El Gobierno plantea ya el apagón nuclear, pero ¿están las renovables preparadas?

El Ministerio para la Transición Ecológica empieza a mover ficha en el tablero para cerrar centrales nucleares, todavía no hay nada decidido, pero parece que España solo usará fuentes renovables, ¿estamos preparados?

Por – Feb 1, 2019 - 10:00 (CET)

Todavía no hay fecha confirmada por el Ministerio de Transición Ecológica para el apagón definitivo de las centrales nucleares, cuya vida útil expira entre 2023 y 2028, pero que se podría prorrogar hasta 2036. A pesar de esto, parece que la intención del Gobierno es cerrar de forma paulatina las cinco centrales que hay en España.

Este apagón dejará un hueco energético que no se puede suplir con energías no renovables de origen fósil (carbón, petróleo o gas natural) ya que el Acuerdo de París marca la ruta para evitar los gases contaminantes que provocan el cambio climático. Entonces solo queda un tipo posible de fuente energética: las renovables.

Al crear el Ministerio para la Transición Ecológica, el Gobierno de Pedro Sánchez dejaba clara su intención de buscar una solución viable para el problema del cambio climático y cumplir el Acuerdo de París, pero para eso el país debe dejar atrás las energías más contaminantes y abrazar las menos problemáticas, es decir, las renovables. Sin embargo, actualmente hay dos corrientes de pensamiento para la transición ecológica, no solo en España, es un debate que se da en todos los países que se ven en la tesitura de tener que pasar de fuentes no renovables a las que sí lo son. Sobre la mesa hay dos propuestas: la de quienes piensan que la transición y el futuro energético pasa por usar la energía nuclear y la de los que creen que no, que las únicas fuentes que debemos utilizar son las renovables. En 2017, el 22,6% del total de la energía producida en España provenía de estas centrales nucleares. Este es un hueco que las renovables deben llenar.

Las renovables están ahí, peleando para entrar en el combate del agujero que quedará tras el apagón nuclear, pero ¿están realmente preparadas para asumir ese vacío energético o habría que apostar por volver a ampliar la vida útil de las centrales nucleares? ¿Son seguras actualmente estas centrales?

¿Ampliar la vida útil de las centrales es seguro?

"La vida útil de una central nuclear es el tiempo durante el cual la instalación puede funcionar de forma segura y económicamente viable, cumpliendo los requisitos establecidos en la normativa vigente", explican a Hipertextual desde la Sociedad Nuclear Española (SNE). "En España no existe un plazo legal que limite la vida útil de una central nuclear", afirman.

"La vida útil puede ser mayor que la vida de diseño (40 años), aunque para ello es necesario cumplir una serie de estrictos requisitos que establece la instrucción IS-10 del CSN. En cada central nuclear un equipo de personas lidera, con la colaboración de toda la organización, los estudios para determinar si la instalación está preparada para operar más allá de su vida de diseño, basándose en multitud de parámetros, como el análisis de la experiencia propia y ajena, pruebas periódicas de los equipos y ensayos no destructivos en los materiales, entre otros", explica Operador Nuclear, ingeniero con Licencia de Supervisor en una central nuclear española y divulgador independiente sobre energía nuclear en redes sociales, que prefiere quedar en el anonimato. "Como referencia, el 90% de los reactores nucleares de EEUU, país de donde proviene la tecnología de 6 de nuestros 7 reactores y nuestro referente normativo en seguridad nuclear, ya tiene autorización para operar 60 años, y varios están preparando la documentación para solicitar 80", indica.

Así pues, ampliar la vida útil de estas centrales supondría "generar más del 20% de nuestra energía baja en emisiones de forma constante e independiente de las inclemencias meteorológicas", comenta Operador Nuclear. También desde SNE señalan lo mismo: "Disponer de una fuente de generación eléctrica que contribuye al mix de manera notable (el 20,39% de la electricidad generada en España durante el pasado año salió de las centrales nucleares españolas) y que complementa a la de origen renovable. La producción eléctrica nuclear en 2018 supuso el 34,42% de la electricidad sin emisiones contaminantes en el país". Por este motivo no es extraño que se pida su uso para la transición ecológica. Pero, por supuesto, no todo lo que reluce es oro.

El gran inconveniente de las centrales nucleares no es su inseguridad, ya que los controles son continuos y los protocolos de mantenimiento y actuación en España está muy bien definidos: "Las empresas titulares han invertido de manera sostenida en el tiempo para la renovación y modernización de las instalaciones reforzándose además con lo aprendido tras el accidente de la central nuclear de Fukushima con más equipos de seguridad que permitirían hacer frente, por ejemplo, a desastres naturales que les pudiesen afectar. Se ha hecho también de manera ordenada y rigurosa un relevo generacional con lo que se puede afirmar que las centrales están en perfectas condiciones para continuar operando. Además, en España, las centrales nucleares se someten a una supervisión permanente por parte del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) y cada 10 años a una revisión en profundidad por parte del organismo regulador (CSN)". El problema son los residuos y la radiactividad que estos generan, según señalan desde la Fundación Renovables: "Nosotros pensamos que cuanto más tiempo estén funcionando las centrales nucleares, mayor cantidad de residuos nucleares se generan y, por tanto, mayor problema medioambiental y mayor carga económica a futuro. Al final es agravar el problema que ahora tenemos. Digamos que el problema del desmantelamiento que puede haber en la actualidad se agrava cuanto más tiempo pase", explica Elena Alonso Asensio, portavoz de la fundación.

Radiación

Almaraz, Ascó, Cofrentes, Trillo y Vandellós II, estas son las cinco centrales nucleares que están en funcionamiento en España a día de hoy. Además, las dos primeras son dobles, es decir, tienen dos reactores cada una, por lo que son siete unidades las que están operativas en estos momentos. Pero para la transición ecológica se plantea su cierre, dejando un vacío que hay que rellenar con energías renovables.


La nuclear, en términos de emisiones de CO2, está al nivel de las energías renovables: "Según estudios del Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) dependiente de Naciones Unidas, las emisiones de CO2 de las centrales nucleares son equivalentes a las de las energías renovables, considerando todo el ciclo completo: minería, transporte, construcción, operación, desmantelamiento y residuos. Como referencia, las emisiones de la energía nuclear están cuantificadas en 12 gramos CO2-eq/kWh, la solar fotovoltaica en 48 g, geotérmica 38 g, hidroeléctrica 24 g y eólica 11 g. Son valores muy similares, sobre todo comparados con el carbón, con 820 g, y el gas, con 490 g", explica a Hipertextual Operador Nuclear. Pero no solo él apunta a que las emisiones en CO2 de la nuclear están al nivel de las renovables: "Existen numerosos estudios al respecto y todos ellos sitúan a la energía nuclear como la tecnología, junto a la eólica y la hidráulica, con menores emisiones en su ciclo de vida, situadas entre 5 y 20 gr CO2-eq/kWh, siendo éstas debidas fundamentalmente a las etapas de minería y enriquecimiento del uranio", señalan desde la SNE.

No obstante, según señala la fundación, los residuos son un problema medioambiental, de ahí que se catalogue como energía no renovable. Los restos nucleares se pueden catalogar en dos tipos, los de baja y media actividad y los de alta actividad. Los de media y baja actividad, que no solo se encuentran en las centrales nucleares sino que también en los hospitales o de forma natural, pueden tardar hasta 30 años, según señalan en un documento desde la SNE. Por su parte, los de alta actividad tienen un "control más complejo", tal y como apunta el SNE, mientras que el Consejo de Seguridad Nacional apunta a que pueden tardar "miles o decenas de miles de años". No obstante, mientras los residuos queden confinados y no haya ningún desastre natural que les afecte no son contaminantes para el medioambiente.

¿Falta de almacenamiento para las renovables?

Por su parte, Operador Nuclear plantea que las energías renovables no están preparadas para asimilar el agujero que dejarán las centrales nucleares: "En mi opinión y en la de la mayoría de los expertos en energía, claramente las renovables no serán capaces de cubrir la demanda eléctrica durante todo el tiempo en 2036 por varios motivos", apunta. "Primero porque existirá un aumento inevitable de la demanda si los planes para electrificar el transporte son implementados, pero en segundo lugar porque no se espera que el desarrollo del almacenamiento sea suficiente hasta la segunda mitad de siglo", explica a Hipertextual. "No olvidemos que se sigue trabajando en la fusión nuclear, que de tener éxito, también en la segunda mitad de siglo podría ayudar a comenzar a prescindir de la energía nuclear de fisión", añade.

Para la Fundación Renovables lo tiene claro: "Las renovables están perfectamente preparadas", afirman desde el otro lado del teléfono. Explican que piden un cierre para 2024, no para este mismo momento. Esto supone el margen suficiente para que las renovables puedan generar más energía: "Se puede sustituir para esta fecha el parque nuclear con renovables porque ahí ya tendríamos los 8.934 MW que se han adjudicado en las subastas celebradas en 2016 y 2017. Pero, también hay una propuesta del Gobierno en la que pretende subasta 3.000 MW al año. Así que si se hace esta subasta, de aquí a cuatro años, junto con los ya adjudicados, se puede sustituir perfectamente el parque nuclear", afirma Alonso. No obstante, la fundación está a favor de que la cantidad propuesta por el Ejecutivo para subasta "sea mayor" y que el ritmo de la venta "sea más rápido".

El tema no dejará de estar sobre la mesa hasta que el Gobierno publique el plan nacional para la transición ecológica. Mientras tanto los que apoyan la energía nuclear defienden que "las centrales están, hoy y en 2036 en condiciones de continuar aportando energía fiable y libre de emisiones", pero desde el otro lado piensan que los desechos radiactivos son el mayor inconveniente y que, por tanto, hay que terminar cuanto antes con ella. Ahora, todo queda en manos del Ejecutivo de Sánchez.