No, no todo el mundo puede ser astronauta. Aunque tampoco cualquier persona llega a ser un futbolista (o deportista) de élite. Las habilidades necesarias para ser astronauta son muchas. De cara a que la Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés) apruebe el próximo mes de noviembre la nueva petición de astronautas y con el estreno este mismo viernes de Ad Astra en mente, hemos hablado con Íñigo Muñoz Elorza, astronauta análogo y preparador de astronautas, para que nos cuente qué es necesario para poder viajar al espacio. Ya no solo a la Estación Espacial Internacional (ISS, por sus siglas en inglés) sino con vistas a un futuro viaje a la Luna y a Marte.

Para ser astronauta necesitas, por un lado, tener una carrera de ciencias o una ingeniería, pero no solo eso, también es necesario: tener buen estado físico, un buen estado de salud y hay edades recomendadas. Además, antes también se pedía que fueran pilotos o pilotos de las Fuerzas Armadas. El inglés seguro que es necesario, pero, además, teniendo en cuenta que en la ISS conviven personas de otras nacionalidades como los rusos, hablar este idioma también puede ser beneficioso para el astronauta. Sin embargo, los requisitos más difíciles son los que no están en la lista: "Hay requisitos que no los sé ni yo, porque los tienen los equipos médicos y psicológicos, que no están dentro de los oficiales, pero que pueden hacer que se descarte a una persona", indica Muñoz. "No tienes una checklist y sabes qué parámetros cumples", añade.

Muñoz piensa que estos requisitos ya no van a ser tanto individuales sino, más bien, pensando en "los viajes del futuro o para misiones más largas". "Creo que habrá también criterios de selección en cuanto a composición de la tripulación", indica Muñoz. Pero, ¿esto qué significa? "No solo interesa que cada individuo sea bueno sino que la tripulación funcione", explica el preparador de astronautas. "Y en eso ya no es solo si un individuo cualquiera puede ser, no. Tiene que ser que puedas y a parte que cuadres bien en la tripulación que te toca. Yo creo que eso lleva también consigo ciertas herramientas emocionales e interpersonales que tienes que tener, que se pueden preparar, pero que con el tiempo son más difíciles". "Hay manías que uno tiene desde siempre, también cada uno tiene ciertas cosas que le ponen nervioso y eso es más difícil de tratar, pero que se están desarrollando herramientas para intentar paliarlas", añade Muñoz.

20th Century Fox

Entonces, "¿puede ser cualquiera? No. Pero mucha gente puede cambiar aspectos que tiene para poder ser capaz, sí. Pero requiere un esfuerzo y tomar realmente esa decisión. Decir voy a cambiar ciertas cosas de mí porque igual con esto no soy el mejor candidato", comenta Muñoz. Los requisitos oficiales son pocos, "pero realmente implica que a nivel personal o de personalidad tiene que ser gente muy determinada, que tienen un sentido del deber muy grande y que consiguen, normalmente, gestionar sus emociones para poder funcionar incluso cuando las cosas van mal", añade. Una vez dentro de la fase de selección y después del primer cribado según la experiencia que tenga cada uno, los candidatos a ser astronautas tienen que pasar por una serie de pruebas. Entre ellas se incluyen pruebas psicológicas, como psicotécnicos o exámenes que se les hacen a pilotos y pilotos militares, pero también hay "muchas dinámicas de grupo, más psicotécnicos, pruebas físicas y, sobre todo, ver los conocimientos técnicos, la capacidad de razonar y las reacciones en situaciones de estrés", explica Muñoz.

De hecho, cómo gestionan los sentimientos en momentos de estrés se puede ver en Ad Astra. A pesar de toda la situación personal que vive Roy McBride (Brad Pitt), en un determinado momento falla el aterrizaje y el piloto se bloquea. Así pues, Roy toma los mandos de la nave y consigue hacerlo, además que le dice al piloto que no reportará lo sucedido. "En la película se ven dos aspectos, en las evaluaciones psicológicas controla mucho, y por dentro se ve lo que está pensando él a veces, y piensas claro que tienes tus dilemas. Pero lo importante es lo que se ve también en el film: en los momentos de estrés y las situaciones más complicadas, aunque tiene sus problemas, es capaz de centrarse en lo que tiene que hacer y lo hace", explica Muñoz. "Los astronautas no son superhombres o supermujeres, casi, pero son personas y también van a tener sus días buenos, sus días malos y sus momentos de frustración. La diferencia es qué hacen, cómo le dan la vuelta, cómo lo afrontan. Es importante esa parte y en la película se ve que él sabe qué tiene que decir en las evaluaciones psicológicas, que además parece una Inteligencia Artificial la que está al otro lado, así que sabe los patrones que esta buscando", indica.

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Rutina diaria

En la ISS, todos los astronautas tienen medido al milímetro sus horarios. Incluso los huecos para el ocio o descansar. No queda nada en el aire. Es más, cuando suben ahí arriba se dedican, en gran parte, a realizar experimentos e investigaciones, por lo que ocupan su jornada con eso. Pero también deben realizar unas dos horas y media de ejercicio cada día. Pero, ¿por qué este empeño en una rutina diaria? ¿Es realmente necesario?

La realidad es que sí y tiene una explicación sencilla. El problema en la ISS es que los ritmos circadianos, es decir, los que regulan el sueño, se vuelven locos al depender de luces de neón o luces blancas artificiales: "Los astronautas de la ISS no tienen esa referencia de cuándo es por la mañana o cuándo es por la tarde, pero hemos visto que para las cargas de trabajo también es importante que tengan patrones como en la Tierra, para mantener las horas de sueño", indica Muñoz. "Es muy complicado de tener una sensación de estar cansado cuando te está llegando el anochecer". "Pero cuando les marcas una pauta por lo menos tienen esa sensación", añade. Por eso, se usa el horario GMT, es decir, el de Londres, para que empiecen su rutina: "A nosotros nos viene bien en Europa porque empiezan a trabajar casi a la vez, los que tienen el turno en el Centro de Control Múnich, pues lo llevan bien, pero a los que les toca en Rusia o en Houston, pues trabajan a una hora un poco rara de la noche", explica el preparador de astronautas.

Las dos horas y media de ejercicio diarias son importantes debido a que la falta de gravedad causa "muchos problemas de pérdida de densidad ósea, pérdida muscular y, luego, cuando vuelven a la gravedad todo eso les cae de golpe al cuerpo". "Se ha visto que el ejercicio reduce mucho los niveles de atrofia, favorece un montón la recuperación. Son contramedidas para paliar los efectos negativos del espacio. Un efecto secundario puede ser el cansancio", esclarece Muñoz. "Son contramedidas para paliar los efectos negativos del espacio. Un efecto secundario puede ser el cansancio", concluye el astronauta análogo.