Najwa Nimri ha sido la segunda invitada de La Revuelta, el nuevo programa de David Broncano con el que ya ha logrado superar en audiencia al mismísimo Hormiguero de Pablo Motos. Durante la entrevista, salió el tema de la sudoración en las manos. Najwa dijo a modo de broma que solo le sudan en presencia de David. Este, en cambio, señaló que a él antes le sudaban mucho, pero se operó. Insiste en que no se trata de una broma. La hiperhidrosis se puede tratar mediante cirugía. ¿Pero es cierto?
La realidad es que sí. Como bien explica Broncano en La Revuelta, la hiperhidrosis se puede operar bloqueando los nervios que controlan la sudoración. De este modo, se deja de producir ese exceso de sudor en las manos y las axilas que resulta tan incómodo para las personas con esta afección.
Por su parte, Najwa habla de utilizar bótox para evitar que suden las manos. Parece también una broma, pero, de nuevo, hay ciencia detrás. Y es que algunas clínicas utilizan la toxina botulínica para tratar la hiperhidrosis. Es un procedimiento menos duradero y con más riesgos. Por eso, no es el que se suele usar normalmente como primera opción. De hecho, para la mayoría de médicos operar la hiperhidrosis solo es una opción si no ha habido resultados con la medicación. Esa debe ser siempre la primera medida. Si no funciona, habría que pasar al plan B.
Los nervios de los que habla Broncano en La Revuelta
La sudoración es un mecanismo natural que empleamos los humanos para refrigerar nuestro cuerpo. Cuando hace mucho calor, se libera sudor a través de las glándulas sudoríparas. Una vez que este está en la superficie de la piel, necesita evaporarse y, para eso, extrae calor del cuerpo. Ese calor ayuda a que el sudor líquido, compuesto mayormente por agua, pase a gas. Mientras tanto, la temperatura corporal disminuye.
Todo este proceso es automático. No podemos decidir cuándo sudamos y cuándo no. Por lo tanto, forma parte de las funciones controladas por el sistema nervioso autónomo. Concretamente, por el sistema nervioso simpático.

Las personas con hiperhidrosis no sudan solo cuando tienen calor. Lo hacen constantemente y bajo cualquier circunstancia. Esto se debe a que sus glándulas sudoríparas son hiperactivas, posiblemente también a causa de un exceso de actividad en los nervios que controlan la sudoración.
Se conocen bien cuáles son esos nervios. Por eso, la mejor forma de evitar la hiperhidrosis si los fármacos no funcionan es bloquearlos.
¿Cómo se puede tratar la hiperhidrosis?
Lógicamente, la primera opción para tratar la hiperhidrosis son los antitranspirantes. Estas son sustancias que taponan una parte de los conductos sudoríparos. Se pueden encontrar en muchos desodorantes. No obstante, en personas con hiperhidrosis suele ser habitual tratar la zona afectada directamente con ellos, sin mezclar con un desodorante. Por ejemplo, se pueden usar productos con dosis altas de cloruro de aluminio y administrarlos en la axila o la palma de la mano durante la noche.
En algunos casos, puede ayudar el uso de fármacos anticolinérgicos. Estos son medicamentos que bloquean la acción de la acetilcolina, una sustancia que favorece la comunicación entre ciertas neuronas. Si se bloquea la comunicación entre las neuronas encargadas de la sudoración, se puede disminuir la hiperhidrosis.
Por otro lado, en algunos casos se aconseja recurrir a la iontoforesis. Este es un tratamiento en el que se utiliza electricidad para desactivar temporalmente las glándulas sudoríparas.

Si nada de eso funciona, nos quedan el bótox o la cirugía a los que hicieron referencia Najwa Nimri y David Broncano en La Revuelta.
En La Revuelta tenían razón
Tanto lo que explica David Broncano como lo que dice Najwa Nimri en La Revuelta sobre tratamientos para la hiperhidrosis es cierto.
Cuando Broncano habla de pinzar un nervio, se refiere a un tratamiento conocido como simpatectomía torácica endoscópica. Es una operación que, como su propio nombre indica, se realiza mediante endoscopia. O sea, se realizan una serie de orificios en la axila y, por ahí, se introduce una cámara para guiar el proceso y todos los instrumentos necesarios para llevarlo a cabo. Estos instrumentos se dirigen a la cabeza de las costillas 2 y 3, junto a la zona anterior y lateral de la columna torácica. Por ahí pasan los ganglios asociados al sistema nervioso simpático. Llegados a este punto, se localizan los ganglios relacionados con los nervios que controlan la zona afectada por el exceso de sudoración y, finalmente, se coagulan y cortan con electrodos.
Por otro lado, el bótox que también mencionaron en La Revuelta actúa sobre los nervios, pero de una forma distinta. La toxina botulínica se inyecta directamente en la axila para que se dirija a los nervios que controlan la sudoración y los bloquee.
Cabe destacar que el bótox también puede inhibir la acción de la acetilcolina. De hecho, esta sustancia participa en la comunicación de las neuronas que promueven la contracción muscular. Por eso se usa para reducir las arrugas de expresión, porque se bloquea la contracción de los músculos de la cara.
La opción de cortar por lo sano
Finalmente, hay una opción quirúrgica que no mencionaron en La Revuelta: extirpar las glándulas sudoríparas de la zona afectada. Desde luego, es la opción más radical, por lo que debe quedar como último recurso. Hay muchas alternativas, y tanto Broncano como Nimri parece que las conocen bien.
