Mientras se confirma si las amenazas de Trump de prohibir TikTok en los Estados Unidos (y la posible compra por parte de Microsoft), parece que los Estados Unidos tienen un plan mayor para acrecentar la guerra comercial con China, y esta vez lejos de los aranceles, lo que quieres algunas de las caras visibles del ejecutivo es prohibir directamente todas las apps chinas y servicios en la nube en Estados unidos que tengan una "dudosa procedencia".

Así al menos lo apunta el propio secretario de estado, Mike Pompeo, que han comentado planes del Gobierno de los Estados Unidos, para frenar los posibles riesgos de seguridad nacional que pueden generar estas apps chinas, algo a lo que se refirió como Red Limpia y que básicamente consiste en eliminar de las redes y de las tiendas todas las apps cuya procedencia sea dudosa a ojos del ejecutivo.

Y es que Pompeo no se ha referido a apps menores que efectivamente pueden ser un riesgo par el usuario, apunta a gigantes asiáticos consolidadas del nivel de TikTok o WeChat, que es propiedad de Tencent, compañía que a su vez tiene participaciones en muchas de las grandes compañías norteamericanas.

Todas las apps chinas en el punto de mira de EE.UU.

Según el secretario de estado, estas apps y empresas de origen chino, son "una amenaza significativa para los datos personales de los ciudadanos estadounidenses, sin mencionar las herramientas para la censura de contenido del Partido Comunista Chino”.

No está muy claro cómo piensa llevar este plan a su máxima expresión ni de la connotaciones jurídicas que supondría, pero lo que si está claro es que supondrá un paso más en la guerra comercial que, además de afectar enormemente a empresas y ciudadanos estadounidenses, puede tener un respuesta de igual magnitud de parte de China, lo que a su vez supondría un golpe terrible para muchas de las grandes del NASDAQ con intereses e inversiones en la región asiática, incluyendo algunas de las compañías americanas más importantes que fabrican allí, como Apple.

Todo ello, unido al veto de Huawei puede aumentar la presión en la región y en el mercado, y a vez tener un efecto rebote a muchas de las compañías europeas, que con decisiones como las de Reino Unido de vetar también Huawei para el 5G de futuro, no hace más que añadir más incertidumbre al sector tecnológico.