IPhone 11
análisis

iPhone 11: el smartphone redondo

- Sep 17, 2019 - 12:02 (CET)

Ficha técnica

Colores del iPhone 11

  • Procesador. A13 Bionic.
  • Pantalla. 6,1" Liquid Retina.
  • Almacenamiento. 64, 128 y 256 GB.
  • Conectividad. Bluetooth 5, Wi-Fi, 4G y NFC.
  • Cámara principal. 12 mpx (f/1,8) y 12 mpx (f/2,4 de tipo gran angular).

El nuevo iPhone 11 busca repetir el éxito cosechado con el iPhone XR. Para ello, refina la fórmula del año pasado: un producto inferior a los 900 euros, con varias de las tecnologías presentes en el modelo más avanzado y disponible en un amplio abanico de colores. Así es el nuevo iPhone 11.

Empecemos con una pregunta: ¿estás dispuesto a pagar 350 euros –o 300 dólares, si estás en Estados Unidos– por un teleobjetivo, una pantalla OLED de primer nivel, un suave cristal mate y un lateral de acero inoxidable? Yo, honestamente, sí que lo haría; pero he de reconocer que ese no es el caso de la mayoría de personas que acuden a diario a un Apple Store o un distribuidor oficial en busca de un nuevo smartphone. Ellos solo quieren un teléfono fiable, veloz, duradero, atractivo y, sobre todo, que realice fotografías increíbles y aguante una jornada completa de uso.

Para todas esas personas, Apple ha creado el iPhone 11, un smartphone que forma parte de ese grupo de productos "para las masas" que el fabricante ha puesto en el mercado a lo largo del último año –véase el iPad Air o el iPhone XR– y cuyo objetivo es poner en las manos de los consumidores las tecnologías más vanguardistas de la compañía, a una fracción del precio por el que se comercializan sus hermanos mayores –que ahora se diferencian por el apellido "Pro"–.

El nuevo modelo, además, lleva esa estrategia un paso más allá, pues no solo es más avanzado tecnológicamente, también es más económico que su predecesor, el iPhone XR. En Estados Unidos, su precio es 699 dólares (sin impuestos); en España, la cifra asciende hasta los 809 euros (con impuestos).

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Refinando una fórmula exitosa

Nada más sacarlo de la caja, el iPhone 11 transmite una sensación extremadamente similar a la del iPhone XR. Y la razón es muy simple: ambos teléfonos son exactamente iguales –desde un punto de vista estético– a excepción del nuevo recuadro en el que se encuentra la cámara y el renovado abanico de colores. El peso, el tamaño y los materiales empleados no han variado de un modelo a otro.

Algunos quizás vean en este continuismo un aspecto negativo, pero la realidad, sinceramente, es completamente opuesta. El iPhone XR es uno de los modelos más equilibrados en tamaño y comodidad que Apple ha diseñado hasta la fecha; por lo tanto, que el iPhone 11 herede ese mismo "molde" es, sin duda, una decisión muy acertada por parte del fabricante.

Comparado con el iPhone 11 Pro, el modelo "para las masas" se siente menos lujoso –pues prescinde del acero y el cristal mate, que otorgan ese toque diferencial–, pero, pese a ello, transmite una sensación mucho más premium que la mayoría de smartphones de su mismo rango de precio. Además, resulta sumamente cómodo en el día a día, algo a lo que contribuyen sus esquinas redondeadas y la sutil curvatura del cristal superior e inferior, que se funde con precisión con el marco de aluminio situado en el lateral.

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Respecto a colores, Apple ha optado un conjunto diferente que en la generación anterior, lo cual, en mi opinión, ha sido todo un acierto. El nuevo abanico cromático está compuesto por los clásicos blanco y negro, un llamativo rojo (Product) RED y tres atractivos tonos pastel: malva, verde y amarillo.

La unidad cedida a Hipertextual, como puede observarse en las fotografías, es de color malva, uno de los dos tonos más interesantes de la nueva generación. En persona, este ofrece la dosis óptima de originalidad. Es lo suficientemente diferente como para llamar la atención allá por donde va, pero también se mantiene alejado de la extravagancia que, a largo plazo, acaba siempre acaba degradando la imagen de un producto.

Más allá de lo estético, Apple asegura haber mejorado la durabilidad del producto mediante un refuerzo de los cristales superior e inferior y un mejor sellado antilíquidos. Como consecuencia, el iPhone 11 ahora se puede sumergir durante 30 minutos a un máximo de dos metros de profundidad.

El chip A13 como eje de todo

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En el interior del iPhone 11 se encuentra el nuevo SoC A13 Bionic, diseñado íntegramente por Apple. Respecto a la generación anterior, este aporta en torno a un 20% de capacidad de procesamiento extra en todas las áreas, superando así a todas las alternativas de empresas como Qualcomm, Samsung o Huawei. Además, este chip introduce nuevos elementos como el acelerador de cálculos matriciales, que cobrará aún más relevancia conforme la realidad aumentada se abra paso en el ecosistema de productos y servicios de la empresa.

Todas las mejoras implementadas en este SoC no solo contribuyen a una respuesta más veloz de las aplicaciones o a unas cifras más elevadas en las pruebas de rendimiento; también constituyen una sólida base sobre la que desarrollar características innovadoras que hagan del iPhone 11 un producto más inteligente, eficiente y autónomo que su versión previa.

La cámara, por ejemplo, es una de las áreas que más se benefician de las mejoras incluidas en el A13 Bionic. El nuevo set está compuesto por un sensor principal de 12 megapíxeles (con un objetivo de apertura f/1,8) y un nuevo gran angular de su misma resolución (acompañado de un objetivo apertura de f/2,4). A esto hay que sumar, por un lado, el sistema Smart HDR (mejorado respecto al iPhone XR) y, por otra parte, el interesante modo noche.

Apple ha intentado, con esta nueva generación, llevar un paso más allá su fotografía computacional –apoyándose sobre el nuevo A13 Bionic–, pero, a diferencia de otras marcas, el fabricante norteamericano lo ha hecho sin sacrificar la neutralidad de sus fotografías y con un algoritmo sumamente inteligente que logra ser constante en los resultados que genera –lo cual es muy importante para sentirse cómodo con una cámara y extraer su máximo rendimiento a largo plazo–.

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Esta filosofía queda muy bien reflejada, por ejemplo, en el nuevo modo noche, que se activa de forma automática, sin la intervención del usuario, cuando el iPhone 11 detecta que el entorno es particularmente oscuro. Para obtener el mejor resultado posible, el algoritmo analiza, en décimas de segundo, dos parámetros principales: qué cantidad de luz necesita para iluminar apropiadamente la escena y qué estabilidad tienen tanto el fotógrafo como los sujetos de la escena. En base a ello, el sistema determina durante cuánto tiempo puede tomar las diferentes fotografías necesarias y con qué valores de exposición e ISO debe hacer cada una de ellas.

Después, cuando se presiona el obturador, el teléfono comienza a analizar las imágenes capturadas y combina su información de forma inteligente: alinea los contornos para corregir cualquier posible movimiento en la escena, descarta las zonas más desenfocadas, equilibra el contraste y los colores, realza los detalles y reduce el posible ruido presente en algunas texturas. Y todo eso, además de hacerlo con precisión, lo procesa en menos de un segundo.

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Modo noche desactivado.

Modo noche activo.

No obstante, lo más interesante, como decía, es la forma en la que el nuevo algoritmo "juzga" y "decide" a lo largo de todo este proceso. Muchos sistemas de modo noche –presentes en teléfonos de la competencia– suelen matar la progresividad de las sombras, sobreexponer y lavar la imagen, lo que resta carácter, personalidad y realismo a la fotografía final. Apple, en cambio, procesa las imágenes de una forma mucho más inteligente y justa: ilumina la escena, pero sin sacrificar la personalidad y el realismo de la misma.

A esto hay que sumar, además, que todo el proceso se hace de forma autónoma. El usuario puede alterar el funcionamiento si lo desea –activar o desactivar la función, extender el tiempo de captura, etc.–, pero, si no interviene, es el teléfono el que, de forma inteligente e invisible, decide qué hacer y cómo hacerlo. Quien sepa de fotografía podrá jugar y experimentar; pero quien no tenga conocimientos sobre ISOs y tiempos de exposición, podrá desentenderse y únicamente disfrutar de las excelentes fotografías que genera el modo noche.

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Por otra parte, Apple también ha mejorado el sistema Smart HDR, que realiza diversas capturas con diferentes exposiciones, las combina en tiempo real y ajusta individualmente cada una de las diferentes zonas de una misma escena. La nueva versión de este sistema ahora es capaz de procesar de forma independiente los rostros de las personas, dándole un toque de calidad extra tanto en el selfie como con la cámara posterior. Los tonos de piel son algo más acertados, la iluminación es más precisa y la continuidad con el resto de la escena aumenta.

También se aprecia una importante mejora en la nitidez de las imágenes, el tratamiento de las sombras y el equilibrio de color. Los resultados son realmente sorprendentes.

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Foto capturada con la cámara estándar.

Foto capturada con el gran angular.

Respecto al gran angular, únicamente hay que decir dos cosas: por un lado, que proporciona muchísimo juego en determinadas situaciones; y, por otro, que hay que tener cuidado en condiciones lumínicas adversas. La apertura f/2,4 y la ausencia de OIS juega en su contra y hace que las imágenes tengan más ruido y menos nitidez que las capturadas con la cámara principal.

En lo que al selfie se refiere, la mejora es muy significativa respecto a los modelos anteriores de la marca. El nuevo sensor de 12 megapíxeles es muchísimo mejor en todos los sentidos (color, nitidez, iluminación, rango dinámico...). Además, el objetivo que le acompaña tiene un mayor angular, por lo que, presionando sobre un nuevo botón situado en la interfaz de cámara, el usuario puede ampliar el campo de visión e incluir a más personas u objetos en la fotografía.

También mejora respecto al iPhone XR el modo retrato, que ahora funciona con cualquier objeto –y no solo con personas–. Para lograrlo se apoya en la información capturada por el gran angular, lo que le permite "triangular" la información de una forma similar al ojo humano. Los resultados son mayoritariamente positivos, aunque, a veces, la separación del sujeto principal y el fondo parece algo menos precisa que en otros modelos de iPhone (como el XS o el 11 Pro). Por otra parte, las mejoras ya comentadas en el sistema Smart HDR también contribuyen a que los retratos realizados a humanos tengan un aspecto aún mejor: algo más de definición, mejor iluminación y mayor equilibrio.

Respecto al vídeo, Apple ha realizado tres mejoras principales: llevar el alto rango dinámico a su máxima calidad de vídeo (4K a 60 FPS), permitir grabar a este nivel con cualquier cámara del teléfono e introducir la grabación de vídeo a cámara lenta con la cámara frontal –a lo que llaman slofies–. Si el iPhone XR/XS ya era el smartphone con mejor calidad de vídeo, el iPhone 11 lo lleva un pasito más allá.

Algunos apuntes finales

IPhone 11

  • ¿Por qué el iPhone 11 no tiene 5G? Respuesta corta: porque las redes son prácticamente inexistentes, los modems son ineficientes y, además, los casos de uso relacionados con el smartphone son muy reducidos. Respuesta larga: puedes leer este análisis sobre la red 5G de Vodafone en Madrid.

  • Face ID ahora es notablemente más veloz y reconoce desde un rango de ángulos aún mayor. La primera mejora es cuestión de software –de hecho llegará a todos los iPhone con iOS 13–. La segunda, en cambio, se debe al objetivo incorporado en la nueva cámara frontal (cuyo angular es mayor).

  • Autonomía en la línea del modelo anterior. Apple asegura que el iPhone 11 ofrece una hora más de uso que el XR, y la experiencia de uso durante varios días así lo certifica. Puedes afrontar una jornada de uso intensa sin ningún tipo de problema o preocupación.

  • La excelente pantalla Liquid Retina. Sí, su resolución no llega a ser Full HD, pero la densidad de píxeles es lo suficientemente elevada como para no percibir la diferencia. Al margen de eso, el panel ofrece una calidad excelente tanto en representación de color como en brillo máximo.

  • El adaptador de carga rápida debería incluirse en la caja. La nueva generación de iPhone puede recargar su batería a una mayor velocidad si se utiliza el adaptador de 18W de la compañía. Sin embargo, Apple únicamente lo incluye en la caja del iPhone 11 Pro, no en la del iPhone 11. Los compradores de este segundo modelo, si desean recargar el teléfono con mayor velocidad, tienen que adquirir el adaptador por separado, lo cual carece de sentido teniendo en cuenta que el producto tiene un coste superior a 800 euros.

Conclusión

9.5
10

Con el iPhone 11, Apple ha logrado perfeccionar aún más la estrategia del iPhone XR. Este nuevo teléfono lo tiene prácticamente todo para seducir a los consumidores que buscan un teléfono de calidad sin llegar a sobrepasar la temida barrera de los 1.000 euros –donde ya se sitúa Apple y otros fabricantes de la industria–.


Pros

  • La cámara constituye una evolución significativa respecto a la generación previa. Es la mejor del sector, sin ninguna duda.
  • El chip A13 Bionic, poderoso como ninguno, se convierte en el eje de todo.
  • El nuevo abanico de colores es muy acertado.

Contras

  • El cargador rápido tendría que estar incluido en la caja.
  • El gran angular, cuando la luz escasea, podría mejorar.