Cuando tenía 17 años, una de las pasiones del joven Ian Davis era la robótica. Tanto que, al recibir en el instituto la tarea de realizar un proyecto de ciencias, no dudó en elaborar un prototipo de mano mecánica. Lo que no imaginaba en ese momento es que tres décadas más tarde, años después de terminar su carrera de ingeniería, se vería en la necesidad de perfeccionarlo para su propio uso, después de sufrir la amputación de cuatro dedos de su mano izquierda.

Gracias a esta mejora, a día de hoy puede trabajar con ella casi con total normalidad. Tanto, que ha decidido seguir inmerso en aquel proyecto de ciencias, con el fin de poder llevarlo a los hospitales y que otras personas puedan beneficiarse de su funcionamiento como lo ha hecho él.

Del instituto a la vida real: la historia de la mano mecánica de Ian

En 2017, Ian fue diagnosticado con un tipo de cáncer, llamado mieloma múltiple. Durante el tratamiento no dejó de trabajar, a pesar de que se exponía a que un accidente en el taller en el que ejerce pudiera ser más grave, a causa de la enfermedad.

Y eso fue precisamente lo que ocurrió. Un golpe en la mano izquierda dos años después del diagnóstico llevó a que los médicos tuvieran que elegir entre sus dedos o su vida. Lógicamente, la opción fue salvaguardar esta última, por lo que fue necesario amputar cuatro dedos.

El ingeniero es zurdo, por lo que la situación le hizo perder mucha autonomía, tanto en su día a día en casa como en el trabajo. Podría operarse; pero, según explicó poco después en una entrevista para KDRV, su seguro no lo cubriría.

Preocupado por esta situación, recordó su proyecto de ciencias del instituto. Con sus nuevos conocimientos de ingeniería podría mejorarlo, quizás hasta el punto de usarlo en su propia mano. Ni siquiera esperó a salir del hospital.

Durante el ingreso, comenzó a realizar bocetos perfeccionados de la mano mecánica adaptados a su situación. A pesar de la amputación, conservaba la muñeca, de modo que podría hacer que el movimiento de los dedos protésicos obedeciera a los giros de esta.

Puede incluso extender cada dígito individualmente, de manera que sea posible realizar movimientos mucho más precisos.

Ahora quiere ayudar a más personas

La mano mecánica le permite llevar una vida casi normal. El objetivo estaba conseguido. Sin embargo, para él no había terminado el trabajo.

Tras añadir varias mejoras a su invento, la última comunicada hace un mes, se encuentra en conversación con el departamento de ingeniería biomédica de una universidad, junto al que intenta desarrollar su mano mecánica a mayor escala y de una forma personalizada, para otros pacientes en su situación.

Desde luego, nunca un proyecto de ciencias de instituto de secundaria había sido tan beneficioso.