Los Galaxy S9 y S9+ son dos terminales que suponen el refinamiento del trabajo de Samsung con esta gama durante los pasados años. Sin embargo, la poca innovación en términos absolutos –especialmente en el apartado estético– ha terminado por lastrar sus ventas en lo que supone un fiasco para la compañía surcoreana. Ahora quieren poner la solución a este asunto en lo que resta de año con el Galaxy Note 9, el nuevo tope de gama de la marca que ya pudimos probar y en el que la firma confía para superar las cifras de ventas del Note 8.

"El Galaxy Note 9 ofrece el mejor rendimiento con el nuevo S-Pen y con la cámara inteligente. Esperamos que las ventas superen el Galaxy Note 8", ha afirmado el CEO de la división Electronics de la compañía, DJ Koh. Unas expectativas notables cuando son muchos los que ya han echado en cara a la compañía el escaso trabajo en renovación física del terminal, tal y como pasara con el S9, algo que puede afectar también a las ventas a pesar del compendio de altas especificaciones con las que cuenta el terminal. Una de ellas es la batería, donde el asunto del funesto Note 7 parece que aún sigue escociendo. "La batería del Galaxy Note 9 es más segura que nunca. Los usuarios ya no tienen que preocuparse por las baterías", asegura el CEO.

Si finalmente sus prestaciones logran convencer a los usuarios será algo que veamos en los futuros trimestres, aunque de lo que nadie duda es de que se trata de su Note más completo hasta la fecha. A pesar de ello, con un nuevo modelo con pantalla plegable que se rumorea para enero del próximo año y la renovación integral de la gama S en febrero, habrá muchos que vean más interesante dilatar hasta entonces la renovación de su actual smartphone.

Un Note 9 para convencer

Sea como fuere, el Note 9 tiene argumentos de sobra para convencer al gran público, como son sus 4.000 mAh de batería, la introducción de Bluetooth en el mencionado S-Pen o la posibilidad de utilizarlo conectado a un monitor externo sin necesidad de contar con nada más que un cable HDMI para ello. Todo ello sumado a la gran pantalla que tan buen resultado les ha dado en el pasado y una cámara con apertura variable heredada del Galaxy S9.

Menos atractivo, pero que comienza a ser una constante ya en los terminales más premium del mercado, es el precio del dispositivo, que supera la barrera de los mil euros, como ya lo hiciera su predecesor.