No ha pasado mucho desde la última puesta a punto de iMac. Aunque Apple se ha mantenido bastante conservadora con la actual generación de su todo-en-uno, lo cierto es que ha ido actualizando el equipo más rápido que los ya extintos modelos con Intel. El gran cambio vino, precisamente, con el abandono de Intel. Tanto diseño como formato, la generación actual del iMac lleva con nuestros desde 2021, y repitiendo la jugada del año pasado, la compañía ha vuelto a hacer una puesta a punto de su modelo más icónico, con algunas novedades interesante y con los flamantes chips M4.

Y es que desde su presentación con M1 parece que Apple tocó la tecla correcta con su equipo de sobremesa. Un equipo sobresaliente al que lo único que se podía reprochar es cierto conservadurismo en su tamaño, que no en sus prestaciones. Es, ciertamente, el único reproche que podemos sacarle a este modelo con M4. Las 24” empiezan a ser escasas en pleno 2024 (ya lo eran en 2021), máxime cuando la compañía vende monitores de genial calidad en las más agradables 27 pulgadas. Nada cambia en esta actualización a este respecto, aunque Apple compensa la ausencia de novedades con algunas mejoras interesantes en el equipo que lo hacen mucho más completo.

Por un lado, Apple ha mejorado (por fin) la cámara integrada en el iMac. Da el salto a los 12 Megapíxeles, y aunque ese dato nos diga poco, sí que es la noche y el día en términos de calidad y, sobre todo, de luz. Incorpora además todas las opciones disponibles en el iPhone, incluyendo el seguimiento del rostro, el sistema de fondos y filtros, e incluso la opción de realizar planos cenitales. Es una mejora más que bienvenida, de esas que pasan desapercibidas por obvias, pero que añaden puntos a un conjunto que sigue siendo de lo mejor en el mercado, tanto en el de Apple como en cualquier otro rincón de la competencia que nos empeñemos en buscar.

Pocos cambios en un equipo que ya era redondo

El resto de mejoras de esta nueva iteración del Mac se puede resumir en tres: opción de pantalla nano texturizada que ya habíamos visto en otros equipos de la compañía como el Studio Display, hasta cuatro puertos Thunderbolt 4 (y su consiguiente soporte para monitores externos de 6K) y el ya omnipresente en casi toda la gama del Apple Silicon M4.

Respecto a la primera de ellas, poco que decir. La pantalla nanotexturizada es la opción clave para evitar reflejos, pero añade un sobrecoste el precio del equipo, independientemente de su configuración. Nuestra unidad de prueba la lleva, y es una gozada en un entorno laboral respecto a una pantalla glossy, incluyendo las de Apple. No obstante, sigue siendo una opción circunstancial y que dependerá mucho de las necesidades del usuario. Además, rompe algo ese diseño brillante del Mac, pero esto último es una percepción puramente personal y estética. Desde el punto de vista de la practicidad, lo cierto es que ofrecer la pantalla nanotexturizada, por mucho más delicada que sea en su limpieza y conservación, es un punto muy a favor para entornos laborales, y la ausencia de cualquier tipo de reflejos hace de trabajar con el iMac una experiencia mucho más cómoda y saludable para la vista.

Y respecto a los puertos, los usuarios que quieran hacerse con este equipo deben tener en cuenta que los 4 puertos no están disponibles en la versión básica (quizás la más recomendable ahora que parte de 16 GB de RAM), ya que se limita a los dos. Tampoco Ethernet integrado en el adaptador de corriente, por el que habrá que pagar otro extra de 30 euros. ¿Tienes bastante con dos puertos? Para la inmensa mayoría seguro que la respuesta es sí, pero dependerá de cada uno.

Hubiera estado fenomenal incluir algún Thunderbot 5 como si incluye la gama alta de los MacBook Pro de cara al futuro, pero siendo realistas, el ancho de banda del Thunderbot 4 es suficiente incluso para las tareas que requieren mucho ancho de banda. Y dado que es un equipo enfocado al mercado no profesional, y que además incluye Wi-Fi 6E, es una carencia bastante perdonable, sabiendo que, incluso un usuario con bastantes dispositivos como es mi caso, no ha necesitado más que dos de los puertos de los cuatro que incluye nuestra unidad de pruebas.

M4: preparado para Apple Intelligence

Hablemos de rendimiento. La gran novedad de este iMac de 2024 es el salto al M4 de Apple. A diferencia del resto de equipos de la compañía, incluyendo en Mac mini, no hay opciones de comprar el equipo con los chips Pro de Apple (tampoco Max). En este modelo podremos optar por el M4 con CPU y GPU de 8 núcleos (el modelo base) o CPU y GPU de 10 núcleos y ampliar (o no) la memoria unificada. Siendo sinceros, los chips de Apple están a un nivel tecnológico y de rendimiento que apenas hay grandes saltos entre generaciones en lo que se refiere a la experiencia de uso del usuario normal. Lógicamente, las grandes diferencias en procesadores están más enfocadas a que sean aprovechadas por usuarios profesionales que usan software que aproveche los recursos extras, pero para el consumidor estándar, no notarás grandes cambios.

Para aquellos a los que les interesen los números, el chip M4 de con CPU y GPU de 10 núcleos de este iMac está por encima, en térmnos de GPU, de los M1 Max, pero sigue muy por detrás del M1 Ultra en casi todos los demás test de Cinebench, y siempre en comparación con equipos de similares características:

Si atendemos a las cifras de Geekbench, los datos son más o menos similares, está por encima del M1 Max de 10 cores tanto en los test single como en multi-core, pero por debajo del Ultra en este último. Y respecto al M3 anterior: un aumento interesante en términos de potencia, pero como decimos, pero poco significativo en términos de experiencia de usuario.

Quizás el cambio más importante sea el aumento de la memoria unificada, que ahora parte de los 16 GB y que sin duda representa un salto tanto cualitativo como cuantitativo en términos de rendimiento y experiencia de uso.


¿Merece la pena el iMac M4?

Con esta actualización del todo-en-uno de Apple es una opción mucho más interesante si cabe. Tanto el modelo base de 8 núcleos como las opciones de 10 núcleos vienen con 16 GB de memoria unificada (por fin), por lo que le hacen uno de los equipos más interesantes de Apple en relación calidad precio. Además, el iMac sigue teniendo una de las mejores pantallas de Apple, tanto en brillo como en resolución, lo que unido a la opción nanotexturizada lo hacen ideal para entornos laborales. Nos hubiera gustado que Apple diese el salto a las 27 pulgadas con esta renovación, pero no se puede tener todo, al menos de momento.

Si estás buscando un sobremesa completo, que incluye todos los accesorios (y por fin son USB-C) con potencia suficiente para cualquier tarea, a un precio más que interesante en la balanza prestaciones/desembolso, y preparado para el futuro de Apple Intelligence, el iMac M4 es la compra, valga la redundancia, más inteligente de todo el mercado con pantalla integrada. Completan el conjunto una cámara sobresaliente, un sistema de sonido que está años luz de cualquier alternativa integrada, una pantalla formidable en todos los aspectos, y potencia de sobra para el futuro, es todo lo que necesitas saber para decidir si este Mac es para ti o no.

Lo más difícil va a ser elegir el color.