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Los resultados extraídos de las encuestas del Instituto Nacional de Estadística suelen demorarse en obtener datos concluyentes. Es decir, que a un par de semanas de empezar 2017 publican los datos correspondientes al ejercicio anterior, en este caso haciendo referencia a la encuesta de innovación tecnológica en las empresas en España.

Y sus conclusiones determinan que el gasto en innovación se incrementó en un 5,5%, con un gasto de 13.674 millones de euros. ¿Las que más han innovado? Aquellas que cuentan con 10 o más empleados principalmente en Madrid en empresas de servicios seguidas de la industria del petróleo, farmacia y el desconocido, aunque creciente, negocio aeroespacial. Desde 2013, y sin que sorprenda a nadie, el sector de la construcción es el que más I+D se ha dejado por el camino; que teniendo en cuenta la crisis de la que viene tampoco es una sorpresa para el mundo.

El truco de la innovación

El problema de todo esto es de dónde viene la innovación y el I+D y si realmente es del que interesa en el sector. Es decir: nuevas patentes o avances tecnológicos que tengan calado a nivel internacional y que pongan de relieve internacional lo que empresas, ya sean startups o de otro tipo, hacen.

Sólo el 12,8% corresponde a innovaciones de producto o proceso, siendo el resto a cambios en los procesos organizativos y de comercialización, es decir, innovaciones no tecnológicas pero que sí tienen reflejo directamente en un incremento de la productividad. Otras muchas vienen directamente de la compra de software, maquinaria o hardware. Por lo que, a fin de cuentas, pese a que las cifras durante el pasado año sean mejores a los anteriores tampoco suponen un gran cambio. Sin desmerecer la mejora de los procesos administrativos, la mayor parte de los gastos no se han ido a por un incremento del I+D que verdaderamente tendrá un reflejo a la hora de palpar cómo va el sector del emprendimiento en España.

Sólo hay que mirar los informes de otras organizaciones que también estudian el estado I+D. Aunque mejor que lo se podría esperar, no cabe duda de que la innovación en España no está en su mejor momento. Es, por ejemplo, la coyuntura que dibujó la negativa conclusión del informe COTEC de este año: se ha producido un incremento de la producción científica en España, acompañado de un declive en las solicitudes de patentes. Que acompañado del recorte público en I+D que sitúa al sector público por debajo de lo invertido en 2006; y no parece que los de este año, y futuros, sean mucho mejores.

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