El sexo durante el embarazo no está contraindicado como normal general. Sí que es cierto que hay posturas que, a medida que crece el vientre, pueden volverse más incómodas, pero siempre se pueden buscar alternativas. Para empezar, es importante recordar que para disfrutar no es necesaria la penetración. Se puede alcanzar un saludable orgasmo de muchas formas. Y, por otro lado, para divertirse ni siquiera es necesario el orgasmo. Ahora bien, sí que hay que tener en cuenta que, según un amplio abanico de estudios, el contacto de la embarazada con el semen del padre de su bebé puede tener muchas ventajas, tanto a través del sexo vaginal como del oral.
Concretamente, parece ser que ayuda a prevenir una de las complicaciones más peligrosas del embarazo: la preeclampsia. Este es un aumento de la presión arterial de la embarazada que suele deberse a un mal funcionamiento de los vasos sanguíneos de la placenta. Hay muchos factores que aumentan el riesgo de padecerlo. Por ejemplo, es más habitual en mujeres fumadoras, con obesidad y mayores de 35 años. También se suele relacionar con la ausencia de embarazos previos. Pero es aquí donde entra en juego el semen de la pareja.
En los 90 se llevó a cabo un estudio muy interesante que ayudó a poner sobre la mesa los beneficios del sexo durante el embarazo. Básicamente, se comprobó que el contacto con el semen del padre del bebé, sea de la forma que sea, ayuda a prevenir la preeclampsia. Más tarde, en el año 2000, se realizó un nuevo estudio en el que se señala al sexo oral como una buena vía para obtener esos beneficios. Las conclusiones de aquel estudio han pasado a ser algo controvertidas con el tiempo, pues otros estudios no encuentran diferencias con respecto al contacto con el semen por vía vaginal. Lo que está claro es que el sexo durante el embarazo es muy beneficioso, del mismo modo que lo es el contacto sexual habitual en las etapas previas a la concepción. Veamos cuáles son los motivos.
¿Por qué se produce la preeclampsia?
La preeclampsia puede deberse a muchos motivos. Cualquier factor que aumente el riesgo de hipertensión arterial, lógicamente, favorecerá que esta se produzca también durante el embarazo. No obstante, hay factores únicos de la gestación que promueven la aparición de este problema. Es el caso del rechazo inmunitario del feto.

Nuestro sistema inmunitario, generalmente, ataca todo lo que reconoce como extraño. Por eso, todas nuestras células tienen en su superficie un grupo de proteínas, llamado HLA, que indica que nos pertenecen a nosotros. Los genes para la fabricación de estas proteínas se heredan de padres a hijos. Por eso, el feto que se empieza a desarrollar tiene proteínas HLA diferentes a las de la madre. Esto es un problema, pues el sistema inmunitario las reconoce como algo extraño y puede volverse contra ellas.
Para que esto no ocurra, durante el embarazo se producen sustancias inmunosupresoras en el organismo de la madre. Además, el propio feto produce compuestos que son capaces de bloquear a los anticuerpos que lo atacan. Pero a veces no es suficiente. El sistema inmunitario de la madre supera todas estas barreras y ataca al feto, pudiendo dañar los vasos sanguíneos de la placenta. Esto afecta a la presión arterial, aumentando el riesgo de preeclampsia. Ahora bien, ¿qué tiene que ver todo esto con el sexo durante el embarazo?
Un estudio con muchos fans
En 1994, el neonatólogo Pierre-Yves Robillard publicó un estudio muy rompedor sobre los beneficios del sexo en el embarazo.
Hacía mucho tiempo que se había comprobado que las mujeres que se quedan embarazadas por primera vez tienen más probabilidad de desarrollar preeclampsia. Robillard quiso comprobar hasta qué punto era esto cierto, por lo que analizó los casos de 1.000 mujeres embarazadas residentes en la isla de Guadalupe. Los porcentajes cuadraban perfectamente con las creencias previas, ya que desarrolló preeclampsia un 12% de las primerizas y solo un 5% de las que habían tenido embarazos previos.
No obstante, justamente de las que desarrollaron preeclampsia con embarazos previos, muchas habían tenido esos embarazos con otro hombre. Esto tenía sentido, ya que podría significar que, al no haber tenido antes en su útero otro feto de esa persona, su sistema inmunitario no conocía sus antígenos HLA y los identificaba igualmente como extraños.

Pero había algo más. Incluso en las mujeres que se quedaban embarazadas por primera vez, la probabilidad de preeclampsia cayó un 40% si habían tenido contacto sexual sin preservativo con sus parejas de forma regular en los 4 meses previos al embarazo. Además, si esto había sucedido durante más de un año, la probabilidad de preeclampsia era de menos de un 5%.
Esto llevó a Robillard a sospechar que el semen podría tener los antígenos HLA del padre, de tal manera que el contacto regular con ellos sería como una especie de vacuna contra la alergia. Se acostumbra al sistema inmunitario femenino poco a poco a reconocer los antígenos masculinos, de tal manera que, una vez que se produce el embarazo, ya no atacaría de la misma manera. Además, si el contacto continúa durante el embarazo, los efectos serían aún mayores. Al menos esa fue la tesis de este científico, cuyos resultados apostaban por los beneficios del sexo durante el embarazo.
Otro estudio confirma los beneficios del sexo durante el embarazo
En el año 2000, un grupo de científicos daneses llevó a cabo una continuación del estudio de Robinard. En su caso, comprobaron que, efectivamente, el semen del padre del bebé contiene esos antígenos HLA que ayudan a prevenir la preeclampsia.
Concluyeron que el sexo durante el embarazo puede ser muy beneficioso y apuntaorn especialmente al sexo oral. Al fin y al cabo, la administración oral de antígenos ha sido una vía muy estudiada para prevenir la preeclampsia en embarazadas.
Este estudio desencadenó un gran revuelo, pero también mucha aceptación en la población, por razones obvias. No obstante, posteriormente se publicó otro estudio que contradecía una parte del mismo.

En 2014, un equipo de científicos estadounidenses volvió a demostrar los beneficios del contacto con el semen, tanto antes como durante el embarazo. Pero con una diferencia: los beneficios principales se observaron por vía vaginal. Según su estudio, el sexo oral no tendría beneficios extra.
Aunque sí podría tener el beneficio de no requerir posturas complicadas. Si el hombre pone de su parte, en ciertas etapas el sexo oral puede ser más sencillo que el sexo con penetración. De todos modos, por si acaso, si estás en una pareja heterosexual, no busques el embarazo nada más empezar con ella. El contacto previo de la mujer con el semen puede tener beneficios muy interesantes. Eso sí, antes de dejar el preservativo, asegúrate de que no hay riesgo de ITS.
