Acaba de saberse que el verano de 2023 en el hemisferio norte fue el más caluroso de los últimos 2.000 años y que el de 2024 podría no quedarse atrás. Esto nos hace recordar con preocupación las olas de calor que el año pasado se sucedieron en todo el mundo, una tras otra. Primero en la parte norte del planeta y después en la sur. Sabemos que fueron muchas y que algunas causaron muertes directa o indirectamente, pero no existen muchos cálculos al respecto. Ahora, sin embargo, un equipo de científicos de la Universidad Monash ha analizado el exceso de mortalidad asociada al calor de forma global durante los últimos 30 años, llegando a conclusiones espeluznantes.

Según sus cálculos, entre 1990 y 2019 pudieron morir en todo el planeta a causa de las olas de calor unas 153.000 personas. La cifra asusta, sobre todo si tenemos en cuenta que los años posteriores a 2019 fueron especialmente calurosos, de manera que la cifra será mucho más alta. 

Por otro lado, estos científicos han comprobado que la mortalidad a causa de las olas de calor no es uniforme en todo el mundo. Hay lugares y factores que parecen aumentar la propensión a este terrible efecto de las altas temperaturas, por lo que sería interesante reforzar las medidas especialmente donde sean más interesantes. Lo ideal es tomar cartas en el asunto del cambio climático para prevenir las olas de calor, pero, ya que están aquí, lo único que nos queda es evitar que nos vaya la vida en ello.

Muertes por olas de calor en todo el mundo

Para la realización de este estudio, sus autores recopilaron los datos sobre las muertes diarias y la temperatura de 750 ubicaciones en 43 países o regiones. Así, podrían comprobar dónde se produjo un exceso de mortalidad que pudiese relacionarse directamente con el calor.

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Es importante saber cuáles son los lugares de más riesgo para tomar las medidas pertinentes. Crédito: Unsplash

De media, hubo a causa de las olas de calor un aumento anual de 236 muertes por cada 10 millones de habitantes. Pero hubo factores que incrementaron mucho más esa cifra. Para empezar, casi la mitad de las muertes se produjeron en Asia. También hubo una gran cantidad en la zona sur y este de Europa. Por otro lado, aunque parezca paradójico, también hubo muchas muertes por olas de calor en áreas polares y alpinas. Eso posiblemente se deba a que sus habitantes no están preparados para enfrentarse al calor extremo. Y algo que también resulta curioso es que hubo un mayor exceso de mortalidad por estos motivos en países de altos ingresos. En otros, las muertes eran predominantemente por causas diferentes. 

¿Y ahora qué?

Según los autores del estudio, este es solo el principio. Las temperaturas globales entre 1990 y 2019 se elevaron 1,14 ºC con respecto a 1850-1990. Esto ya es mucho, pero el ascenso será cada vez mayor, con un aumento esperado de hasta 3,41 ºC para 2081-2100.

Olas de calor: el rol clave del cambio climático.
El exceso de mortalidad puede aumentar mucho en unos años, pues también lo harán las temperaturas.

 Es importante tomar medidas para reducir esos aumentos de temperaturas, pero también para prevenir la mortalidad por olas de calor. Se sabe que estas pueden causar la muerte directamente, pero también son capaces de empeorar condiciones de salud preexistentes. Por eso, también se debe establecer quiénes son las personas más vulnerables para tomar medidas aún más especiales con ellas. Si no, la cifra de exceso de mortalidad podría seguir empeorando, volviéndose si cabe más aterradora.