Según un informe publicado ayer por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el año pasado se alcanzó un mínimo histórico de casos de VIH desde que estos empezaron a dispararse en los años 80.

Este es un pequeño pasito hacia el objetivo establecido de borrar la infección por este virus de la lista de emergencias de salud pública mundiales para 2030. No obstante, para lograrlo será necesario acelerar la reducción tres veces más de lo que se ha hecho hasta ahora.

Es cierto que los casos de VIH están disminuyendo mucho a nivel global, pero hay algunos países en los que siguen siendo un problema muy serio. Y, por desgracia, es un problema social, por el que la ciencia no puede hacer mucho más de lo que ha hecho hasta ahora. Aun así, la de esta semana es una buena noticia a nivel global. Solo queda que se luche por los derechos de quienes no pueden tratarse por el estigma de la homosexualidad.

40 años de casos de VIH

El VIH no surgió en los 80, pero sí fue entonces cuando se detectó y comenzaron a proliferar los enfermos. Los primeros casos de una enfermedad desconocida que luego se bautizaría como síndrome de la inmunodeficiencia adquirida (SIDA) se detectaron en 1981. Sin embargo, hasta 1984 no se descubrió el virus que la estaba causando.

Desde entonces, el virus fue extendiéndose por todo el mundo como una plaga. Las jeringuillas compartidas por drogadictos, las transfusiones de sangre y las relaciones sexuales, sobre todo entre personas del mismo sexo, se convirtieron en algunas de las principales vías de transmisión. Los enfermos se rodearon de un terrible estigma. Nadie quería acercarse a ellos. Algunos padres iniciaron campañas en colegios para que sus niños no tuviesen que compartir aulas con niños enfermos, que normalmente nacían contagiados por sus madres. Nadie quería dar la mano ni besar a un enfermo, a pesar de que la enfermedad solo se transmite a través de fluidos como la sangre o el semen. La propia princesa Diana de Gales causó un gran revuelo después de saludar a un paciente de SIDA con un apretón de manos. La polémica y el estigma estaban servidos y los casos de VIH no paraban de aumentar.

vih
Las campañas de concienciación fueron muy importantes. Crédito: Shvetsa (Pexels)

Se calcula que antes de su hallazgo, solo habría entre 100.000 y 300.000 personas infectadas en el mundo, pero para 1985 el VIH ya se extendía como la pólvora. El pico se alcanzó en 1995, con 3,3 millones de enfermos. Afortunadamente, cada vez había más medidas de prevención, por lo que los casos de VIH empezaron a disminuir hasta alcanzar un mínimo de 1,3 millones de nuevos casos en 2023.

Medidas para detener el virus

Las medidas para detener el virus han sido principalmente 3. Por un lado, si se querían disminuir los casos de VIH y, a la vez, acabar con el estigma, era necesario concienciar a la población sobre las vías de transmisión y protección. Se pusieron en marcha campañas de divulgación sobre el uso de preservativo o los peligros de compartir jeringuillas. Algunos países pusieron jeringuillas a disposición de las personas drogodependientes. Lo ideal sería que no se drogaran; pero, ya que lo hacían, al menos que previniesen los contagios.

Por otro lado, se empezaron a desarrollar medidas para que el virus, aun sin curarse, dejase de ser mortal. A día de hoy existen los fármacos antirretrovirales, con los que los pacientes pueden tener una vida más o menos normal. Además, con estos fármacos la carga viral puede llegar a ser indetectable mientras se toman, de manera que no se producen contagios.

Finalmente, se han desarrollado medidas de profilaxis previa a la exposición (PrEP), que también han disminuido muchísimo los casos de VIH. Ahora bien, si todo eso funciona tan bien, ¿por qué no se está dando una disminución de los casos más rápida?

El estigma social contra la ciencia

Gracias a la ciencia se podrían haber disminuido muchísimo más los casos de VIH, hasta alcanzar solo 1,3 millones de nuevas infecciones en 2023. La cifra, en realidad, podría ser más baja si la disminución hubiese sido homogénea; pero, por desgracia, hay 28 países en los que, en realidad, los casos de VIH han aumentado.

Esto puede deberse a varios motivos. Por un lado, al estigma de la homosexualidad. Según han explicado en un artículo de Science Alert, actualmente hay 63 países en los que están penadas las relaciones entre personas del mismo sexo. El SIDA no es una enfermedad de homosexuales, esto es muy importante dejarlo claro. Pero las personas heterosexuales pueden recurrir a las medidas profilácticas antes de exponerse sin miedo a ser detenidas o estigmatizadas. Los homosexuales lo tienen más complicado. En el pasado lo tenían en casi todo el mundo y hoy especialmente en países como Uganda, donde existe una ley muy rígida contra los homosexuales.

homosexualidad
Hay 63 países en los que están penadas las relaciones entre personas del mismo sexo. Crédito: Margaux Bellott (Unsplash)

Son todos esos países en los que están aumentando los casos de VIH. Se calcula que en algunos de ellos solo el 15% de las personas que necesitarían PrEP están recibiéndola. En algunas ocasiones puede ser por problemas de logística y falta de recursos económicos, pero en otros muchos casos se debe a este estigma social. Está claro que, si queremos alcanzar los objetivos de la ONU para 2030, se debe buscar una solución rápida en ese aspecto.