Un equipo de astrónomos ha detectado la estrella más lejana jamás observada. El astro, llamado Icarus, se encuentra en una galaxia muy distante detrás del cúmulo MACS J1149-2223, donde se había visto en el pasado la estrella que ostentaba el récord hasta ahora. Su hallazgo, realizado gracias al telescopio Hubble, ha sido publicado hoy en dos artículos en las revistas Nature Astronomy y The Astrophysical Journal.

Según los astrónomos, la estrella más alejada observada hasta la fecha existió solo 4.400 millones de años después del Big Bang, cuando el cosmos era aproximadamente un tercio de lo que es hoy en día, según informa el Consejo Superior de Investigaciones Científicas en un comunicado. Además Icarus se localiza a más de 9.000 millones de años luz de la Tierra. Su investigación también ha permitido desvelar datos de interés sobre la materia oscura.

Una gran lente cósmica

Hace dos años, los investigadores —entre los que se encuentran astrónomos de la Universidad de Cantabria (UC) y del CSIC, de la Universidad Complutense de Madrid, del Instituto de Astrofísica de Canarias, de la Universidad de La Laguna y de la Universidad del País Vasco— estudiaban la explosión de una estrella, es decir, una supernova, denominada Refsdal. Sin embargo, al mismo tiempo, una fuente de luz inesperada procedente de la misma región les sorprendió. "A través del análisis y de la comparación de los datos captados previamente por Hubble, hemos determinado que esta nueva fuente de luz es una estrella que está situada en la misma galaxia que la supernova Refsdal”, señala José M. Diego, científico del Instituto de Física de Cantabria, centro mixto de la UC y del CSIC.

La luz de Refsdal y de la hoy conocida Icarus parecía estar amplificada; en particular, la luz de la estrella más distante conocida, unas 2.000 veces más de lo normal. Esta observación se debía al llamado efecto lente gravitacional, por la que un cúmulo de galaxias -con una masa 10.000 veces superior a la del Sol- comienza a actuar como una lente amplificando la luz de estrellas alejadas que se localizan en línea. Las observaciones realizadas por el Hubble han permitido determinar que se trata de una estrella B o gigante caliente y muy luminosa, ya que presenta una temperatura en la fotosfera de entre 11.000 y 14.000°C.

"Nos sorprendió no conseguir esta imagen con anterioridad”, asegura Diego, que apunta que la luz de la segunda imagen podría haber sido desviada durante años por un objeto más masivo, bien otra estrella o un agujero negro. "No vemos ese objeto masivo porque no emite luz o emite muy poca pero afecta a la luz de la estrella por el efecto lente. Sólo cuando esta estrella se desplazó ligeramente respecto al objeto masivo se hizo visible de nuevo", comenta el astrónomo español.

hubble
NASA (Wikimedia)

La lente gravitacional es una de las técnicas más relevantes de los últimos tiempos en el estudio de galaxias lejanas y de la materia oscura, la misteriosa forma de la materia que no emite luz y que, según las estimaciones, compone el 26% del universo. "Los tránsitos recién descubiertos corresponden con estrellas amplificadas por galaxias que han sido a su vez también amplificadas", explica Rosanne Di Stefano, del Centro de Astrofísica Harvard-Smithsonian, en una tribuna publicada en Nature por separado. Según la NASA, "las imágenes producidas por las lentes gravitacionales puntuales pueden parecer mucho más brillantes que la fuente original si ésta apareciera en ausencia de la lente gravitacional".

El efecto de lente gravitacional, comenta Di Stefano -que no ha participado en el trabajo-, nos ofrece "un asiento en primera línea [para ver] procesos que de otra manera no seríamos capaces de distinguir, debido a que generalmente las explosiones de estrellas no se pueden detectar a estas grandes distancias". La creciente importancia de esta herramienta en Astronomía sirvió en el pasado también, por ejemplo, para completar el mapa más grande de la materia oscura realizado hasta la fecha.

El logro conseguido por el Hubble, lanzado al espacio en 1990, llega después de un serio revés para los investigadores especializados en Astronomía y Astrofísica. Aunque este telescopio podría mantenerse en funcionamiento más allá de 2030, su sucesor científico, el James Webb, ha sufrido diversos imprevistos. La NASA ha anunciado que debe retrasar su envío al espacio hasta mayo de 2020, además de encarecer su presupuesto por encima de los 8.000 millones de dólares. A pesar de los problemas que afrontan los científicos con este nuevo y ambicioso telescopio, los nuevos resultados demuestran que el Hubble sigue en plena forma.