Actualizado el 2 de marzo a las 12:37. Amazon ha emitido su comunicado oficial en el que se posiciona de forma tibia ante la inminente huelga de sus empleados de planta:

"Seguiremos manteniendo un diálogo directo con nuestros asociados y seguiremos garantizando las mejores condiciones laborales y un paquete de remuneración competitivo, un gran ambiente de trabajo y oportunidades profesionales".

Es un sector que tiene una gran fuerza para presionar y Amazon debería preocuparse. Lo anunciaba El Confidencial a primera hora de la mañana. Tras largas horas, que se extendieron desde el jueves por la noche hasta primeras horas de la mañana del viernes, una asamblea general de empleados de los almacenes de San Fernando de Henares en Madrid han decidido hacer una huelga. El 74% de la plantilla ha votado sí a un paro que se concretará en las próximas horas. 1.100 de los 2.000 actuales entre los que se incluye el personal fijo y los de ETT.

Las razones que presenta la plantilla de planta de la tecnológica se centran en la no renovación de su convenio laboral y en la reducción de sus condiciones de trabajo. Desde el 31 de diciembre de 2016 se lleva arrastrando esta casuística. Una falta de acuerdo en las posiciones de ambas partes no daba la posibilidad de llegar a ningún acuerdo. De esta forma, se ha llegado hasta el límite que los empleados han considerado excesivo y lo que se venia barruntando desde hace semanas ha terminado por pasar. El 1 de marzo, fecha en la que se agotaba el tiempo de la prórroga, ha dado como resultado esta situación.

Por parte de Amazon se comunicaba, de forma unilateral, una continuación de la situación durante un mes más. ¿El objetivo? Intentar llegar a un acuerdo con los sindicatos en los siguientes treinta días. La realidad es que esto se ha tomado como una ofensa desde los diferentes colectivos, por lo que casi llegando a los tres cuartos de los afectados se ha convocado dicho paro. No está claro cuándo ni cómo se desarrollará dicha huelga, pero lo que sí es cierto es que de prescindir del 74% de la plantilla en el centro logístico más grande de España supone un gran problema para Amazon. Y una ventaja para la presión del colectivo de empleados sabiendo de su inmenso poder en la situación. Amazon no puede dejar de operar durante más de unas horas, eso está claro.

En el centro de la polémica se encuentra la cuestión de la protección salarial de los empleados fijos y los complementos por enfermedad. La propuesta de Amazon en este sentido sería la congelación de los salarios de los primeros por un tiempo indefinido, reducen considerablemente el precio de las horas extras dentro y, la madre de todos los problemas, se reduce la protección ante las bajas por enfermedad. Para llegar a esta conclusión, la tecnológica defiende que sus trabajadores cuentan con el salario más alto dentro de su rango profesional y complementos de seguros de vida, formación, planes de pensiones y planes de educación muy por encima de la media del resto de compañías del sector.

La realidad es que, efectivamente, el grueso de los empleados fijos goza de un sueldo mayor que la media. Pero la propuesta de Amazon es que, la nueva fuerza laboral que se contrate a partir de esta fecha encuentre una reducción considerable en sus remuneraciones.

¿Y las bajas por enfermedades? Este es realmente el mayor problema para la compañía de Bezzos según ellos. La tecnológica afirma que muchos de sus empleados se acogen a los convenios por baja médica generando unas tasas de absentismo muy por encima de lo deseable. El texto legal que regula esta situación, objeto de deseo de modificación por parte de la compañía y de huelga por los empleados, explica que estos tienen derecho a percibir el 100% de su salario en sus primeras cinco bajas. Amazon quiere reducir ese pago al 50% para eliminar los "incentivos por enfermedad". Lo que es lo mismo que decir que los empleados se enferman a drede para cobrar sin trabajar.

Amazon ya tiene precedentes

La tecnológica ya juega con antecedentes en estas situaciones. En Italia, durante uno de los momentos más productivos para Amazon, el Black Friday, anunciaban un paro para una mejora de sus condiciones salariales. La situación se acrecentaba en el país latino por la ausencia de otro centro logístico.

Alemania, por parte, también puso en huelga a los empleados de sus seis centros de distribución. La fecha elegida, cuando más el dolía a Amazon: el mismo Black Friday. ¿Las razones? Las mismas que manejan los trabajadores de España y que sus compañeros de Italia también manejaron en su momento. De hecho, Alemania es una de las geografía más activas en lo que a este tipo de reclamaciones se refiere. Ya en 2014 y 2016 se manifestaron por una modificación de sus condiciones laborales. En la última de ellas fueron tres los días que se pararon los trabajos de planta y distribución de paquetería para solicitar un incremento de sus condiciones de trabajo.