Los corredores, ya sean aficionados o profesionales, saben muy bien la importancia de utilizar unas buenas zapatillas de deporte. Si no son de los materiales adecuados o no tienen una buena amortiguación, por ejemplo, es más probable que causen incomodidad, empeorando el rendimiento y aumentando la probabilidad de sufrir lesiones. Una vez que ya las tenemos, podemos estar tranquilos, pero también debemos recordar que no son eternas. A medida que corremos con ellas, las zapatillas se van desgastando y llega un momento en el que todas sus ventajas se diluyen. ¿Cuándo debemos cambiarlas entonces?

Esta no es una respuesta sencilla. Por supuesto, no podemos contestar en tiempo, ya que no todos los corredores utilizan unas zapatillas de deporte con la misma frecuencia. Lo ideal es hablar de kilómetros. Tradicionalmente se suele hablar de entre 500 y 800 km. Sin embargo, en un artículo recién publicado en The Conversation, los investigadores de ciencias del deporte John Arnold y Joel Fuller señalan que no es algo tan fácil de calcular.

Estos datos se suelen obtener de dos formas. Por un lado, utilizando máquinas en las que se simula el roce de las zapatillas de deporte contra el suelo durante la carrera. Y, por otro, monitorizando a algunos corredores en su desempeño real. Así se han obtenido ciertas cifras que han desembocado en esa aproximación mencionada con anterioridad. Pero se deben tener mucho más datos en cuenta.

Los tres factores que deben cumplir las zapatillas de deporte

Si preguntamos a los corredores, todos estarán de acuerdo en que las zapatillas de deporte deben cumplir tres requisitos. 

En primer lugar, las zapatillas de deporte pueden ser un factor clave en el rendimiento del corredor. Los corredores aficionados no tienen esto tan en cuenta. No obstante, los profesionales suelen utilizar materiales y diseños específicos para maximizar el rendimiento. 

Por otro lado, unas malas zapatillas de deporte pueden favorecer las lesiones. Si no tienen una buena sujeción, por ejemplo, pueden aumentar las torceduras. Pero eso no es todo. En general, muchos corredores, sobre todo los profesionales, asocian el desgaste de las zapatillas con las lesiones.

Y, para finalizar, no podemos olvidar el requisito más obvio. Las zapatillas de deporte deben ser cómodas.

Si llega un momento en el que un corredor siente que ha disminuido su rendimiento, se lesiona con más facilidad o no se siente cómodo, puede que haya llegado el momento de cambiar las zapatillas de deporte.

¿Cuándo llega ese momento?

En su artículo, Arnold y Fuller detallan algunos de los estudios que se han centrado en la relación entre el desgaste y estos tres requisitos de las zapatillas de deporte.

Con respecto al rendimiento, los atletas profesionales suelen buscar su optimización a través de zapatillas con suelas de un material conocido como Pebax, compuesto por bloques de poliamida. Estas, además, contienen en su interior placas de fibra de carbono. 

Se ha visto que las zapatillas de deporte con estos materiales ayudan a reducir la absorción de energía en la articulación metatarsofalángica. Esto mejora notablemente el rendimiento de la carrera. Por eso, si los materiales se desgastan, sería lógico que también disminuya el rendimiento.

diarrea runner
Las zapatillas profesionales suelen tener fibra de carbono en su interior. Crédito: Braden Collum (Unsplash)

Lamentablemente, no se han hecho muchos estudios al respecto. Arnold y Fuller mencionan en su artículo solamente un trabajo de fin de máster de la Universidad de Connecticut en el que se analizó el rendimiento de 8 corredores universitarios durante más de 643 km usando zapatillas Nike Pegasus.

Estas zapatillas son muy comunes entre corredores aficionados, pero no tanto entre atletas profesionales. Sus suelas están rellenas de espuma y no contienen fibra de carbono. Por lo tanto, los datos no podrían extrapolarse con seguridad a esas zapatillas de deporte que maximizan el rendimiento. Dejando esto a un lado, en este trabajo universitario se observó que hubo grandes reducciones en el rendimiento a los 240 km  y que estas fueron estadísticamente muy significativas a partir de los 320 km. A los 160 km no hubo diferencias. Por eso, la duración de las zapatillas de deporte se situaría entre los 160 km y los 320 km, depende del uso y la pisada del corredor. 

atletismo
A los 320 km empieza a notarse mucho más el descenso del rendimiento. Crédito: Nicolas Hoizey (Unsplash)

En el caso de las lesiones, no hay estudios sólidos que demuestren la relación entre el desgaste y estas afecciones. Sin embargo, sí que se ha visto que los atletas que alternan zapatillas se lesionan menos. No les dan tanta caña. 

Finalmente, como es lógico, la comodidad es esencial. No obstante, los corredores no se sienten incómodos nada más comenzar el desgaste. Dado que la mayoría de corredores aterrizan sobre sus talones, esta es la primera zona que se deteriora. El material se endurece en torno a los talones a partir de los 160 km, según un estudio citado por Arnold y Fuller. Sin embargo, los corredores no lo notan. Con 640 km solo experimentan un descenso de la comodidad del 3%. Es a partir del 10% cuando todo se hace mucho más incómodo. Y eso ocurre con muchos kilómetros más.

Entonces, ¿cuándo debemos cambiar las zapatillas de deporte?

A estas alturas ya habremos imaginado que no hay una cifra de oro. Si buscamos mejorar nuestros tiempos, puede que a partir de los 240 km debamos pensar en cambiar las zapatillas de deporte. No obstante, si solo corremos por diversión, la clave es estar atentos a nuestras sensaciones en la pisada. Aunque de estos estudios también se deduce la importancia de alternar dos pares de zapatillas. No importa si corres por profesión o por afición. Dale un respiro a tus zapatillas de deporte.