hulk thanos

Samuel Cheve

Los seguidores del Universo Cinematográfico de Marvel que se quedaron patidifusos por el final de la película Avengers: Infinity War (Joe y Anthony Russo, 2018) también se llevaron consigo unas cuantas dudas y la esperanza de que sean resueltas en el futuro, empezando con Avengers 4. Por ejemplo, las razones por las que Hulk se negaba a manifestarse durante el filme en el doctor Bruce Banner (Mark Ruffalo) después de que Thanos (Josh Brolin) le patease el culo en la nave espacial de supervivientes de Asgard en la primera secuencia. Muchos espectadores especularon que Hulk podría tenerle miedo al titán loco porque le venció con rapidez, dejándole inconsciente, en su único enfrentamiento. Sin embargo, los directores de la película han querido desmentirlo en los extras de su edición.

“Lo que lo hace único [al doctor Banner] como personaje es que hay un cuerpo huésped en el que dos personalidades distintas se odian entre sí. Y ambas quieren control de ese cuerpo”, dicen. “Entonces pensamos que una dirección interesante para tener en cuenta es que, si Banner usa a Hulk para resolver situaciones de crisis, ¿qué pasaría si Hulk ya no estuviera interesado en resolver esos problemas para Banner? De modo que la relación se vuelve cada vez más disfuncional. Eso es lo que está pasando aquí”. Y rematan: “[Hulk] está cansado de jugar a ser un héroe para Bruce Banner”. Por supuesto, esta explicación resulta más satisfactoria que la hipótesis del temor por Thanos, pues eso último no cuadraría ni lo más mínimo con el carácter temerario del gigante verde, que no tenía reparo alguno en partirle su cara flamígera al gran Surtur (Clancy Brown) al final de Thor: Ragnarok (Taika Waititi, 2017). Da gusto que todo tenga sentido.

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