A pesar de los esfuerzos de los expertos por divulgar la importancia de tener una buena educación nutricional, aún hay muchas personas que piensan que basta con contar calorías y comer poco. Lo demás da igual. Por eso, en los últimos años se han puesto muy de moda el arroz y la pasta konjac. Estos están elaborados con harina extraída de la raíz de una planta del sudeste asiático y se caracterizan por lo que a bote pronto parecen dos grandes virtudes: un aporte bajísimo de calorías y un gran poder saciante.

Muchísimos influencers se han unido a la moda de la pasta konjac. Lo anuncian como una panacea. No tiene sabor, por lo que lo importante es la salsa, con la que si quieres te puedes pasar un poco; porque, al fin y al cabo, te estás ahorrando muchísimas calorías. Pero tampoco podrás pasarte demasiado porque no te quedarán ganas de tomar mucha salsa. Te saciarás antes.

Parecen todo ventajas, pero lo cierto es que tanto el consumo de la pasta konjac como de los suplementos de glucomanano, obtenidos de la misma planta, cuentan con riesgos de los que no se suele hablar. Sus beneficios se proclaman a los cuatro vientos, pero los peligros que han llevado a que algunos de estos productos se prohíban en países como Australia no son tan conocidos. 

¿Qué es la pasta konjac?

Tanto la pasta konjac como el resto de productos mencionados se obtienen de una planta llamada Amorphophallus konjac. Es un tubérculo, del que se utiliza principalmente la raíz, que se muele para obtener una harina rica en un tipo de fibra muy soluble llamada glucomanano.

La planta es típica del sudeste asiático, donde su raíz se ha usado durante siglos, tanto en alimentación como en su medicina tradicional. No obstante, en los últimos años ha llegado también a Occidente con muchísimas aplicaciones. Se puede emplear para elaborar pasta y arroz, muy usados por tener muchas menos calorías que los convencionales. También en la industria alimentaria como aditivo espesante y en cocina vegana para sustituir a la gelatina. Además, es posible consumirlo en caramelos o suplementos en forma de píldoras de glucomanano.

Sus beneficios son reales

Es cierto que la pasta konjac, así como otros productos procedentes de la misma planta, tienen determinados beneficios demostrados por la ciencia.

Por ejemplo, su alto contenido en fibra le confiere los beneficios característicos de la misma. Entre ellos, destaca su grandísimo poder saciante. Este se debe principalmente a su capacidad para absorber agua. Esto lleva a que se hinche en el estómago y, por lo tanto, quede menos espacio para consumir otros alimentos.

Lo que es una virtud también se considera la principal razón de sus riesgos, pero eso lo veremos más adelante. Otras ventajas del konjac que se ha estudiado es su papel para disminuir los niveles de colesterol. Esto se debe a que aumenta la excreción fecal de esta sustancia y, además, disminuye su absorción intestinal.

Y, finalmente, algo curioso es que existe un estudio en el que se observan algunos beneficios del konjac para prevenir y mejorar el acné.

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La planta de konjac es típica del Sudeste asiático. Crédito: Sebastian stabinger (Wikimedia commons)

Comer pasta konjac no es tan sano como crees

Efectivamente, las virtudes de la pasta konjac pueden convertirse también en grandes riesgos.

Para empezar, sus altos niveles de fibra pueden causar síntomas como hinchazón y dolor abdominal, gases, náuseas o diarrea, sobre todo en personas que no están acostumbradas a consumir fibra. Pero eso es lo de menos.

También se han documentado casos de asfixia, sobre todo en personas con problemas de deglución o alteraciones del esófago. Esto se debe a que se puede hinchar antes de tiempo, causando una obstrucción esofágica. Esto se ha observado, más que con la pasta konjac, con los caramelos y las pastillas. No obstante, podría pasar con cualquier producto. Por eso, se suele recomendar tomarlos con mucha agua para que lleguen cuanto antes al estómago. Si no es así, incluso las personas sin problemas del esófago podrían sufrir algunos de estos riesgos.

Por otro lado, del mismo modo que absorbe el colesterol, el konjac puede absorber otros nutrientes. Esto es un problema, pues la pasta konjac ya es corta de nutrientes de por sí. Tiene un perfil nutricional muchísimo peor que el de cualquier otro tipo de pasta y aumenta la saciedad, por lo que no se suele combinar con otros alimentos más nutritivos. Por si eso fuera poco, puede que el konjac minimice la absorción de los pocos nutrientes que lleguen al intestino, por lo que las consecuencias serían nefastas.

Y no solo ocurre con los nutrientes. Puede pasar también con ciertos fármacos, de manera que se redujese su efecto. Esto es aplicable a cualquier fármaco. Pero sobre todo deberían tener cuidado las personas que tomen medicamentos para la diabetes, ya que se ha observado que el konjac puede reducir los niveles de glucosa en sangre; algo que, sumado a los efectos de estos fármacos, puede ser perjudicial.

¿Qué debemos tomar entonces?

No está mal querer sustituir la pasta convencional de trigo por algo más sano. Pero, sin duda, la pasta konjac no es ese algo más sano. Si queremos fibra, siempre podemos optar por la pasta integral. Pero aún más interesantes son las pastas a base de legumbre, ya que producen el efecto totalmente contrario que las de konjac: tienen un perfil nutricional muy rico. Eso es lo que deberíamos buscar, por eso la educación en nutrición es tan importante. Porque cuidar la alimentación es esencial. El problema es que, a veces, cuando creemos que la cuidamos, simplemente estamos perjudicándola.