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Carmen Machi: «‘Criminal'(Netflix) es un duelo psicológico fascinante»

- Ago 28, 2019 - 9:05 (CET)

Ficha del entrevistado

Criminal

Esta serie de Netflix es un thriller policiaco de doce capítulos que combina relatos rodados en España, Inglaterra, Francia y Alemania sobre un grupo especial de interrogadores. La acción transcurre exclusivamente en la sala de interrogatorios y cada episodio se enfrenta a un nuevo sospechoso. Se estrenará en otoño de 2019.

El reparto de Criminal nos cuenta cómo fue el rodaje del proyecto más internacional de Netflix, que ha contado con varios de los grandes talentos de la interpretación en España.

Criminal es uno de los proyectos europeos de Netflix más ambiciosos. Una serie policíaca de doce capítulos que se dividen entre Inglaterra, Francia, Alemania y España y que llegara a la plataforma el 20 de septiembre. Los tres episodios españoles los dirige Mariano Barroso, que mueve la batuta para coordinar a un equipo de actores de renombre. Es una de esas series claustrofóbicas, que juegan con la tensión en el ambiente para crear un auténtico thriller psicológico que atrapa al espectador desde el primer momento. Su gran baza es el espacio, ya que todas las tramas se concentran en la sala de interrogatorios.

En Hipertextual, hemos podido hablar con parte del reparto, Carmen Machi, Eduard Fernández, Inma Cuesta y Álvaro Cervantes, que nos han contado los entresijos de un rodaje intenso y complejo. Estas son sus impresiones.

¿Cómo describiríais la serie?

Carmen Machi: Lo que podemos adelantar, y sin spoilear nada, es que es una serie con un formato muy particular, donde hay tres capítulos por país. Las tramas de cada capítulo son independientes una de otra, aunque el equipo de investigación que hace interrogatorios sí son los mismos actores en los tres capítulos de cada país. En el caso nuestro, que somos los invitados criminales, tenemos nuestra historia. Hay una cosa muy interesante y es que a los personajes el espectador los conoce a la vez que los policías. Es decir, empieza el capítulo, entran a la sala de interrogatorio y se va a conocer su vida a través del propio interrogatorio.

En mi caso, mi personaje se llama Isabel, es una mujer de mi edad que no tiene hijos, no tiene pareja. Es una mujer de clase media-alta que lleva muy buena vida, tiene su autoestima muy bien colocada y habla del amor desde una posición muy curiosa. El gran amor de su vida es su perra Luna, una dálmata que es campeona del mundo de dálmata y es su obsesión. A ella le interrogan para ver si puede dar datos sobre el paradero de su hermano, que es el posible sospechoso de un crimen.

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¿Qué nos podéis adelantar de los personajes?

Eduard Fernández: Mi personaje ya conoce a los policías, ya ha pasado por interrogatorios, y se cree que tiene las de ganar, pero luego pasan cositas. Es un personaje que he tocado ya de alguna manera varias veces con Mariano Barroso. Barroso tiene algunos personajes fetiche, personajes mentirosos, desgraciados, que hacen putadas a los demás; que mienten, y se mienten. Tienen cierta gracia por ser unos desastres de persona. Es gente que ha vivido un poco al límite y tienen cierta edad, como tengo yo. Ahí hemos ido haciendo como una carrera o un paseo juntos durante la procesión y realmente trabajar con Mariano es un gustazo. Cuando trabajo con Mariano es como jugar en casa. Te lo pasas muy bien, disfrutas mucho y trabajas mucho, pero de una manera muy lúdica y muy lo que es nuestra profesión. En inglés dicen "to play", en Francia "jouer" y aquí es "actuar", luego pasa lo que pasa (risas).

Inma Cuesta: Yo soy una de las criminales. Mi personaje se llama Carmen y está acusada de haber ahogado a su hermana en la bañera. Para mí lo más complejo era interpretar su estado mental, porque está bajo un tratamiento psiquiátrico fortísimo que toman personas que tienen brotes psicóticos. El reto mayor era meterme en su cabeza, porque era como laberíntica y oscura. Me tenía que desordenar y perder. No había ningún tipo de estrategia en ella, a pesar de que el personaje de Álvaro piensa que sí.

Álvaro Cervantes: Mi personaje forma parte de esta unidad de especialistas en interrogatorios. Es la última incorporación al grupo, y es un policía verdaderamente intuitivo, apasionado por su trabajo, que además está viviendo una historia de amor con su jefa, con el personaje que interpreta Emma Suárez. El recorrido del personaje en los tres capítulos va a ser, desde el punto de vista de las investigaciones, concluirlas, pero desde el punto de vista personal se va a ir viendo la evolución de esa relación furtiva, que están llevando en secreto en la comisaría.

Lo más interesante de la serie es el duelo psicológico, que es muy minimalista al estar centrado en la serie de interrogatorios.

Carmen Machi: Es una serie que tiene cierto arte teatral, en cuanto a que es un espacio pequeño, los personajes, la conversación, el diálogo, la mirada... Sí, sí, claro que lo tiene [duelo psicológico]. Y sobre esto le voy a robar a Eduard sus palabras. Es cierto que la complicación estaba en cómo se rueda eso para que no caiga en el aburrimiento. Creo que se consigue por cómo es la realización, por dónde están los tiros de cámara. Se consigue que ni para ti mismo pueda ser monótono. Lo que tiene es un guion muy bueno, está muy bien escrito, con lo cual a ti te deja hacer el arco del personaje de una manera plácida. Con el riesgo que supone, porque todo está muy medido, cada cosa que dices tienes que tenerla muy en cuenta por si te descubres o todo lo contrario. Es un interrogatorio, que siempre es muy fascinante y muy atractivo para el espectador y para el que lo hace. Es un duelo psicológico saber quién gana, a ver si me pillas, a ver si digo lo que no toca... Genera una tensión que el objetivo es que se la genere al espectador, que también llegue a sus conclusiones, y eso es muy fascinante.

¿Esa tensión se nota también en el rodaje?

Inma Cuesta: Sí, de hecho, la manera en que se rodó tenía que ver un poco con eso. Es verdad que el reto era un poco que en muy poco tiempo se cuenta un arco de personaje que empieza y que termina. Como además tiene que transitar por muchos lugares en muy poco tiempo, la verdad es que fue una suerte que Mariano Barroso nos diera la oportunidad de poder rodarlo como un acto casi completo. Hay alguna secuencia por ejemplo con Emma [Suárez] la primera vez que entra a interrogarme, que fueron trece páginas, cuarenta minutos, como si fuera un micro teatro. Eso para mí fue una experiencia de éxtasis absoluto y de disfrutar y también de ayudarme un poco a poder encontrar esos caminos que tenía que encontrar, porque no era nada fácil. Y así era mucho más natural y visceral, así que tiene algo de teatral en ese sentido, y claustrofóbico también.

Eduard Fernández: Lo que decía antes sobre "jugar" es disfrutar mientras estás haciendo el oficio, muy bien acompañado por parte del director. Luego, por otro lado, pasa lo que pasa y tienes que basarte en un buen texto y empezar a jugar con el otro y entonces ya depende de cada personaje, situación y capítulo, si hay más o menos intensidad, si hay más escapes de humor o no... Ahora estaba recordando que una de las dificultades que yo tuve era que estaba esposado cincuenta o cuarenta minutos. Entonces son cuarenta minutos de solo hablar y así (gesto), que no podía hacer nada. No es ninguna tontería, ¿eh? Era mucho, luego pensé "no sé si era la mejor opción", igual sí.

Carmen Machi: Al ver a alguien esposado todo el rato dices "aquí le podrían quitar las esposas y no se las quitan", es que da mucho yuyu, es que cuidadito.

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¿Creéis que el espectador empatiza más con el interrogador o con el interrogado?

Inma Cuesta: Yo creo que el juego de la serie es el del ratón y el gato, y despista mucho. No sé si soy objetiva, pero cuando lo vi, que la vi con una amiga, me decía que todo el rato no sabía muy bien por dónde iba, porque ella [su personaje] de repente se vuelve frágil, de repente se torna oscura, se enfada, se pone agresiva... Entonces, no sabes muy bien, depende de la persona, yo creo.

Álvaro Cervantes: Sí, yo creo que el espectador va con los policías, en el sentido de que va encajando las piezas y percibiendo la información a medida que lo van haciendo los policías, pero empatiza totalmente con el criminal. Igual que los policías hay momentos donde empatizan, y la empatía es desde donde pueden trabajar y pueden ver los flecos desde donde atacar para conseguir la confesión, sí que es verdad que en los tres criminales nunca se cuenta ni se desvela lo negro. En los claroscuros del devenir del interrogatorio claramente es donde reside el interés del capítulo. Se plantea una pregunta, tan clara como "¿es culpable o no? ¿Por qué?" y hasta el final del capítulo no se resuelve.

Inma Cuesta: Yo creo que también eso invita al espectador a ponerse de un lado o de otro. Casi siempre, evidentemente, quieres ponerte del lado del policía. Si estás viéndolo con alguien es como "¿tú qué crees? Pues yo creo que es culpable", "no, pues yo creo que le ha pasado tal". Creo que la serie juega mucho con eso.

¿Habrá conexiones con los capítulos de otros países?

Álvaro Cervantes: En principio no. Lo que ocurre ocurre en España y cada país se encarga de sus casos. La conexión forma parte más de la trama personal, porque hay algunos viajes. Sería bueno que se diera ese caso, pero por ahora cada uno se queda en su casa.

Se nota que es un proyecto muy trabajado y muy complejo a nivel de interpretación.

Álvaro Cervantes: Sí, y hay que destacar también el pedazo de equipo que ha hecho posible la serie. Nunca me había pasado de ver un trabajo tan minucioso, sobre todo a nivel de arte, de atrezzo. Pues sí, es una mesa y dos sillas, pero hay muchas más cosas que están ahí, aunque en un primer golpe de vista no ves. Un día me dijo Mariano "¿ahora puedes abrir el dossier y buscar esto?", como para chequear cosas del caso. Abrí el dossier y me di cuenta de que en el momento en el que estábamos hablando de que el personaje de Carmen Machi había ido a cenar es que estaba el restaurante donde había cenado y la factura de lo que había comido.

Inma Cuesta: Se habla mucho de la parte visible, que somos los actores, el director o el guion, pero no se habla de la parte técnica, y es que en España tenemos un equipo técnico que es espectacular a todos los niveles. Y eso es una pieza absolutamente necesaria en el engranaje de hacer una serie.

Álvaro Cervantes: El mismo equipo de dirección de esta serie había estado en las últimas súper producciones que se han dado en España, había estado en Terminator organizando carreras de coches y explosiones.

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¿Se diluye cada vez más la frontera entre cine y televisión?

Inma Cuesta: Bueno, yo creo que ya hace tiempo. Para mí eso ya es muy antiguo. Antes la televisión era como algo de segunda, pero hace ya mucho tiempo que la ficción tomó un lugar importante. Por ejemplo, cuando me preguntan si prefiero televisión, cine o teatro yo siempre digo que prefiero una buena historia y un buen personaje; algo que me dé la oportunidad de seguir aprendiendo, de que sea un reto y de ofrecer algo diferente. Depende de lo que sea, de que tenga un buen director, un buen reparto y que esté bien contado y ya está. Yo llevaba mucho tiempo diciendo que no a cosas porque el personaje que me ofrecían no me interesaba, pero, tanto en Arde Madrid como El accidente eran dos personajes completamente diferentes y a mí me han aportado muchísimo.

Álvaro Cervantes: Al final el guion es la base de lo que luego al final va a ser, tanto película, serie o teatro. Aquí el texto era bastante impresionante. Recibimos los guiones con Alejandro Hernández, que es un grande, Martín Cuenca, que también. Y estaba todo muy bien contado, muy bien hilado para que luego, bajo la batuta de Mariano y con su sensibilidad y su rigor en el trabajo, siempre haya un matiz que dar y desde un lugar siempre muy positivo y con libertad y mucha alegría. Mariano ha impregnado al equipo y al rodaje de buena energía.

Inma Cuesta: Es muy bonito, y luego es curioso porque creo que hoy en día la ficción tiene mucha más distribución a nivel internacional casi que el cine, porque desgraciadamente el cine se consume cada vez más en televisión. La gente quiere historias que empiecen y terminen o se están acostumbrando casi más al formato de televisión de capítulos de cuarenta minutos o media hora que a ir al cine a ver una película.

Rotas las barreras, lo importante es un buen proyecto, ¿verdad?

Carmen Machi: Sí, y sin duda decir que ahora los grandes creadores y muy buenas ideas y directores que han hecho mucho cine, están en la televisión. Hay estamos un poco rescatando lo que hacen los americanos, porque es verdad que ahí puede haber una mirada más amplia, puede ser más transgresor, puede ser arriesgar más. Es una evolución natural, y a esto las plataformas están ayudando a que esto ocurra. Tienes la opción de ir a donde quieras y es televisión, pero la televisión siempre se ha asociado a algo un poco peyorativo, sobre todo a que carece de calidad. Si eres actor de cine y de teatro eres un artista, pero si eres de televisión eres un personaje, y es una cosa que siempre me ha descolocado.

Eduard Fernández: Total, y yo creo que es maravilloso esto que está pasando por quitar prejuicios porque los prejuicios cuantos menos mejor. Creo que esto está colaborando en que los actores, la profesión, que la cosa sea mejor, influye en el espectador también. La cosa es hacerlo bien, sea televisión, sea radio o sea lo que sea. A mí a veces me mosquea mucho cuando viene alguien y te dice "es una película que tienes que verla porque habla de cosas importantes" y yo digo "hay que verla si es buena, si no no", si no estará esa misma información en otro sitio más interesante.

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Otro de los tópicos que se dicen para decir que una película es buena es "es una película de 12 horas".

Carmen Machi: Sí, bueno, y curiosamente también lo hacemos nosotros. Yo me he encontrado más de una vez diciendo "es que es tan buena que parece cine", pero claro, yo lo digo desde mi perspectiva de dentro, desde mi oficio. Es a lo que me refiero, la televisión si se diferencia en alguna cosa es en el ritmo que lleva. Rodar una película es otro tiempo, vas por páginas. Puedes hacer cuatro páginas diarias cuando en televisión haces diez, en las mismas horas. Entonces, el director y el equipo no tienen tiempo para todo eso que sería arte, porque dedicas el tiempo a rectificar, a volver, a equivocarte y la televisión a veces lleva un ritmo frenético que tienes que hacer todo bien desde el principio. Yo creo que ahora estamos en un momento en el que se está respetando también eso. También tú te tienes que volver más ágil, y todo el equipo más ágil, pero la diferencia podría ser esa.

Eduard Fernández: Luego está la diferencia creo yo de lo que es la sala de cine o de televisión. Cuando ruedas con más tiempo y va a pasar a una sala puede haber un silencio y unas miradas del que escucha que en televisión es menos habitual que se dé, porque todo es más rápido y la cámara se va al que habla. Pero puede haber lugar para todo. Hay muchas series que realmente están hechas desde un lugar muy particular, hay ideas muy locas que se ruedan, que hace unos años dirías "¿cómo vas a rodar eso? ¿Estás loco o qué te pasa?" y ahora se ruedan. Ahora hay mucha calidad, yo estoy encantado. Y creo que en España tenemos un nivelón, y el español está tirando mogollón.

¿Cómo veis el empuje del audiovisual español a nivel internacional?

Inma Cuesta: Tiene muchísima fuerza. Lo de La casa de papel ha pasado un poco como con Perdidos en su momento, ese efecto fan locura con una serie. Eso ha hecho que la ficción española se ponga en el punto de mira, también con Élite y otras series, y eso es muy positivo para nosotros.

Y Netflix lo está poniendo muy fácil...

Eduard Fernández: Es que ahora lo emite Netflix y de repente es un éxito del copón y antes no era nada. ¿Qué ha pasado?

Carmen Machi: Es que es muy raro. Parece que en cerrado tú mismo te sientes más elitista. Voy a ver esto porque lo decido yo. Y si no me gusta pues nada, ahora voy a otra.

Eduard Fernández: O voy a ver esta [de Netflix] que es buena.

Carmen Machi: Es verdad que a lo gratuito se le da muy poco valor: El que paga, paga y exige. El nivel de exigencia crece y eso es lo bueno. Pero en este caso, lo de La casa de papel es alucinante.

Uno de los debates que ha habido recientemente es si se deberían incluir las series como categoría en los premios Goya, ¿qué opináis?

Carmen Machi: Yo creo que debería ser que sí.

Eduard Fernández: Yo también lo creo, lo único que deberían recortar la gala, porque ya si pasamos las cuatro horas va a ser la hostia.

Carmen Machi: Yo creo que no es que las series se vayan a comer el cine, pero sí creo que están cogiendo un lugar muy poderoso, que merece respeto, merece que se vea y merece que tenga su espacio también en unos premios que se supone que son de categoría, de prestigio, porque lo merecen. Y no tiene por qué separarse. La gente que se dedica a ello lo sabrá mejor que nosotros, pero yo creo que por justicia divina sí tiene que tener su sitio, como reconocimiento. Porque, además, hay unas series buenísimas.