En 2024, el mar Mediterráneo alcanzó cifras récords, superando en 1,76 ºC la media de sus aguas entre 1991 y 2020. Llegó a mantenerse la práctica totalidad del mes de agosto muy cerca de los 28 ºC. Es una brutalidad que, por desgracia, no ha hecho más que empezar. Y es que el cambio climático está llevando a un claro calentamiento de los océanos de todo el mundo, pero la temperatura del Mediterráneo es siempre la que despunta peligrosamente.

De hecho, las cifras de 2025 también están siendo muy preocupantes. En los primeros 46 días del año, hasta el 16 de febrero, la temperatura media de la superficie del mar Mediterráneo fue de 17,72 ºC. Durante el mismo periodo de 1982, cuando comenzaron a hacerse estos registros, fue de 15,37 ºC. Supone un incremento de 1,35º C en solo 43 años. Puede parecer poco, pero es muchísimo.

Otras masas de agua se están calentando, pero no al mismo ritmo. Según ha explicado Wired la directora del Instituto de Predicción del Sistema Terrestre del Centro Euromediterráneo de Cambio Climático (CMCC), Simona Masina, el aumento global de temperatura de los océanos es sensiblemente inferior al aumento de la temperatura del mar Mediterráneo. En torno a la mitad. Otras fuentes apuntan a que se calienta un 20 % más rápido que la media mundial. Por lo tanto, este mar es un indicador de lo que está por venir. El canario que avisaba a los mineros de los escapes de gas grisú. 

¿Por qué aumenta tanto la temperatura del Mediterráneo?

Hay varios motivos que explican el aumento de la temperatura del Mediterráneo, pero el más importante es su aislamiento. Y es que solo está en contacto con otra masa de agua, el océano Atlántico en este caso, a través del estrecho de Gibraltar. Por lo tanto, no tiene apenas intercambio con aguas más frías. Además, el mar Mediterráneo es una masa relativamente pequeña de agua, lo cual facilita que se caliente. Si a eso sumamos su ubicación, con una gran incidencia solar, su calentamiento está servido.

Todo esto no solo lleva a un aumento paulatino de la temperatura del Mediterráneo. También propicia que se produzcan olas de calor. Una ola de calor marina ocurre cuando el agua se mantiene durante al menos 5 días con temperaturas superiores a la media para esa porción de agua. Actualmente, el mar Mediterráneo está atravesando una de esas olas de calor, con temperaturas que alcanzan los 30 ºC en algunos puntos

Mar Mediterráneo
El mar Mediterráneo está muy aislado de otras masas de agua. Crédito: Freepik

Esta es una temperatura puntual, medida en lugares como las islas Baleares o algunos puntos de la Comunidad Valenciana. No obstante, la media también está muy por encima de lo normal. El 30 de junio, por ejemplo, la media de la temperatura del Mediterráneo fue de 26 ºC, lo cual supone una anomalía de 2,98 ºC para estas fechas.

¿Cuáles pueden ser las consecuencias del calentamiento de los océanos y el mar Mediterráneo?

El aumento de la temperatura del Mediterráneo no es solo superficial. Las aguas más profundas también se están calentando demasiado. Inicialmente no es algo raro. Los mares y océanos actúan como esponjas, absorbiendo parte del calor de la atmósfera. Si no fuese así, habría lugares del mundo habitables que realmente no lo serían. En ese sentido, el calentamiento de los océanos sería algo positivo. Sin embargo, en actualmente el calentamiento está siendo mucho mayor de lo normal.

Esto está afectando mucho a los ecosistemas marinos por varios motivos. En primer lugar, cuando la temperatura del agua aumenta, algunas de sus moléculas se descomponen en los elementos que la componen: hidrógeno y oxígeno. Se liberan muchos iones de H+, cuya mayor concentración se asocia con la disminución del pH. Por lo tanto, el agua se acidifica. Muchas de las especies que normalmente habitan estas aguas ya no pueden sobrevivir ahí.

En cambio, el calor y la acidez es confortable para especies más tropicales, que se desplazan a las aguas del Mediterráneo, desplazando a las especies autóctonas. Todo esto supone la destrucción de los ecosistemas que, lógicamente, es un desastre para la biodiversidad, pero también para la economía. Por ejemplo, la pesca se puede ver claramente afectada.

Dana
Las DANAs se vuelven más intensas a medida que se calienta el Mediterráneo. Foto de Manuel Pérez García y Estefania Monerri Mínguez, vía Wikimedia Commons bajo licencia CC BY-SA 4.0.

A todo ello debemos sumar que el agua caliente sirve como combustible para los huracanes, más conocidos como ciclones tropicales, o medicanes, en el Mediterráneo. Incluso las DANAs están siendo más intensas desde que el Mediterráneo se sigue calentando. Si no tomamos cartas en el asunto del cambio climático, esto será una minucia en comparación con lo que veremos dentro de unos años. El canario se queda sin aire y, si no corremos, no habrá forma de salvar a los mineros.