El cambio climático puede afectarnos a muchos niveles, pero lo que puede que no nos esperáramos es que influyese notablemente en el desarrollo de enfermedades tan habituales como la apnea del sueño. Enfermedades que no solo perjudican el descanso de quien las sufre. También pueden aumentar notablemente el riesgo de desarrollar otras afecciones mucho más graves.
Lo ha descubierto recientemente un equipo de científicos de la Universidad Flinders, en Australia. Habían observado que los casos de apnea del sueño son cada vez más habituales en todo el mundo. También tenían conocimientos sobre cómo puede afectar el cambio climático al desarrollo de enfermedades respiratorias. ¿Sería entonces posible que el aumento de dicha enfermedad estuviese relacionado con la emergencia climática?
Para dar respuesta a su pregunta, llevaron a cabo un estudio en el que han participado más de 100.000 personas. Los resultados confirmaron sus sospechas y lo peor es que, según otros expertos que han analizado el estudio, la situación real podría ser mucho peor.
¿Qué es la apnea del sueño?
Antes de comenzar a hablar sobre este estudio vale la pena recordar qué es la apnea del sueño. A grandes rasgos, es un trastorno por el cual la respiración se interrumpe y se recupera varias veces a lo largo de una noche. Los ronquidos y el cansancio después de una noche larga de sueño suelen ser los primeros indicios de esta enfermedad, que puede ser de tres tipos diferentes: apnea obstructiva del sueño, apnea central del sueño o apnea central del sueño surgida durante el tratamiento.
La primera es la más común y ocurre cuando los músculos de la garganta se relajan y bloquean el flujo de aire a los pulmones. Por su parte, la segunda se da por un fallo cerebral. A veces la primera puede transformarse en la segunda durante un tratamiento. En ese caso, tendríamos la tercera.
La más común, de cualquier modo, es la primera. De hecho, es esa la que se ha analizado en el estudio australiano.

¿Y qué tiene que ver con el cambio climático?
En el estudio que se acaba de publicar participaron 116.620 personas, a las que se les instalaron una serie de sensores en su cama para analizar posibles ataques de apnea del sueño durante 500 noches separadas. Después, esos resultados se analizaron junto con los datos sobre temperaturas en sus lugares de residencia en los días correspondientes a las mediciones.
Se vio que las temperaturas más altas de lo normal se relacionaron con un aumento del 45 % en el riesgo de que una persona experimentase apnea del sueño en una noche determinada. Por lo tanto, el lógico esperar que el cambio climático y el calentamiento global que lleva asociado empeoren mucho las cifras en torno a la enfermedad.
¿Tiene limitaciones el estudio?
Hay que reconocer que este estudio tiene algunas limitaciones. Y es que, si bien se contó con la participación de personas en todo el mundo, la mayoría eran de países desarrollados, con un nivel económico que les permitiría utilizar aire acondicionado y otras formas de refrescarse durante la noche.
Por eso, se cree que las cifras podrían ser incluso peores que las que se han obtenido con el estudio. Si tenemos en cuenta los países en vías de desarrollo, el aumento del riesgo de apnea del sueño por el cambio climático sería dramático.
Dado que la apnea del sueño puede aumentar el riesgo de padecer otras enfermedades como la depresión, la hipertensión o los accidentes cerebrovasculares, vale la pena que nos esforcemos en refrescar nuestro dormitorio por la noche. Pero, sobre todo, vale la pena que pongamos nuestro granito de arena para combatir el cambio climático. Por desgracia, no todo el mundo tiene las medidas económicas necesarias para refrescar su descanso.
