En 2017 fue instaurado el 15 de agosto como el "Día Nacional del Cine Mexicano", con el objetivo de reconocer la producción nacional y promover estímulos para la industria cinematográfica. Este año 2018 será el segundo en el que se celebre y, por tanto, analizamos el panorama de esta industria, su crecimiento y los grandes retos que tiene de frente.

El cine mexicano remonta su historia hasta la época porfirista, cuando en 1896 el cinematógrafo fue presentado por dos enviados de los hermanos Lumiere al mismísimo presidente Díaz y los miembros de su gabinete. Poco tiempo después fue presentado al público y, como sucedió con todos aquellos que presenciaron aquella magia, el éxito fue inmediato. No pasó mucho tiempo para que proliferaran los creadores mexicanos y para que Salvador Toscano se convirtiera en el primer cineasta mexicano.

Con la Revolución mexicana la producción cinematográfica nacional se detuvo, aunque Hollywood ya comenzaba a perfilarse como una potencia en la materia. Fue entonces que el legendario Pancho Villa se convirtió en la primera estrella mexicana de Hollywood. Pero la semilla estaba sembrada en México y poco a poco otros realizadores irían confeccionando lo que más tarde se concentraría en la llamada Época de Oro del cine mexicano.

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Dichos años dorados del cine nacional comprenden de 1936 a 1957, es decir durante el periodo de la Segunda Guerra Mundial y la posguerra. Una cinta en particular alcanzó gran reconocimiento y trascendencia en México y en Estados Unidos, Allá en el Rancho Grande, dirigida por Fernando Fuentes y protagonizada por Tito Guízar y Esther Fernández. Su género, la comedia ranchera, daría pie a una gran estela de este tipo de cintas.

El auge de la época favoreció la proliferación de más directores y actores y, al paso de los años, también se interesaron por otras temáticas y géneros. El cine mexicano figuraba entonces como una importante industria, incluso a nivel internacional. Es aquí donde Emilio Indio Fernández forjó su legado al lado del fotógrafo Gabriel Figueroa y los míticos actores: Pedro Armendáriz y Dolores del Río. Sin ir más lejos María Candelaria fue galardonada en el Premio del Grand Prix —como se le llamaba entonces a la Palma de Oro— del Festival de Cannes en 1946, es decir fue la primera película de habla hispana en obtenerlo. Otras estrellas destacaron en esta época: Pedro Infante, Jorge Negrete, María Felix, Arturo de Córdova, Katy Jurado, así como Cantinflas y Tin Tan.

'María Candelaria'

El fin de la Época de Oro de cine mexicano se marca en 1957, es decir el año en el que Pedro Infante murió; aunque también porque la industria se debilitó y dio paso a otras épocas muy inciertas para el cine nacional de la que a penas comienza a levantarse.

Del Nuevo Cine Mexicano a la fecha

'Solo con tu pareja'

Luego de las películas de luchadores, de ficheras y de las innumerables de cabrito western, el cine mexicano resurgió en la denominada época del Nuevo Cine Mexicano. Aquí es donde encontramos un interés de creativos y del público por las producciones nacionales. Es verdad que las iniciativas gubernamentales no tuvieron el interés por la industria e incluso han existido varios casos de censura, sin embargo desde los años noventa el camino del cine mexicano tiene un rostro completamente distinto, tanto en los realizadores, actores y productoras, como un interés creciente del público. Así llegamos a los últimos años en donde hemos visto una proliferación de títulos y de ganancias en taquilla —algo importantísimo para que exista apoyo a futuros proyectos—. Por supuesto el reconocimiento de Hollywood a directores mexicanos como Alfonso Cuarón, Guillermo del Toro y Alejandro González Iñárritu, la internacionalización de actores como Diego Luna, Gael García Bernal y Salma Hayek, y la increíble carrera de Emmanuel Lubezki han influido para que haya interés en la industria cinematográfica nacional.

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En 2013 una cinta rompió todos los récords de taquilla que una película mexicana había alcanzado: Nosotros los nobles, del director Gaz Alazraki —sí, el mismo de Club de Cuervos de Netflix—. Su recaudación en México ascendió a los 340 millones, y a nivel mundial a los 624 millones. Y en este sentido las cifras van en aumento: en 2017 siete películas rebasaron el millón de espectadores en su corrida comercial. Ya en 2018 cuatro películas rebasaron esa cifra en apenas 90 días: Una mujer sin filtro, Es más sencillo complicarlo todo, La leyenda del charro negro y La boda de Valentina.

'No se aceptan devoluciones', la película mexicana más taquillera

Entre las cintas mexicanas más taquilleras el número uno pertenece a No se aceptan devoluciones, co-escrita y dirigida por Eugenio Derbez, de 2013. Esta cinta es la primera en recaudar miles de millones, alrededor de 1, 242 millones de pesos.

La buena noticia es que la cartelera se inunda con más títulos mexicanos. Se estima que tan solo en 2016 se produjeron 162 películas, las cuales alcanzaron los 20 millones de espectadores. México es uno de los 20 países con mayor producción de películas en el mundo y la industria representa el 15% del Producto Interno Bruto. Es por esto que el interés del gobierno por instaurar un Día del Cine Mexicano no es errado, siempre y cuando esto también vaya acompañado de iniciativas que lo favorezcan y se erradiquen viejas prácticas que suprimen la producción y la distribución de títulos nacionales.

Por otro lado, es importante señalar los retos a los que se enfrenta la industria, pues las cintas mexicanas con mayor éxito en taquilla son las comedias y las comedias románticas. Esto no es un problema como tal pero sí lo es si se compromete la diversificación o satura la industria en una sola temática, tal como sucedió en otras épocas del cine nacional. Incluso las cintas animadas —un género fuerte en comparación con otros países— se han decantado por la comedia, por ejemplo Un gallo con muchos huevos de 2015 y Una película de huevos de 2006, son las películas mexicanas animadas más taquilleras.

Por lo pronto es un buen día para recordar el largo camino de la industria cinematográfica mexicana, a sus grandes creadores y a las joyas del cine nacional. También que como público podemos exigir cosas de calidad y, sobre todo, consumirlas en los cines para apoyar ese largo trayecto que ha hecho el cine para llegar, más bien que mal, a este día.