente a la compañía. Un millón de pisos ofertados, 50.000 visitas diarias, 30.000 transacciones cerradas entre ventas y alquileres y, por último, 5.000 chats diarios activos para el cierre de nuevas compraventas.

"Digamos que el tema de los pisos es una consecuencia de la evolución de Wallapop. Buscas un trabajo, buscas piso, un pintor, cómo amueblarlo. Luego tienes hijos y buscas cosas para ellos ahí. Es una plataforma que te ayuda a todo lo que estamos haciendo o necesitamos en nuestra vida".

La idea del control, en cuanto a la verificación del contenido, funcionaría igual que el de cualquier tipo de producto. ¿La diferencia? La tecnológica está trabajando por la implantación de chatbots que mejoren la automatización de los procesos; no solo particulares venden a través de la plataforma. "Hay docenas de pequeñas inmobiliarias que si pudiesen poner la información en algún lado, sería más facil para ellas. El sector está controlado por grandes inmobiliarias, pero el pequeño emprendedor no tiene acceso al usuario. Queremos que estos puedan tener la fuerza de trabajar de tú a tú, que tengan fuerza para enfrentarse y balancear el mercado", explican desde Wallapop.

Una gran competencia y poca monetización

Wallapop está entrando en un sector que es, cuanto menos, complejo. Dominado, en su perspectiva de internet, por grandes players, la realidad es que Wallapop entiende que hay hueco para todos. Jugadores como Spotahome, última startup mimada del panorama emprendedor español, o Idealista podrían tener todo el control. Para Tony, la idea está clara: ellos solo alquilan o venden pisos, Wallapop ofrece toda la horizontalidad de servicios.

El negocio seguirá siendo el mismo: "Wallapop nunca cobrará por las transacciones, porque es la base en la que se ha construido la plataforma". De momento, la estrategia seguirá siendo la misma: cobrar por promocionar anuncios. A futuro, Wallapop ya ha dibujado una suerte de estrategia para financiar parte de su actividad; entendiendo que este punto es uno de los más problemáticos para la tecnológica española. "Estamos buscando aseguradoras y financiadoras para que ayuden a los usuarios en la compra de pisos", explica Raurich. De momento, solo están en conversiones con los cuatro grandes bancos y las principales aseguradoras, pero la idea a largo plazo sería cobrar por la operación. Una nueva vía de monetización, justo lo que necesita Wallapop.