Mayo es conocido como el mes de la masturbación, aunque, en realidad, cualquier mes del año es bueno para darnos placer a nosotros mismos. Lejos de las connotaciones negativas que le intentan dar en algunos grupos sociales y culturales, la masturbación es un hábito muy saludable, con grandes beneficios para la salud mental y física. 

Sobre todo si nos centramos en la salud mental encontramos datos muy interesantes. Y es que la masturbación nos ayuda a conocernos mejor, mejora nuestra confianza y autoestima y, de paso, nos relaja, nos hace sentir bien y nos ayuda a dormir mejor. ¿A quién no le va a gustar?

Cada persona es un mundo y cada cual tiene sus preferencias, también con respecto a la masturbación. De hecho, hay incluso a quien no le gusta y no hay nada de malo en ello. Pero en general, si nos disponemos a ello, todos podemos experimentar el pack completo de beneficios para la salud mental. Ya hemos visto a grandes rasgos cuáles son. ¿Pero a qué se deben? Es lo que vamos a aprender con este artículo.

El poder relajante de la masturbación

Lógicamente, durante la masturbación nos sentimos excitados. Esto conlleva la liberación de endorfinas, que nos aportan una gran sensación de bienestar y calma. Pero eso no es todo. Si bien la masturbación no tiene que acabar siempre en orgasmo, sí que es lo más habitual. Cuando llegamos al clímax, se libera un nuevo cóctel de hormonas, en el que predomina la oxitocina. Esta hormona, conocida como hormona del amor, tiene muchísimas funciones. Por ejemplo, se libera durante el parto para facilitar las contracciones, pero también estimula el vínculo entre madre e hijo recién nacido. Porque la oxitocina es, más que la hormona del amor, la hormona del apego. Es responsable de la creación de lazos de todo tipo. Y sí, también de los lazos que nos unen a nuestras parejas sexuales.

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La masturbación favorece un estado de relajación. Crédito: Freepik

La cuestión es que, más allá de esa formación de lazos, la oxitocina tiene otras muchas funciones. Por ejemplo, en este caso nos interesa su papel en la regulación de los niveles de cortisol. Cuando la oxitocina se eleva, el cortisol, que normalmente se eleva en procesos de estrés, disminuye. Esto hace que nos sintamos mucho más tranquilos, con todo lo bueno que eso conlleva para nuestra salud mental.

Para una buena salud mental necesitas dormir bien

¿Quién no ha caído rendido por el sueño después de un orgasmo? Esto se debe a que cuando nos excitamos, pero sobre todo después del orgasmo, se genera una hormona llamada prolactina, que tiene multitud de funciones. Una de ellas es justamente ayudarnos a conciliar el sueño. También regula el estrés, por lo que hace muy buen equipo con la oxitocina. 

Y la función que quizás nos guste menos es que, temporalmente, la prolactina reduce el deseo sexual. Es el motivo por el que después de un orgasmo a menudo nos quedamos sin ganas de tener más sexo, al menos durante un ratito. En el caso de las personas con pene esto es necesario, ya que justamente tienen el periodo refractario por el cual no pueden tener inmediatamente otra erección.

En definitiva, la prolactina nos deja solo con ganas de dormir y descansar. Ideal para nuestra salud mental, tanto si la hemos liberado en pareja como con la masturbación.

De la autoconfianza a la autoestima

Lógicamente, la masturbación nos ayuda a conocernos mejor. Inspeccionamos nuestro cuerpo sin prisa, en soledad, y sobre todo vemos lo que nos gusta y lo que no. Eso es útil de cara a cuando tengamos relaciones sexuales en compañía, pero también nos ayuda a tener una mayor autoestima. Al menos en la mayoría de personas. Es cierto que hay personas que sienten vergüenza e incluso culpa al explorar su cuerpo. En esos casos, puede que necesiten ayuda psicológica para superar esas trabas. Sobre todo si sienten que les impide hacer algo que realmente les gustaría. Pero, en general, la realidad es que masturbarnos nos da un chute de confianza ideal para nuestra salud mental.

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La masturbación mejora nuestra autoestima. Crédito: Freepik

Por eso, da igual si es mayo, enero o noviembre. Si te apetece, mastúrbate sin miedo ni vergüenza. Tu salud mental te lo agradecerá siempre.