Twitter es una de las plataformas que más abiertamente ha declarado estar intensificando sus esfuerzos por erradicar uno de los problemas de la plataforma que más críticas le ha valido en los últimos tiempos: el abuso y el spam. En cientos de ocasiones ha sido duramente vapuleada por las facilidades que ponía a este tipo de cuentas subsistir en la rea social, unas conductas que ocasiones derivan en tomas de decisiones drásticas, algo que ahora la compañía capitaneada por Jack Dorsey parece estar tomándose más en serio que nunca.

En un nuevo comunicado, la compañía afirma estar trabajando de manera activa para reducir el impacto que este tipo de cuentas tiene sobre la actividad del resto de usuarios en Twitter mediante la mejora de la detección de posibles procesos de spam en los que una cuenta, por ejemplo, sigue a otras muchas de manera masiva o recibe interacciones por encima de los estándares habituales. Cuando esto ocurra, la plataforma podrá modificar el estado de esta cuenta para que no pueda interactuar con otras hasta que se haya determinado los motivos del comportamiento sospechoso.

De la misma manera, Twitter reforzará por vez primera el proceso de registro y creación de nuevas cuentas, uno de los apartados más polémicos al considerarse que era demasiado fácil registrarse en la red social y crear cuentas nuevas con fines malintencionados. A partir de finales de este año, todas las nuevas cuentas tendrán que confirmar o bien una dirección de correo o bien un número de teléfono para poder completar el registro de manera efectiva en la plataforma.

Unas acciones que dan resultado

Twitter ha aprovechado también para sacar pecho y compartir algunos de los resultados que sus nuevas políticas está proporcionando, afirmando que el pasado mes de mayo se consiguieron detectar casi 10 millones de cuentas relacionadas con spam o que realizan acciones de manera automatizada. Un dato que contrasta con los poco más de 3 millones que consiguieron identificar el pasado mes de septiembre. En términos generales, aseguran de un año a otro han conseguido aumentar la efectividad en un 214 %.

Más significativo es, quizá, que el número de reportes por spam haya descendido (de unos 25.000 al día en el mes de marzo a aproximadamente 17.000 en mayo) y que estén tomándose en serio los permisos vía API, habiendo suspendido 142.000 aplicaciones en el primer trimestre del año por publicar tweets masivos de publicidad. Toda esta actividad en favor de mantener una "conversación sana" en Twitter culminó la semana pasada con la compra de Smyte, una compañía dedicada a este campo cuya tecnología pasa a ser ahora propiedad de la empresa de Dorsey y que puede alzar la lucha contra las malas conductas a un nuevo nivel.