El uso del reconocimiento facial en los aeropuertos está en pleno auge en los Estados Unidos. La aerolínea Delta ha dado a conocer que para finales de este año empezará a usar esta tecnología en los vuelos internacionales del Aeropuerto Internacional Hartsfield-Jackson de Atlanta.

El beneficio del escaneo biométrico de rostro para los pasajeros será ahorrarse algunos minutos en el registro del vuelo. Sin embargo, sólo será opcional para quienes son ciudadanos estadounidenses, por lo que sus documentos podrán ser revisados manualmente, dijo Jennifer Gabris, portavoz de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos a TechCrunch.

Los datos biométricos serán recopilados y almacenados durante dos semanas. No obstante, los registros de salida de los ciudadanos estadounidenses y titulares de la tarjeta verde de residencia permanente en el país durarán más de una década, mientras que los de lo visitantes durarán más de siete décadas.

Delta y la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP, por sus siglas en inglés) han estado realizando pruebas piloto del uso de reconocimiento facial desde hace más de un año. Nael Samha, director de sistemas de pasajeros de CBP y quien construyó la arquitectura para el sistema operativo del piloto, declaró en un comunicado:

Nuestro porcentaje de coincidencias exitosas está en los 90 altos. Incluso se ha elevado un escalón en términos de calidad y precisión.

Hasta ahora, un total de 14 aeropuertos en Estados Unidos ya están usando esta tecnología, incluyendo el Aeropuerto John F. Kennedy de Nueva York, el Aeropuerto Internacional Logan de Boston y el Aeropuerto Internacional de Orlando. En agosto, por primera vez ayudó a las autoridades a atrapar a un impostor en el Aeropuerto Internacional Dulles de Washington DC., donde este sistema de seguridad se ha probado desde el 2015.

El uso del reconocimiento facial todavía es un tema polémico. Muchos todavía lo consideran una violación de la privacidad y hay quienes argumentan que podría ser ilegal dado que todavía no existe una aprobación explícita por parte del Congreso.