El montañero Jesús Calleja se ha convertido hoy en el tercer español en viajar al espacio, después de Michael López-Alegría y Pedro Duque. Hay grandes diferencias entre ellos. López-Alegría y Duque viajaron como astronautas pertenecientes a la NASA y la Agencia Espacial Europea (ESA) respectivamente. Jesús Calleja ha ido al espacio a bordo de un vuelo comercial privado de Blue Origin, posiblemente por un acuerdo entre Mediaset y Amazon. López-Alegría y Duque tienen dinero porque viajaron al espacio. Calleja ha ido al espacio porque lo respalda una compañía con mucho dinero.
Más allá de eso, cabe preguntarse si esta hazaña le ha convertido en un astronauta. Este es un término usado en prácticamente todo los países, a excepción de Rusia y China, quienes conocen a sus viajeros espaciales como cosmonautas y taikonautas. Originalmente, fuese cual fuese el nombre elegido por su país, eran personas que viajaban como tripulantes de misiones espaciales públicas. Sin embargo, la irrupción de las empresas privadas en el panorama espacial lleva a preguntarnos si todas esas personas pueden denominarse astronautas.
Hubo un momento en el que se estableció como único requisito que el viajero espacial superase la famosa línea de Kármán, ubicada a 100 kilómetros sobre el nivel del mar. Se supone que a partir de ese límite empieza oficialmente el espacio. Jesús Calleja y el resto de la tripulación de Blue Origin han superado ligeramente esta altura. Sin embargo, en los últimos años los requisitos se han vuelto bastante más específicos, por lo que no basta con alcanzar una altura determinada. También importa lo que se hace una vez llegado a ese límite y, según los expertos, la hazaña de Jesús Calleja y sus compañeros no ha sido suficiente para alcanzar tal reconocimiento.
El viaje de Jesús Calleja al espacio
Jesús Calleja ha viajado al espacio a bordo de una nave New Shepherd de Blue Origin. Tras 3,5 minutos de ascenso, ha alcanzado los 105 kilómetros de altura, por lo que ha superado la línea de Kármán. Una vez pasados unos pocos segundos en ese punto máximo, ha comenzado el descenso y ha aterrizado muy cerca del lugar de lanzamiento, en el desierto de Texas, pocos minutos después de que lo hiciera la primera etapa del cohete. Desde el despegue hasta el aterrizaje han pasado 10 minutos, por lo que, a muy grosso modo, lo único que ha hecho es subir y bajar en línea casi recta. De hecho, era lo esperado. Así son todos los viajes de Blue Origin, conocidos como vuelos verticales. Y eso, según los expertos, no debería considerarse la hazaña de un astronauta.
De hecho, según relatan en El País, cuando el propio CEO de Blue Origin, Jeff Bezos, realizó su propio viaje al espacio, el ex astronauta español Pedro Duque hizo unas declaraciones en las que mostraba su desacuerdo con que se lo califique como astronauta. “Debería haber un término que denominase a la gente que solo hace esos vuelos de subida y bajada, porque ese viaje no los convierte en nada particular: es como si al que sube hasta la pista de Navacerrada lo llamamos alpinista”.

La propia Administración Federal de Aviación de los Estados Unidos está de acuerdo con todo esto. Anteriormente se entregaban insignias de astronauta comercial a cualquier que superase la línea de Kármán, pero no consideran que los clientes de Blue Origin sean merecedores de tal distinción.
La clave está en el dinero
Jesús Calleja, así como el resto de clientes de Blue Origin, ha tenido que pagar una gran suma de dinero para viajar al espacio, aunque en su caso se sospecha que se deba a un acuerdo entre Amazon y Mediaset, ya que la hazaña formará parte de un documental presentado por el aventurero. Actualmente no se han hecho públicas cifras oficiales. Sin embargo, varios medios de comunicación estiman, teniendo en cuenta viajes anteriores, que el precio del billete debe oscilar en torno a los 1,25 millones de dólares.
Por eso, como veíamos al principio, disponer de dinero ha sido su hito principal como viajero del espacio. Eso sí podemos reconocerlo. Calificarlo de astronauta requiere otros mucho requisitos bastante más difíciles de alcanzar. Así que, no cabe duda: el tercer astronauta español es Pablo Álvarez. No hay mucho más que hablar.
