Es probable, que 2023 sea recordado por demostrar la fuerza de la industria cinematográfica en medio de una recuperación sorpresiva. Del fenómeno Barbenheimer a las películas más personales de reconocidos directores. Lo cierto es que el año pasado sorprendió por su calidad y apuesta al cine de grandes vuelos como centro esencial de su oferta en salas.
Pero, 2024 tiene un mérito incluso más importante. El de incluir una serie de estrenos, que resaltan por su cualidad experimental, en tono de autor y en especial, por su rareza. Eso, sin que Hollywood deje atrás los grandes éxitos de taquilla y sus premisas más espectaculares, enfocadas en el entretenimiento puro. No obstante, luego de los estragos de la huelga de guionistas y escritores, el punto de interés de la industria, es el de mantener la calidad por medio de premisas impactantes. Algo que ha logrado durante los estrenos atípicos de los últimos años.
Para demostrarlo, te dejamos cinco películas que deberías ver y que seguramente serán recordadas en las décadas siguientes por sus argumentos peculiares. De una distopía aterradora que imagina a un mundo devastado hasta un romance trágico y violento. Todo para los amantes del cine en busca de premisas originales para disfrutar del mundo cinematográfico, ya sea en salas o en streaming.
Humane

Caitlin Cronenberg — sí, la hija de ese David — debuta en el cine de terror con una historia incómoda, bien dirigida y tensa. En un futuro cercano, el planeta sobrepasó sus recursos y capacidad para afrontar la superpoblación.
La solución que brindan los gobiernos del mundo, es la de reducir el número de habitantes, por medio de un sistema de eutanasia selectiva y voluntaria. Los que “se alisten” al proyecto, heredarán a sus parientes y cercanos, todo tipo de ventajas. Por lo que, al principio, la cruel solución, parece viable.
Pero, a medida que avanza el tiempo, es evidente que no es suficiente. Y que las medidas a tomar deben ser más drásticas, agresivas y violentas. Humane, logra reimaginar el tópico del apocalipsis medioambientalista, desde una óptica social y cultural. En particular, al convertirlo en una trama terrorífica por sus implicaciones. En particular, en su final, que deja entrever la posibilidad que la vida del ser humano, pueda convertirse en una moneda de valor en un futuro no demasiado distante.
Stopmotion

El conocido director de cortometrajes, Robert Morgan, crea en esta película una atmósfera asfixiante para contar una historia temible. Ella (Aisling Franciosi), atraviesa una dura situación familiar y personal, mientras intenta sacar adelante un proyecto artístico.
Pero pronto, toda su necesidad creativa — insatisfecha y angustiada — se convierte en algo peor, cuando su madre muere y el dolor del duelo, se manifiesta de una forma inesperada. Esta es: a través de las marionetas que Ella fabrica con el propósito de contar historias.
Todo se volverá más escalofriante, a medida que la capacidad de Ella para expresar artísticamente su dolor, se vuelva, en sí mismo, un elemento sobrenatural. Stopmotion mezcla el género de terror puro con algo más tenebroso, relacionado con los lugares más siniestro de la naturaleza humana. Su punto más extraño.
Sting

El director Kiah Roache-Turner, toma la fobia a las arañas como subtexto para una historia de horror extraña, angustiosa y por momentos, llena de un oscuro sentido del humor. En especial, porque Sting se aleja de la idea de los monstruos reales e imaginarios, para profundizar en la idea de criaturas, destinadas a la destrucción.
Por lo que su guion — que tiene más de un parecido razonable con Alien: El octavo pasajero, de Ridley Scott — dedica tiempo e interés a crear su atmósfera. Cuando una niña lleve al edificio en el que vive lo que parece una araña, jamás supondrá que dejará la puerta abierta a una carnicería sangrienta.
Mucho más, que lo que se esconde detrás de las ocho patas de su nuevo amigo, es algo más que un insecto. En medio de todo lo anterior, la película avanza hacia lugares impredecibles, violentos y al final, tan terroríficos, como para convertir a esta joya extraña, en un estreno de calidad poco común.
Late Night with the Devil

El dúo de directores Cameron Cairnes y Colin Cairnes, llevan el género del found footage a un nuevo nivel con este experimento visual y narrativo. Lo que comienza como la aparente retransmisión del metraje real de un programa polémico — y olvidado — rápidamente se transforma en una historia terrorífica. Eso, cuando el guion incorpora la idea de una posesión demoníaca a todo lo anterior.
No obstante, el punto más intrigante de la cinta, es la forma en que analiza el bien, el mal y la violencia, a partir de una aparente puesta en escena. Eso, a medida que una transmisión de un episodio de un programa en decadencia, se convierta en un horror violento y brutal, frente a los ojos de los espectadores.
Todo irá a peor, cuando un experimento macabro que involucra invocar a un espíritu, se convierta en salvaje muestra de horror sobrenatural. Para su angustioso final, la cinta demostró toda su capacidad para crear una atmósfera densa. También, para analizar sus temas más complejos. Su punto de mayor interés.
Sangre en los labios

La directora Rose Glass, convierte lo que en un primer momento parece un romance perverso y venenoso, en un retorcido argumento sobre el poder y la posesión. Cuando Lou (Kristen Stewart) se enamore de Jackie (Katy M. O’Brian), la química entre ambas volverá el vínculo que comparten en una turbia dependencia.
Mucho más, cuando la violencia y el deseo se unan en un escenario cada vez más obsesivo y cruel. La película de Glass es una peculiar mezcla entre un romance apasionado — que lo es — y un thriller de suspense que desconcierta por sus lugares oscuros. Una rareza para el amante del cine en busca de nuevas propuestas.

