Toxoplasma gondii es un parásito de lo más fascinante. Se calcula que alrededor del 30 % de la población mundial ha sido infectada por él en algún momento. Sus hospedadores principales son los felinos. Por eso, cuando van a parar al cuerpo de un hospedador intermedio a menudo se introducen en su cerebro y lo usan como una marioneta a su merced. Ocurre por ejemplo cuando infectan a ratones. De repente, les pirra la orina de gato y les pierden el miedo por completo, por lo que llevan al parásito justo a donde le gusta: a las fauces de los mininos. En humanos no suelen generar síntomas, aunque sí son bastante peligrosos en embarazadas. Al menos eso es lo que se creía hasta hace poco. Ahora, sin embargo, se cree que pueden estar detrás de muchos casos de infertilidad masculina, porque son capaces de decapitar a los espermatozoides.
Lo ha demostrado un equipo de científicos de Chile, Alemania y Uruguay, en un estudio publicado recientemente en The FEBS Journal. Su trabajo parte de muchas investigaciones anteriores en las que se encontraba una posible vinculación entre Toxoplasma gondii y la infertilidad masculina. Por un lado, en trabajos con ratones se había visto que en solo unos pocos días de infección el parásito viaja hasta los testículos y la próstata. Incluso puede detectarse en el eyaculado. Y, por otro lado, hay estudios en humanos que encuentran que Toxoplasma gondii está presente en un alto porcentaje de hombres infértiles.
Lógicamente, esto último no indica nada a bote pronto. Puede ser una simple casualidad. Pero estos científicos querían buscar la causalidad. Por eso, utilizaron tubos de ensayo para poner en contacto muestras de espermatozoides con Toxoplasma gondii. Lo que comprobaron, resulta incluso sobrecogedor.
Espermatozoides decapitados, agujereados y deformes
Solo 5 minutos después de entrar en contacto con Toxoplasma gondii, el 22’4 % de los espermatozoides estaban totalmente decapitados. La cabeza de los espermatozoides contiene una estructura llamada acrosoma, que les ayuda a penetrar en los ovocitos. Sin él, no puede producirse la fecundación. Además, el ADN se encuentra también en la cabeza, por lo que incluso si pudiesen penetrar en el ovocito no habría una fecundación viable.

A medida que pasaba el tiempo, el porcentaje de espermatozoides decapitados resultó ser aún mayor. Incluso muchos de los que no estaban decapitados tenían deformidades, se encontraban retorcidos o mostraban agujeros en la cabeza. Eso, como es lógico, si ocurriese in vivo en vez de in vitro, daría lugar a infertilidad.
¿Todos los hombres corren este riesgo al infectarse con Toxoplasma gondii?
Es importante dejar claro que este ha sido un estudio pequeño, por lo que no se puede concluir con seguridad que Toxoplasma gondii cause siempre infertilidad. Además, los estudios que señalan que se dirige a los testículos se han realizado en ratones. Si ocurriese algo parecido en humanos, probablemente sería solo en pacientes inmunodeprimidos. Aunque no se descarta que pueda ocurrir también en hombres sanos. Sea como sea, habrá que estudiar más para tener una información más completa.
Ten cuidado, pero no entres en pánico
Las vías principales por las que los seres humanos pueden infectarse con Toxoplasma gondii son el consumo de carnes crudas o poco cocinadas, lo mismo con verduras mal lavadas o el contacto con las heces de gatos. Este puede producirse mayormente al limpiar su arenero. Ahora bien, ¿significa eso que si eres hombre tienes una excusa perfecta para escaquearte de limpiar el arenero por el bien de tus soldaditos? No. En primer lugar, si tu pareja está embarazada, es ella la que, si es posible, no debería tocar el arenero bajo ningún concepto. Si no, cualquiera puede hacerlo, pero si usas guantes, mejor que mejor. Incluso, para más tranquilidad, puedes usar una mascarilla.

No demonicemos ni a los gatos ni a sus heces. Llevamos conviviendo con ellos muchísimo tiempo y seguimos siendo de las especies menos maltratadas por Toxoplasma gondii. Simplemente, este es un detalle que nos recuerda que, si estamos limpiando heces, debemos cuidar las medidas de higiene. Tampoco debería sorprendernos.
