Un 16 de julio pero de 1988 llegó a las salas de cine un título que cambiaría la historia del cine de animación para siempre (y del cine en general): Akira. No es una exageración decir que esta cinta es una de las películas más importantes del anime y que luego de 30 años de estrenarse en el cine su influencia sigue tocando a artistas de todas las áreas.

Katsuhiro Ōtomo es el autor del manga, Akira, así como el director de la película que hoy cumple tres décadas de maravillar y sorprender al público. Ōtomo nacido en la prefectura de Miyagi en 1954 se dedicó desde muy joven al manga, su primer título, The Gun Report, sería publicado cuando él tenía apenas 19 años. Al cine también se acercó desde temprana edad. Ambos universos artísticos le ayudarían más tarde a confeccionar su obra maestra: Akira.

Se dice que el momento social en el que creció Ōtomo fue muy importante para su obra. Recordemos que Japón venía levantándose de las catastróficas consecuencias de su participación en la Segunda Guerra Mundial y para los años de las décadas de los sesenta y setenta los movimientos sociales en aquel país (como en muchos otros) estaban a la orden del día. Las secuelas de la guerra, el armamento nuclear, las revueltas sociales y demás elementos aparecerían en el manga Akira, el cual comenzó a publicarse en 1982; muy pronto atraería la atención para convertirla en un título animado.

Romper las reglas

Ōtomo dijo desde el principio que sí haría una película de Akira siempre y cuando el control creativo permaneciera en sus manos. Lo que siguió en delante fue una confección fuera de serie por muchos motivos. Para empezar el presupuesto para realizar la película fue bastante elevado, de tal forma que se convertiría en la obra más cara realizada en Japón hasta entonces: mil millones de yenes (lo que supondrían casi 10 millones de dólares). Para recaudar esta cantidad fue necesario la participación de las empresas más importantes de Japón del mundo del entretenimiento: Kodansha, Mainichi Broadcasting System, Bandai Visual, Hakuhodo, Toho, Laserdisc Corporation, Sumitomo Corporation y TMS Entertainment; a este consorcio se le llamó Comité Akira.

Por otro lado, Akira se confeccionó a nivel de animación de forma muy distinta hasta entonces para cualquier anime. Ōtomo se encargó de realizar escenas altamente detalladas, con un lenguaje narrativo y cinematográfico nunca antes utilizado en cintas de animación; también se utilizaron diálogos pre-grabados para lograr mucho mayor realismo a la animación y personajes. Los movimientos super fluidos en Akira se consiguieron gracias a sus 160,000 celuloides de animación y además utilizó una sorprendente paleta de colores de 327 tonos.

Akira como título de culto

Un título de culto se refiere a «cualquier tipo de producción cinematográfica que ha adquirido alguna clase de culto popular, ya sea por su formato, su producción, su trama o su significado histórico». Son películas que trascienden de un público específico para ser reconocidas como clásicos cinematográficos de un modo universal. Con esto en mente se puede decir sin temor que Akira pertenece a esta clase de títulos. Su influencia universal es tal incluso para aquellos que no han visto la cinta o leído el animé, ¿cómo es esto posible? por la influencia o inspiración que ha suscitado en otras obras y artistas.

No es poco conocido que películas como The Matrix, Tetsuo: The Iron Man, Chronicle, Looper,​ Midnight Special e Inception de Christopher Nolan se han influenciado por el universo de Akira. Los hermanos Duffer, creadores de Stranger Things, han dicho que esta cinta fue una fuerte influencia en su serie para Netflix. Akira también ha sido acreditada por su influencia en la franquicia de Star Wars y, además, se le considera como el título precursor de la segunda ola de anime fandom de la década de los noventa, ola que traería a occidente franquicias como Pokémon, Naruto y Dragon Ball, las cuales a su vez transformaron la cultura y se convirtieron en fenómenos culturales globales.

30 años de un título único

Katsuhiro Ōtomo

Mientras que la película fue todo un éxito desde su estreno, el manga siguió su propio camino hasta 1990, por tal motivo ambas historias finalizan de forma distinta. Ōtomo ha dicho que cuando se encontraba escribiendo el final para el manga una de sus influencias definitivas fue una plática que sostuvo con Alejandro Jodorowsky (que entre sus muchas facetas es un extraordinario autor de cómics).

Por todo lo anterior no es de extrañar que Akira siga influyendo a la cultura y se encuentre entre las favoritas de muchas personas. Diversos sitios especializados en cine y anime lo consideran un título imprescindible tanto por su genialidad como las peculiaridades de las que hablamos líneas arriba. No es sorpresa encontrarlo en las listas de las mejores películas de todos los tiempos, de las cintas imperdibles de ciencia ficción o de animación.

Así pues, podemos concluir diciendo que los elementos de Akira, escenas como las persecuciones en moto en el convulso Neo-Tokyo, la mismísma mítica moto roja de Kaneda y un montón de momentos clave en esta cinta que hoy cumple 30 años, no ha dejado de fascinar e influir a su público.