Hay fármacos que solo se suministran en polvo, envasados en sobres. Otros se pueden tomar únicamente en pastillas. Sin embargo, para algunos existen varias opciones, por lo que surge una duda. ¿Qué es mejor? ¿Los medicamentos en sobres o en pastillas?

Suele decirse que los medicamentos en sobres se absorben más rápido. Esto lleva a pensar que, si existen ambas opciones, siempre será mejor elegir esa que optar por las pastillas. Sin embargo, aun siendo cierto que su absorción es más rápida, no significa que elegir los sobres por encima de las pastillas sea una regla de oro.

En realidad, la mejor opción dependerá de muchos factores individuales de cada paciente. Si nos ceñimos a su eficacia, las diferencias globales entre los medicamentos en sobres y en pastillas son mínimas.

Luces y sombras de los medicamentos en sobres

medicamentos en sobres
Los medicamentos en polvo tienen una mayor superficie de contacto. Crédito: Imagen de upklyak en Freepik

Es cierto que los medicamentos en sobres se absorben más deprisa. Esto se debe a que, al encontrarse en polvo, tienen una mayor superficie de contacto por unidad de masa. Es decir, los granos pequeños de polvo se verán más fácilmente rodeados por el agua y los fluidos digestivos en comparación con las pastillas, que son más grandes y más difíciles de envolver. Eso significa que se absorben más deprisa. Necesitan menos procesado.

Sin embargo, la diferencia con respecto a las pastillas suele ser de unos minutos. Normalmente menos de una hora. Quizás para una patología aguda que necesite tratamiento inmediato sea mejor un sobre, aunque en esos casos se suele optar por la medicación intravenosa, que es aún más rápida.

Otra ventaja de los medicamentos en sobres es que se puede calcular mejor la dosis del fármaco final. Se puede pesar el polvo. Con las pastillas a veces hay que partirlas y no siempre es fácil obtener fragmentos iguales. Pero en realidad lo que se puede calcular es la cantidad del producto final. En cambio, es mucho más difícil calcular el principio activo. Con las pastillas se sabe exactamente cuál es la dosis que hay contenida en cada una de ellas. Al pulverizar el fármaco, en cambio, no es tan fácil determinar cuánto contiene cada gránulo, por lo que las dosis del sobre son mucho más difíciles de calcular y si pesamos parte de su contenido no podemos saber con exactitud la cantidad de principio activo que contiene. De todos modos, sigue sin ser una diferencia extremadamente relevante. 

Por otro lado, los medicamentos en sobres son mucho más sensibles a los cambios en parámetros ambientales, como la temperatura o la humedad.

A veces las pastillas ganan

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Con las pastillas el sabor no es un problema, pero a veces son difíciles de tragar. Crédito: Jeshhotscom (Pexels)

Cuando tomamos un fármaco en formato pastilla sabemos exactamente qué cantidad de principio activo estamos tomando. Además, su contenido es mucho más estable frente a cambios de temperatura y humedad. Es cierto que el contenido de la pastilla se absorbe más despacio que el de los medicamentos en sobre. Pero la diferencia es mínima.

Por otro lado, las pastillas pueden tener recubrimientos que determinan dónde se liberará su contenido. Esto se puede hacer de muchas formas. Por ejemplo, con un recubrimiento que se deshaga al pH del estómago y no en la boca. También hay recubrimientos que facilitan que el fármaco se libere más lentamente. Esto es muy útil, pero  hay que tener cuidado si queremos partir la pastilla, ya que al dividirla estamos dejando su contenido al aire y eliminando parte del recubrimiento. Por ese motivo, si una pastilla no incluye una rayita en medio, significa que no se puede partir. No debemos intentarlo. 

Teniendo esto en cuenta, parece que los recubrimientos ofrecen muchas ventajas que no se encuentran en los medicamentos en sobres. Para colmo, los fármacos en formato polvo, que normalmente se toman disueltos en agua, requieren saborizantes para que no percibamos su mal sabor. Y, aun así, no siempre se enmascara adecuadamente. La pastilla la tragamos y ya. El sabor da igual. Pero claro, no todo el mundo es capaz de tragarse una pastilla.

Por todo esto, si elegimos medicamentos en sobres o en pastillas dependerá mayormente de nuestras necesidades. ¿Somos capaces de tragar una pastilla gigante? ¿Soportamos el sabor? ¿Queremos un efecto inmediato porque no somos capaces de aguantar unos minutos más? ¿Tenemos en casa unas condiciones de humedad y temperatura más o menos estables? Todo eso es importante a la hora de elegir el formato más adecuado para el fármaco que necesitamos. Pero todos son eficaces, en ese sentido podemos estar tranquilos. Que no te digan lo contrario.