Si pensamos en la familia típica hace apenas unas décadas, en prácticamente todos los países las parejas solían tener más de dos hijos. Hoy en día, sin embargo, en los países con un mayor desarrollo económico son mucho más comunes las que solo tienen uno o incluso ninguno. Hay varios motivos por los que esto ocurre. Por un lado, la infertilidad asociada a nuestro estilo de vida. Y, por otro, la dificultad para conciliar, especialmente en el caso de las mujeres. Esos motivos, posiblemente, sean los responsables del resultado de un estudio bastante preocupante, publicado recientemente en The Lancet. En él, se relata que, según los cálculos de sus autores, para finales de este siglo el 97% de los países serán incapaces de mantener su población.

Esto significa que las tasas de fertilidad se habrán reducido tanto que la población del país irá cayendo en picado. Según los modelos realizados por estos investigadores, procedentes del Instituto de Métricas y Evaluación de Salud de  la Universidad de Washington, en 2050 esto ocurriría en tres cuartas partes de los países, mientras que en 2100 llegaríamos a ese 97%. Eso indica que el ritmo de ese declive será muy rápido.

No significa una caída de la población mundial, porque en el otro lado tenemos a los países con menos recursos económicos, en los que se espera que ocurra lo contrario. Las familias tendrán cada vez más hijos. Como resultado, habrá un desequilibrio que puede ser muy perjudicial a la larga. Aprovechando esta predicción, los autores de la investigación recomiendan tomar medidas con tiempo, para evitar que se llegue tan lejos. Una distribución tan heterogénea de la población mundial podría ser la gota que colme el vaso en un planeta al que cada vez le sobran más motivos para el colapso.

Causas del descenso de la fertilidad en los países desarrollados

Dejando a un lado las causas sociales, sería esperable que en los países desarrollados la fertilidad fuese mayor. Al fin y al cabo, hay una infraestructura sanitaria más sólida y la salud general de la población podría considerarse mejor.

Sin embargo, hay ciertos factores por los que la fertilidad en estos países se ve muy resentida. El primero es el estrés. A menudo, en los países con un mayor desarrollo económico se vive con un estilo de vida frenético, que provoca cada vez más casos de estrés y ansiedad. Si bien durante años ha habido muchas dudas sobre si realmente estos factores afectan a la fertilidad, hoy en día hay un gran consenso que señala que sí. De hecho, la intervención psicológica en ciertos casos es muy eficaz para mejorar las tasas de embarazo de algunas parejas.

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El estrés puede afectar también a al fertilidad. Crédito: Unsplash.

Por otro lado, en los países más industrializados suele haber mayores niveles de contaminación. La contaminación ambiental y la acumulación de toxinas en el aire afectan seriamente a la fertilidad, tanto masculina como femenina. Incluso la contaminación acústica puede afectar, aunque a otros niveles, como el aumento de casos de partos prematuros.

También se ha visto relación entre la fertilidad y el consumo de alimentos ultra procesados. Estos son mucho más habituales en los países desarrollados, donde, además, el estilo de vida puede llevarnos a tener menos tiempo para preparar un menú saludable. 

Causas sociales

Hoy en día en muchos de estos países las prioridades han cambiado. Para los jóvenes a menudo es importante ascender lo suficiente en sus carreras profesionales antes de pensar en formar una familia. Además, por muy desarrollado que sea el país, hemos pasado por muchos tiempos de crisis en los que resulta más complicado comprar una vivienda o tener un sueldo fijo. Por eso, los jóvenes tardan más en emanciparse y en tener condiciones favorables para pensar en hijos. En la Unión Europea, por ejemplo, la edad media a la que las mujeres tienen su primer hijo ha subido mucho en la última década y últimamente se sitúa en torno a los 30 años. También han aumentado muchísimo los casos de mujeres que buscan su primer hijo a partir de los 35, una edad a la que aumentan también las tasas de infertilidad.

Esto, junto a los problemas para tener una buena conciliación familiar, es otro motivo por el que la fertilidad está cayendo en los últimos años.

Aumento de nacimientos en unas pocas partes del mundo

Según el estudio publicado en The Lancet, una de las regiones que está experimentando un mayor florecimiento de la fertilidad es el África subsahariana. De hecho, ya en 2021 nacieron allí el 29% de los bebés del mundo. Ese porcentaje podría ascender hasta un 54% para 2100. Por lo tanto, mientras que el 97% de los países no serán capaces de sostener sus cifras de población a finales de siglo, los países con menos recursos tendrán demasiadas personas entre las que repartirlos. 

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El 29% de los bebés nacidos en 2021 lo hicieron en África subsahariana. Foto por Annie Spratt en Unsplash

Claramente, sería necesario que los países desarrollados instaurasen políticas que ayuden a que los jóvenes puedan tener hijos antes. Paralelamente, mejorar el acceso a los anticonceptivos podría ser una buena medida en esos países en vías de desarrollo. Lo que está claro es que debería haber un equilibrio que cada vez se está rompiendo más. Ahora que tenemos cifras en la mano, hay que empezar a actuar.