Las teorías de la conspiración son cada vez más variadas. Ya no hay solo terraplanistas y antivacunas. Hay negacionistas de la nieve, del clítoris y hasta de la medición del paso del tiempo. Tenemos personas que consideran que las estelas de condensación de los aviones son el fruto de una fumigación para evitar que llueva, para esterilizarnos o para controlar nuestra mente, depende de la versión. Incluso cuando alguien inventa una conspiración para ver qué pasa, como pasó con los negacionistas de los pájaros, esta acaba teniendo seguidores. Muchos científicos han intentado preguntarse cuál puede ser el origen de estas mentalidades. No hay respuestas claras ni definitivas, pero sí algunas hipótesis y, sin duda, una de las más interesantes, a la par que recientes, es la que apunta a la falta de sueño.

Es la conclusión de un estudio publicado el mes pasado por científicos de la Universidad de Nottingham. Tenían la sospechas de que dormir poco o mal podría alimentar las teorías de la conspiración, por lo que diseñaron un par de experimentos en el que dos grupos de más de 500 personas se expusieron a distintas teorías sobre el origen del incendio que tuvo lugar en 2019 en la catedral de Notre Dame de París. Algunos escucharon el origen real, pero otros una historia basada en una falsa conspiración. Vieron que aquellos que habían referido dormir poco tenían una mayor propensión a creer la segunda historia. Además, esto se manifestaba también en su estado de ánimo.

Y es que parece que todo está vinculado: depresión, ansiedad, paranoia y, todo junto, teorías de la conspiración. A lo mejor, si llevásemos un estilo de vida más calmado y todo el mundo pudiese dormir mejor habría menos antivacunas en el mundo. Además, puede que contar ovejas sea la cura contra el terraplanismo. Vale la pena prestar atención a este tema.

¿Por qué dormir poco alimenta las teorías de la conspiración?

Se ha visto que la falta de sueño aumenta el riesgo de padecer ansiedad y depresión. También se sabe que las personas con insomnio suelen tener problemas para regular sus propias emociones y para interpretar las de los demás. Por otro lado, también hay estudios que muestran que las personas con tendencia a defender teorías de la conspiración suelen tener redes sociales más débiles, niveles más bajos de bienestar psicológico y un mayor riesgo de desarrollo de trastornos psiquiátricos. Además, suelen tener problemas para regular sus emociones.

Por todo esto, a los autores del estudio publicado el mes pasado les pareció lógico que hubiese cierta relación, más o menos directa, entre la falta de sueño y las teorías de la conspiración. Para comprobarlo llevaron a cabo dos experimentos. En el primero participaron 540 personas a las que se les presentó un artículo sobre el incendio de Notre Dame. Algunos leyeron un artículo verídico, mientras que otros se expusieron a información falsa y basada en teorías de la conspiración. Previamente se les había hecho una entrevista de 28 preguntas para cuantificar la calidad de su sueño. 

Así, se vio que quienes tenían más problemas para dormir tenían una mayor tendencia a creer las teorías de la conspiración sobre la catedral parisina.

En el segundo experimento participaron 575 personas, que se sometieron a pruebas psicológicas para comprobar cómo les afectaba dormir poco y, a la vez, de qué manera influía esto en sus creencias. Se vio que la relación entre la falta de sueño y las teorías de la conspiración también se asociaba a un mayor riesgo de depresión, ansiedad, enfado y paranoia.

trucos para dormir
Dormir ayuda a prevenir las teorías de la conspiración. Crédito: Olly (Pexels)

¿Para qué sirve todo esto?

Las teorías de la conspiración pueden ser muy dañinas. No hay más que ver cómo algunas enfermedades que ya estaban bajo control están resurgiendo por culpa de los antivacunas. Ese es solo un ejemplo de los muchos que nos encontramos. Por eso, saber qué puede fomentar que una persona crea esas ideas puede ser beneficioso para ella, pero también para toda su comunidad. 

Ahora sabemos otro motivo más por el que es esencial que durmamos bien. Según las mediciones del estudio, como mínimo deberías dormir 7 horas al día. Eso ya lo sabías, pero ahora también sabes que, si no lo haces, tu cerebro te puede hacer creer alguna que otra barbaridad.