Revivir una vieja historia tiene varios objetivos. Dentro de los que podemos compartir está el aspecto comercial, ya que la película puede atraer a distintas generaciones. Otro puede ser la pertinencia si el relato coincide con una época del año o con acontecimientos contemporáneos. A estas se puede sumar una más sencilla, que consiste en traer de vuelta un relato clásico, sin más. En Por fin solo en casa, el remake de Solo en casa (John Hughes, 1990), hay un poco de cada uno de esos motivos.

Uno de los aspectos clave de todo remake es la posibilidad de que despierte curiosidad en otras generaciones. Es probable que estas se pregunten a cuál película hace referencia y quién es Macaulay Culkin, por ejemplo. Visto desde una perspectiva cinematográfica, eso es un triunfo de la producción porque invita a la gente a profundizar sobre su cultura cinéfila. El riesgo que se corre es lo opuesto, que el cover resulte extraño y marque distancia entre una y otra producción. Con Por fin solo en casa no ocurre esto último pero el film no parece del todo cerrado.

En su defecto, toca recordar que Solo en casa o Mi pobre angelito en Latinoamérica es un clásico generacional, una de esas producciones sobre las que la gente suele hablar con odio o amor. Cuánto ha ocurrido con Macaulay Culkin después de que la película haya contribuido a que se mantenga, de una u otra forma, en la memoria colectiva de mucha gente. Opositar contra semejante trayectoria no solo es difícil sino que, quizá, no tenga sentido. Por fin solo en casa, dirigida por Dan Mazer con guion de Mikey Day y Streeter Seidell, intenta evadir ese fin. 

'Por fin solo en casa' y la navidad como excusa

La narrativa estadounidense y la Navidad tienen una relación extensa. A través de la industria cultural, el país más poderoso del mundo se ha encargado de posicionar esa fecha como una “suya”. Lo más probable es que cada espectador, en algún momento, pueda evocar alguna producción ambientada en ese momento o que tenga un guiño a esa época del año. En ese marco, Por fin solo en casa es la clásica comedia infantil navideña. Desde ese punto de vista, la película de Disney+ cumple.  

Fotografía de Disney+. © 2021 20th Century Studios.

¿Qué es cumplir? Recrea parte de la dinámica navideña, regala algún momento entretenido y, cuando asume un tono desbordado y casi paródico, funciona mejor. El detalle es que ese tono no se sostiene durante Por fin solo en casa de forma eficiente. Por tanto, las acciones que en algún momento resultan hilarantes en otro pueden parecer demasiado absurdas. Si el espectador no disfruta con esa línea de comedia estadounidense, quizá se incomode. Por el contrario, si le gustan, es probable que tenga algún rato entretenido.

Para más señas, Por fin solo en casa está protagonizada por Ellie Kemper (The Office), Rob Delaney (Deadpool 2) y Archie Yates (Jojo Rabbit). A su manera, cada uno de ellos ha formado parte de proyectos de relativa importancia o impacto. Más allá de que el guion ni la puesta en escena no los ayuda, son actores capaces rodeados de otros similares. Varios de los tramos de la producción se sostienen por eso.

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Un easter egg a modo de homenaje

Teniendo en cuenta que la relación entre Macaulay Culkin y la franquicia no es la ideal, no es sencillo encontrar un nexo evidente entre Por fin solo en casa y las anteriores producciones, más allá del contexto descrito. En ese sentido, los creadores dieron una vuelta de tuerca sumando durante un cameo con Buzz McCallister, un personaje calve de las primeras dos producciones. 

Por supuesto, no se trata del niño de aquella época. Devin Ratray fue el actor encargado de interpretarlo en aquellas producciones. En Por fin solo en casa aparece como un policía. Su tiempo en pantalla es reducido, así que se entiende como un detalle nostálgico. Es probable que algún seguidor de la franquicia original disfrute el detalle en esta suerte de remake, que aunque intenta distanciarse de algunas cuestiones no lo logra del todo. Por tanto, las comparaciones con la producción original se hacen más evidentes y, en ese contraste, no sale favorecida.