Autor: Alberto Iglesias Fraga

La historia y los usos de las cometas son de lo más peculiar. Estos artilugios voladores surgieron allá por el 1.200 a.C. en la antigua China como dispositivo de señalización militar. Ya en la Europa del siglo XII, los niños jugaban con cometas a las que añadían cuerdas para hacerlas sonar. E incluso Benjamin Franklin utilizó una cometa para investigar los rayos e inventar el pararrayos.

Pero hasta hoy nadie había perfeccionado la producción de energía con ellas, ni con su hermano motorizado: los drones. Y decimos hasta hoy porque un grupo de investigadores de la Universidad Carlos III de Madrid han dado pasos de gigante para transformar la energía cinética del viento en eléctrica y transportarla de forma segura.

Se trata de parte del trabajo a escala global para diseñar sistemas de generación de energía aerotransportada (AWES, por sus siglas en inglés) son una nueva tecnología para producir energía eléctrica a partir del viento. No en vano, tanto organismos públicos -como la Comisión Europea- o empresas privadas como Google están apostando por esta tecnología.

"En ellos, la costosa torre de los aerogeneradores convencionales es sustituida por un cable y, sus palas, por una aeronave que puede ser una cometa flexible o un dron gigante", explican los científicos. "En los llamados sistemas de generación en tierra, la fuerza del cable se usa para mover un generador eléctrico instalado en la superficie mientras que, en los sistemas de generación en vuelo, la energía eléctrica es producida por un aerogenerador embarcado en la aeronave y transmitida a tierra por el propio cable".

En ambos casos, el resultado es un sistema con un menor coste de instalación y materiales que puede operar a grandes altitudes (por encima de 500 metros), donde el viento es más intenso y menos intermitente. También presentan un menor impacto visual y mayor facilidad de transporte, lo que permite generar energía en lugares remotos de difícil acceso.

En concreto, lo que ha surgido de la Universidad Carlos III es un simulador de vuelo que permite estudiar el comportamiento de los sistemas AWES, con el que estudiar el comportamiento de estos sistemas, optimizar su diseño y encontrar trayectorias que maximicen la generación de energía.

Junto con el simulador, los investigadores también han puesto en marcha un banco de ensayos en vuelo para sistemas AWES. Para ello han equipado con diferentes instrumentos dos cometas de kitesurf y han registrado durante numerosos vuelos datos como la posición y velocidad de la cometa, ángulos de ataque y resbalamiento y tensiones en las líneas.

Este artículo fue publicado originalmente en Business Insider