– Ago 29, 2018, 9:00 (CET)

Hemos probado el Asus ZenBook con pantalla en el trackpad: utilidad, ¿sí o no?

Tras varias semanas con el Asus ZenBook Pro 15 UX580, la sensación que deja su doble pantalla gracias al ScreenPad multiusos es que la compañía tiene que solucionar otros problemas antes de dar saltos hacia lo desconocido, por mucho que eso pueda aportar en un futuro.

Tras muchos años de estancamiento, el mundo del PC está ávido de novedades, sobre todo en configuraciones clásicas como son los portátiles de 15,6". Es por ello que no dejamos de ver "experimentos" con ordenadores convertibles y con diseños más clásicos, en los que se añaden funciones a las existentes o se sustituyen componentes clásicos por otros con capacidades adicionales, como la Touch Bar. La apuesta con el Asus ZenBook Pro 15 UX580 es incluso más arriesgada con su "trackpad pantalla", el ScreenPad.

Sin duda, es el elemento más identificativo del portátil, y lo veremos en profundidad. Antes, sin embargo, repasaremos qué tal es como portátil de precio relativamente elevado, potente y preparado para trabajos exigentes.

El cuerpo

El Asus ZenBook Pro 15 UX580 llega en un cuerpo unibody metálico, en concreto, de aluminio. Para contar con una pantalla de 15,6", presenta un grosor muy fino, de tan sólo 18,9 milímetros, contenido en un peso reducido de 1,88 kilogramos, en un tamaño en que pasar de 2 kilogramos suele ser totalmente normal. A pesar de ser grande, puede llevarse en la mochila sin que la espalda sufra.

La construcción es buena, pero la suciedad aparece fácilmente.

Lo primero que encontramos es el logo de Asus en color dorado parecido al oro rosa en la parte superior, que como todo el equipo presenta un azul oscuro cepillado, cuyo defecto es que atrapa todas las huellas y manchas de sudor. Así, con cierto uso, acaba siendo necesario limpiar con demasiada frecuencia lo que en otro producto puede durar semanas.

La experiencia al abrir y cerrar la pantalla y las sensaciones que transmiten sus bisagras son muy buenas. No hay que sujetar la parte inferior para abrir la superior, detalle que aporta mucha comodidad sobre todo cuando hay cierta prisa. Los puertos se localizan en ambos laterales. El izquierdo aloja dos USB-C Thunderbolt 3, aunque dada la potencia del equipo, no cargan. A su lado hay un puerto HDMI y, justo a su izquierda, el puerto clásico de carga propietario. Para no tener que usar adaptadores, en la parte derecha existen dos puertos USB-A, un jack de audio y un slot para tarjetas microSD, que se aprecia, pero que sería mejor si fuera para SD corriente.

El panel Full HD de 15,6 pulgadas está en la línea de lo que se ve en esta clase de oferta. Es muy difícil ver una pantalla verdaderamente a la altura de otros componentes como el procesador o el chip gráfico, y aquí Asus tampoco destaca. Ofrece un panel mate, por lo que la sensación no es del mismo contraste que las glossy. Además los ángulos de visión, aunque presuma de 178º, son reducidos sin comparamos con buenos paneles IPS, como los de las Microsoft Surface recientes o los MacBook Pro. Pese a ser mate, su brillo en exteriores tampoco destaca, da para trabajar, no demasiado más. No es un panel malo, bajo ningún concepto, pero mayor nitidez y mejores ángulos es algo que se debe exigir a un producto de gama alta.

El teclado es de muy buena calidad. Las teclas tienen buena separación y tienen un buen recorrido de 1,5 milímetros, lo que hace que se pueda escribir en ella durante horas sin fallos en la escritura. Para quién se preocupe por el sonido, es bastante silencioso y no molesta a las personas que están alrededor. Si el objetivo es teclear sin luz, es posible gracias a su retroiluminación.

Otro de los aspectos donde Asus presume con el Zenbook Pro 15 UX580 es de altavoces Harman/Kardon, y son increíbles. Nunca he escuchado un sonido tan fuerte y tan nítido en un ordenador portátil. Tanto que, muchas veces no puedes ponerlo al volumen máximo para no molestar. La parte relativamente negativa es que los altavoces se encuentran en la tapa inferior, y apuntan a la superficie sobre la que esté posado. Aun así, apenas pierden potencia respecto a estar suspendido en el aire.

La experiencia

Como cabía esperar, con un procesador Intel® Core i7-8750H de octava generación, con seis núcleos y una Nvidia GTX 1050, el rendimiento que ofrece el equipo es muy bueno en condiciones normales. Windows 10 es un sistema muy bien optimizado, y hace un buen uso de los recursos, lo que me ha permitido trabajar con Photoshop, Indesign, Lightroom y muchas pestañas en el navegador, sin sentir lentitud. Eso sí, existen varios peros grandes por los que no recomendaría el Asus ZenBook 15 Pro a cualquier tipo de usuario, dependiendo de sus necesidades.

El equipo puede a llegar a rendir la mitad cuando está desconectado de la corriente.

La primera es que el rendimiento se resiente mucho cuando le demandamos lejos del cargador, dando valores que llegan a la mitad del rendimiento del equipo cuando se encuentra cargando (pese a establecer la opción energética de "Máximo rendimiento). Es algo que se nota en uso y en Cinebench R15, donde el equipo no pasaba de 3 GHz (teniendo un turbo de 4,1 GHz) y oscilaba mucho hacia frecuencias más bajas. Es decir, si quieres trabajar en tareas que requieran mucha potencia, más vale que lo hagas con un enchufe cerca. La GTX 1050 en Cinebench cae al 30% de su capacidad.

La segunda es que, aunque el sistema de ventilación no hace un ruido excesivamente elevado, se activa con tareas demasiado sencillas. Es un problema común de los portátiles con Windows, y esperaba que fuese distinto, pero no. Incluso sin hacer nada puede llegar a activar los ventiladores, algo que, particularmente, me resulta muy molesto. Una de las veces era el software del ScreenPad el que estaba usando la CPU sin ningún aviso, y los ventiladores estaban al nivel de un test de estrés.

El rendimiento del SSD, sin ser de lo mejor del mercado, es muy bueno.

La tercera es que el Asus ZenBook Pro 15 es el equipo al que más he visto padecer de coil whine o ruido eléctrico. Es decir, que incluso cuando los ventiladores permanencen en silencio, el equipo emite un molesto sonido producido por las bobinas. No es algo exclusivo de este equipo, pero normalmente tienes que pegar la oreja para escuchar algo así. Con el ZenBook 15 Pro, en una habitación en silencio, el coil whine se escucha a dos metros. En YouTube se puede ver a qué me refiero, en modelos anteriores. Parece que Asus tiene problemas que solucionar.

El rendimiento de la GTX 1050 es, dentro de sus limitaciones particulares frente a la GTX 1050 Ti y a las 1060, 1070 y 1080, muy bueno. Fortnite se mueve a unos 80 fps en "Medium", a 40 fps en "Epic" y a 53 fps en "High". Además de moverse con fluidez, es bastante estable manteniendo los fps sin caídas.

La batería, teniendo en cuenta el procesador y el tamaño de la pantalla, es bastante buena. Por supuesto, con carga máxima no durará más de una hora y media, como todos los de su rango, pero con un día de uso medio, es decir, ofimática, navegación web, vídeo y algo de retoque fotográfico, es normal llegar a las ocho horas de batería. La carga se realiza en hora y media, y me han gustado mucho los perfiles de carga que ofrece Asus. Por ejemplo, para prolongar la vida de la batería, se ofrece un modo que sólo carga hasta el 60%, algo que otros como Sony ya habían hecho años atrás en los VAIO.

ScreenPad, ¿justifica la compra de este equipo?


El ScreenPad, o la segunda pantalla, es la parte más definitoria del Asus ZenBook 15 Pro, y no es para menos. Se trata de un panel de 5,5" con resolución 1080p localizado donde debería haber un simple panel táctil o trackpad. Dado que es mate, y no está recubierto por ningún tipo de vidrio protector, el aspecto que deja es de estar algo granulado, pese a tener buena densidad de píxeles.

Es decir, lo que visualicemos en él no tendrá la calidad de lo presente en la pantalla de un smartphone, pero la pregunta que hay que hacerse no es si es comparable, sino si sus usos son útiles. La respuesta más rápida que se viene a la cabeza es que sí, pero siempre que se use un ratón externo y dependiendo de necesidades.

Como trackpad clásico (con panel apagado), el hecho de que el ScreenPad sume una pantalla no aporta nada, pero tampoco resta, que es de lo que debería partir cualquier compañía. Existe un modo de dividir la vista entre la pantalla principal y la pequeña, y no es demasiado cómodo mover elementos de un lugar a otro. Se ofrecen distintas apps, como control de música, control de Spotify o calculadora, y en el futuro llegarán más gracias a un SDK. Sin embargo, inhabilitando la función táctil del trackpad para manejar la interfaz, y dedicándolo a teclear cifras en la calculadora o cambiar canción y citas en un calendario, se siente que lo que necesita el equipo es, como decía, un ratón que libere ese espacio para lo que Asus pretende.

Reproducir vídeos mientras se hace otra cosa en la pantalla grande refuerza el concepto de multitarea del siglo XXI, pero intentar controlar la interfaz duplicada sin periférico externo en una pantalla tan pequeña, teniendo en cuenta que la de Windows 10 no es un interfaz para tablets, puede ser algo engorroso.

Tras probarlo unos días como Screenpad, lo deshabilité eligiendo una de las opciones que ofrece el hecho de pulsar F6. En concreto, la de apagar el panel retroiluminado y usarlo como panel táctil normal, y ahí la ejecución de los gestos de Windows 10 ha sido genial. La diferencia entre esto y la TouchBar es que, aunque puede que aquello sea menos útil, no rompe realmente nada, mientras que el Screenpad, para ser aprovechado, necesita de un ratón externo.