El uso del reconocimiento facial en los aeropuertos de los Estados Unidos es de por sí un tema polémico, pues muchos aún cuestionan su legalidad. Sumada a esa controversia, la Oficina del Inspector General del Departamento de Seguridad Nacional ha publicado este martes un reporte que advierte que su implementación ha estado plagada de problemas.

Ante los diversos desafíos del sistema, el informe ha detallado cinco recomendaciones para el programa de escaneo facial del Departamento de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés) diseñado para rastrear a todos los viajeros procedentes de Estados Unidos. También señala que, pese al "considerable progreso", probablemente no logren el objetivo de que esté operativo en los 20 aeropuertos principales del país para el año 2021.

Actualmente, el sistema ya es usado en nueve aeropuertos, incluyendo el Aeropuerto John F. Kennedy de Nueva York, el Aeropuerto Internacional Logan de Boston, el Aeropuerto Internacional de Orlando, el Aeropuerto Internacional Hartsfield-Jackson de Atlanta y el Aeropuerto Internacional de Washington-Dulles. Solamente los ciudadanos estadounidenses y los residentes permanentes con la famosa tarjeta verde pueden optar por no participar en el programa y que sus documentos sean revisados de forma manual.

Durante el piloto, CBP encontró varios desafíos técnicos y operativos que limitaron la confirmación biométrica a sólo el 85 por ciento de todos los pasajeros procesados. Estos desafíos incluyen poca disponibilidad de red, falta de personal dedicado y tiempos de embarque comprimidos debido a demoras en los vuelos.

Mientras que el sistema logró detectar a 1.300 visitantes que habían sobrepasado su tiempo de estancia permitida en Estados Unidos. Sin embargo, debido a que su tasa de éxito ha sido del 85%, el informe señala que se habrían detectado todavía a más personas en esta situación. Según el reporte, los escáneres no lograron "coincidir consistentemente con individuos de ciertos grupos de edad o nacionalidades".

Otro aspecto mencionado por el organismo de control fue la incertidumbre de depender de la ayuda de las aerolíneas, como exigirles que compren las cámaras para tomar las fotos de los pasajeros o el hecho de que son los encargados de realizar los escaneos biométricos. El inspector general dijo que eso representa un "punto de falla importante" para el programa de reconocimiento facial. Como resultado, CBP prometió crear un "plan interno de contingencia" en caso de no poder obtener la ayuda de los aeropuertos y transportistas.

Un portavoz de CBP dijo a TechCrunch que la agencia ha realizado "avances significativos" desde el informe del inspector general y afirmó que los promedios de concordancia biométrica son ahora del 97 por ciento. Tendremos que esperar el siguiente informe para confirmar su declaración.